"La saga/fuga de J.B.".
Gonzalo Torrente Ballester.
Ed. Destino. Barcelona, 1972.

Mapa Imaginario               
Mapa imaginario de España
CASTROFORTE DEL BARALLA

por Leopoldo de Trazegnies Granda

Costa de Morrazo         Castroforte del Baralla más que una ciudad imaginaria es la capital fantasma de una provincia fantasma. Se cree que fue inventada en el siglo XII por el arzobispo Ramírez y suprimida de los mapas en los últimos años del siglo XIX, durante la Restauración, por orden del monárquico Cánovas para castigar su intento de constituirse en República independiente. Desde entonces sigue existiendo pero en clandestinidad topográfica cerca de Pontevedra, en la Costa del Morrazo.

        Castroforte del Baralla es una ciudad barroca, habitada por seres barrocos y tediosos que han dejado de hacer el amor. En ella ocurren hechos triviales dibujados en una bruma de palabrería fantástica. Sus habitantes son sombras etéreas que se pasean sin dejar rastro por la plaza de los Marinos Efesios, o discuten la eliminación de la estatua dedicada al héroe irlandés Ballantyne, enemigo de España, que sirvió en el ejército de Napoleón, o van a pescar lampreas al río Mendo, porque como casi todas las ciudades ficticias de la Península Ibérica Castroforte está atravesada por dos ríos: el Mendo y el Baralla. Morrazo

        En días de niebla, algunos vecinos veían cómo la ciudad se elevaba por los aires. Se pensó aprovechar esta particularidad con fines turísticos y convertirla en una fuente de ingresos para la población ya que los dos recursos tradicionales, la pesca de la lamprea y las visitas al Cuerpo Santo, habían descendido mucho en los últimos tiempos. Los vecinos elegidos, que misteriosamente llevaban las iniciales J.B., sopesaron la conveniencia y los inconvenientes que les podría acarrear tal prodigio y decidieron mantenerlo en secreto, a pesar de que el Cuerpo Santo había perdido todo interés turístico porque resultó siendo apócrifo, y además había sido robado de La Colegiata, y las lampreas, habituadas a comerse los cadáveres de los suicidas, habían huído del río al parecer porque a los habitantes les faltaba ánimo hasta para suicidarse, era una población de pusilánimes verborreicos.

        Por otro lado, el alcalde se sentía tentado de derribar esa fantástica urbe aérea, incluída La Colegiata, para convertirla en una ciudad de edificios de apartamentos modernos.

        Lo más inquietante que sucedió en Castroforte fue la celebración post mortem de un juicio contra cuatro vecinas llamadas todas ellas Lilaila. Se les acusaba de delitos de índole sexual. A la primera por matrimonio sacrílego, a la segunda por hacer uso solitario de un consolador de fabricación extranjera, a la tercera por adulterio y a la cuarta simplemente por puta.

        Castroforte del Baralla no es más que una entelequia construída en el transcurso de una fuga de ideas, como el testamento de una loca, que tuvo lugar en las misteriosas costas gallegas.


IR A LA PAGINA PRINCIPAL
PAGINA ACTUALIZADA EL 10/3/2006