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LA APARIENCIA DEL TIEMPO

        Si pudiéramos invertir las manecillas de nuestro reloj biológico atisbaríamos nuestra condición humana desde una perspectiva totalmente nueva. Eso es lo que ocurre en El curioso caso de Benjamín Button. Es como un experimento en donde comprobamos que el transcurrir del tiempo "al revés" hace más evidente el aislamiento en el que nos sumerge el tiempo presente a los seres vivos. Mientras se navega en la misma corriente temporal que los demás no nos damos mucha cuenta del paso del tiempo, no percibimos tan claramente la premura imprescindible para aprovechar la existencia.

        David Fincher parece querer decirnos en su película que la soledad es en el tiempo mucho más extensa que la soledad en el espacio, que el tiempo es vertiginoso y nos arrebata más cruelmente que los kilómetros. Y que este fenómeno lo sufren con mayor intensidad las personas auténticas, es decir, las que son conscientes de sus propias singularidades, como Benjamín, para el que el desarrollo de las efímeras relaciones entre los seres humanos le iba a resultar tan profundamente doloroso.

        La trama de la película está perfectamente trabada, se nota que se basa en un relato de F. Scott Fitzgerald, autor de El gran Gatsby (1925), que para muchos es la mejor novela escrita en Norteamérica durante el siglo XX. Y se han salvado decorosamente las dificultades cinematográficas de adaptación que supone el hacer nacer a un niño anciano, su paulatino desarrollo inverso hacia la juventud y su personalidad discordante con su apariencia.

        Daisy (Cate Blanchett), es una bailarina de ballet que en el momento de su muerte recuerda a través de un diario, unas cartas y unas fotografías, la relación sentimental que sostuvo con el extraño Benjamín Button (Brad Pitt), un hombre que nació con la apariencia de viejo y murió como un bebé. Un caso insólito e imposible pero que la literatura fantástica puede hacer creíble. Ella era una niña cuando él aparentaba ser un anciano, sus vidas se desarrollan independientemente hasta que llega el reencuentro a una edad similar. Son como dos pasajeros de barcos distintos que se cruzan en alta mar: se reconocen, se reúnen, se aman, para luego continuar sus destinos en direcciones opuestas: ella continuará envejeciendo y él transformándose en niño. De aquella relación nacerá una hija que es la que le lee los recuerdos a su madre moribunda.

        David Fincher intercala todos los tiempos: el de la madre en el hospital que escucha su vida pasada en la voz de su hija, el de sus vivencias revividas desde su infancia cuando conoce al "anciano Benjamín", su época de célebre bailarina, y el de su apasionado reencuentro con él. Por otro lado, por las cartas de Benjamín nos enteramos de sus sucesivas actividades y en cada plano constatamos su progresivo rejuvenecimiento. El curioso caso de Benjamín Button podría ser también considerada una novela de aventuras.

        En Norteamérica gusta mucho el cine realista, las películas del oeste lo son aunque pudiera parecer lo contrario, las de la Guerra de Secesión o del Vietnam también, lo mismo que las de la mafia de los años cuarenta, las policiales y las que tratan de conflictos familiares. El curioso caso de Benjamín Button pertenece al cine fantástico, género menos abundante y más literario, del estilo de El hombre ilustrado o Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. Lo cual no impide que sus personajes rebosen humanidad anglosajona realista, es decir, un poco fría y distante, y los de raza negra lo hagan con el descaro y la socarronería que los caracteriza.

        El curioso caso de Benjamín Button no tiene otro defecto que su excesiva duración. Antiguamente era casi obligado que las películas no sobrepasaran los noventa minutos, tiempo demás de razonable para plantearnos una historia dramática o cómica, equivalente a las doscientas páginas de una novela impresa, pero de un tiempo a esta parte Hollywood se empeña en estirar sus películas sin razones convincentes. Este curioso caso hubiera podido contarse en mucho menos tiempo que los ciento sesenta y siete minutos que dura. Pero está bien, entretiene y sorprende, que ya es bastante.

Leopoldo de Trazegnies Granda

EL CURIOSO CASO DE BENJAMÍN BUTTON

TITULO ORIGINAL The Curious Case of Benjamin Button
DIRECTOR David Fincher
GUIÓN Eric Roth. basado en un texto de F. Scott Fitzgerald
MÚSICA Alexandre Desplat
FOTOGRAFÍA Claudio Miranda
REPARTO Brad Pitt, Cate Blanchett, Taraji P. Henson, Tilda Swinton, Jason Flemyng, Julia Ormond, Eric West, Elias Koteas, Elle Fanning
PRODUCTORA Paramount Pictures / Warner Bros. Pictures
AÑO 2008
ESTRENO EN ESPAÑA 2009 DURACIÓN 167 min.
PAÍS USA
GÉNERO Fantástico

RESEÑAS DE OTRAS PELÍCULAS:

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PAGINA ACTUALIZADA EL 6/4/2009