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Conjeturas y otras cojudeces de un sudaca

PROLOGO

Si yo no escribiera me gustaría ser locutor de radio. Aunque pueda parecer paradójico, creo que muchos de los que escribimos lo hacemos para no tener que hablar. Hablar significa violentar al interlocutor, obligarlo a escucharte, en cambio el que lee lo hace cuando quiere, donde y en el momento que le apetezca (supongo lector que usted en este momento no se encuentre sentado en el water) con lo cual uno puede exponer libremente sus ideas por escrito como quien habla a ciegas o como lo hace un locutor de radio. El escritor y el locutor pertenecen a la misma especie animal, exponen sin pedir respuesta, ni siquiera exigen que les presten atención. La radio permite la misma libertad de expresión que la escritura porque el oyente puede en cualquier momento cambiar de emisora o apagarla, como quien cierra un libro.

Con esta aclaración que espero que sí sea tomada por justificación o disculpa me atrevo a seguir escribiendo.

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PAGINA ACTUALIZADA EL 4/12/1999