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BREVIARIO
AUTOR: Giacomo Casanova (Venecia, 1725 - Dux, 1798)
(Montesinos, Barcelona, 1998)


  • Los fatalistas se ven obligados a defender que la concatenación de los hechos es algo incuestionable, así no queda nada de la libertad moral del hombre: el libre albedrío resulta entonces un absurdo y el hombre es incapaz de obrar bien u obrar mal. Como yo no acepto ser una máquina me veo obligado, por amor propio, a rechazar el dogma de la predestinación.

  • No puedo imaginarme qué placeres pueda gozar el alma sin tener a los sentidos como intermediarios...

  • ¡Oh, cuán distante estará siempre el Arte de la Naturaleza!

  • Si el sexo femenino no existiera el hombre sería el animal más desgraciado de la Tierra.

  • (Castratos) En Roma, ciudad santa, de esta forma se obliga a todos los hombres a convertirse en pederastas, pero no quiere reconocerlo, ni creer en los efectos de una ficción que ella misma se fuerza en alimentar.

  • Amar y gozar, desear e intentar la satisfacción de los deseos, ése es el círculo por el que se mueve el hombre y del que resulta imposible sacarlo, ya que, cuando hay obstáculos en los caminos de la Naturaleza, el hombre, en detrimento de las buenas costumbres, se adentra por los senderos torcidos que le conducen al mismo fin.

  • La mayor dicha posible es poder vivir y morir tranquilos y eso es justamente lo que no podemos esperar si escuchamos las patochadas con que nos aturden los curas.

  • Se me había acusado de ateo, de creer en el Diablo. ¡Como si creencia tan estúpida, en caso de existir, no implicara necesariamente creer en Dios!

  • La verdad de aquel proverbio que reza: ¡Guárdate del hombre de un sólo libro!

  • Existe un tipo de emoción que nos priva de las palabras y sin embargo nos deja fuerzas para los abrazos.

  • Si una gran desgracia convierte al espíritu pusilánime en un beato, es casi imposible que la superstición no ande mezclada en ello.

  • Un hombre sensato solamente puede amar si tiene la fundada esperanza de ser correspondido.

  • En el amor la mera idea de violencia siempre me ha repugnado, porque sigo pensando que no puede darse la dicha amorosa si no hay un perfecto acuerdo de confianza y abandono.

  • Para causar el asombro del vulgo conviene mezclar la sabiduría con la charlatanería.

  • Los platónicos que pretenden que con una mujer joven y atractiva es posible limitarse a la amistad son unos visionarios que no saben lo que dicen.

  • La felicidad nunca es completa si sólo se saborea en solitario.

  • El hombre es un ser triste porque su única certidumbre es la muerte.

  • Quien dice la verdad a un incrédulo, la prostituye.

  • Un matrimonio sin el goce carnal es como una zarza espinosa.

  • La venganza contra un necio orgulloso es un placer de dioses.

  • Quienes tienen un alma fuerte como para no desesperar jamás serán infelices.

  • ¡Cuán necio y débil es el hombre enamorado!

  • Jamás se debe intentar convencer a una persona afligida de que se haya en un error, ya que en su amor propio puede recibir mucho daño, mientras que si se deja que se calme y reconoce su error siempre se sentirá agradecida hacia quien le ha dejado desahogarse sin contradecirla.

  • Entre dos mujeres, por muy amigas que sean, nunca llegan a perdonarse la rivalidad amorosa.

  • Hay quien dice que el ateo que piensa en Dios vale más que el deísta que jamás piensa en él.

  • El bien preferible es aquel que se goza, el que se desea la mayoría de las veces se limita al placer de desear.

  • Por magnífico, delicioso y encantador que sea un lugar, siempre ha de resultar aburrido para aquél que está condenado a vivir sin compañía, a no ser que tenga a mano alguna obra literaria que le distraiga o algún pensamiento profundo que le ocupe.

  • En mi locura de querer ser amado, mi imaginación siempre ha inventado amores sublimes.

  • El tiempo es un médico insigne.

  • Las ideas fijas pueden producir estragos en el espíritu.

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    PAGINA ACTUALIZADA EL 12/10/2010