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EL COJO Y EL LOCO
Autor: JAIME BAYLY
ALFAGUARA, 2010
ISBN: 9788420405711


BAYLY VISTE DE PRADA

por Leopoldo de Trazegnies Granda

        Lo primero que sorprende en la nueva novela de Jaime Bayly, escritor gay en ejercicio, es el título: El cojo y el loco. En estricta justicia debió titularla "El cojo y la loca" porque el cojo era su padre, aquejado de poliomelitis desde la infancia, y la loca, jocosamente reconocida, es él. Lo que sorprendería es que intentara igualar el defecto físico de su denostado progenitor con su homosexualidad, como si ésta también fuera consecuencia de una enfermedad y no de la libre elección sexual hecha por su parte, o por sus partes. Por la mía, me he permitido titular esta crónica parafraseando a otro joven autor americano, Lauren Weisberger (The Devil wears Prada), para resaltar el caracter cosmopolita y globalizador del también joven novelista peruano, como diría Boris Izaguirre, para aprovechar el punto de glamour perverso que transpira el mundo de la moda.

        Parece que en esta novela Jaime Bayly quisiera saldar cuentas con su terrible trauma paterno-filial que ha sido fuente de muchos de sus textos y malentendidos (no digo literatura porque no creo que llegue a tanto). Presenta al cojo Bobby y al homosexual Pancho como seres rechazados por la pacata y aprensiva sociedad limeña. El lector desprevenido podría pensar que al fin padre e hijo se comprenden y se reconcilian en la mutua desgracia, nada de eso, lo de Bayly es un alegato más, disparatado y narcisista, para justificar su zafiedad sexual. Como todos sus libros anteriores, está escrito desde el resentimiento. Su difunto padre tendrá que esperar y su madre resignarse, su bello niño (salió a ella) sigue queriendo que lo tomen por el enfant terrible de la familia aunque la edad empieza a convertir sus morisquetas en grotescos gestos de payaso viejo. La superficialidad de su texto es tan profunda, valga la paradoja, que causa hilaridad.

       
 
Juan Manuel de Prada
 
Jaime Bayly
 

        Si bien es verdad, esta vez se ha superado a sí mismo, sus descripciones son más sórdidas que nunca. La procacidad del estilo con que está escrita la novela es sólo comparable a la escatología esgrimida por Juan Manuel de Prada en Coños o en La tempestad. Personalidades éstas, la del vizcaíno y el limeño, aparentemente antagónicas pero que utilizan un lenguaje similar para disparar desde trincheras opuestas. Es increíble el parecido que puede haber entre dos fanáticos sexo-capillitas. Los extremos se tocan, o lo que es lo mismo: todos los soldados que luchan por causas absurdas tienen la misma cara bajo su ridículo bacín quijotesco. Sólo se diferencian en que uno habla desde los calzoncillos de la comunidad gay y el otro lo hace desde las sotanas de la comunidad cristiana. Pero ambos tienen un claro, o más bien oscuro, objetivo común: escandalizar desde el fanatismo, la irracionalidad y el absurdo, a los abducidos meapilas que pululan por nuestra palurda sociedad. Lo que hay que reconocer es que Bayly lo hace con mucha más gracia que el rancio Prada (para llegar a esta conclusión no hace falta ni leerlos, basta con observar el atuendo y las maneras que cada uno gasta).

        En cuanto a la impresión general que causa la pseudoliteratura baylyana, ocurre lo mismo que con las novelas de su compatriota Bryce, son más repetitivas que una murga carnavalesca, leída una se pueden considerar leídas todas y el que quiera saltar en la comparsa que no se prive, Bayly lo invita a bailar.


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PAGINA ACTUALIZADA EL 7/2/2010


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