WEBLOG de Leopoldo de Trazegnies
Ir a la página principal
BITACORA (Weblog)
 
Localice en este documento
 

Arte Literatura Política Sociedad

 

S.- NOTICIA DE PERIÓDICO:
LA LLAMADA DEL TIGRE (9/7/2007)

      Alejandro e Inés se encontraban cada madrugada en el jardín cuando el sol empezaba a romper la oscuridad entre los árboles y solían echarse sobre la fresca hierba a dormir abrazados hasta la hora de comer.

      Alejandro tenía los huesos largos e Inés la piel fina. El colocaba la cara interna del muslo de su pierna derecha sobre la cadera de ella y retozaban. A veces se lamían con cariño y se hacían carantoñas. El tenía las uñas fuertes y ponía mucho cuidado en no arañarla. Ella era más pequeña que él, más elástica, con los ojos más claros y se escurría entre sus hombros.

      Hace más o menos un mes Inés no apareció como todos los días en el jardín para encontrarse con Alejandro: en su último analisis de sangre le habían detectado una pancreatitis aguda y tuvieron que aislarla en un cuarto de la planta baja con ventana al jardín para recibir todos los cuidados necesarios. Allí permaneció inmóvil, levemente atada por agujas y sueros.

      Alejandro se asomaba silencioso a la ventana y no se despegaba de ella hasta la noche.

      La semana pasada murió Inés, la tigresa. Los veterinarios no pudieron hacer nada contra su pancreatitis galopante y desde entonces Alejandro, el tigre, se pasea por el jardín día y noche llamándola.

añadir comentario


L.- A PROPOSITO DE LA PRIMERA NOVELA DE PROCHAZKA (3/6/2007)

Casa
Autor: Enrique Prochazka (Lima, 1960)
451 Editores. Madrid, 2007.

          Nuestra vida se desarrolla en un plano real y otro imaginario. Cuando el real no es soportable nos vamos al imaginario y cuando el imaginario nos aliena demasiado regresamos al real. Borges lo sabía muy bien y tenía unos largos brazos verbales para asirse a la casa materna y una vista muy corta que le permitía salir a la amplitud de los espacios del Aleph. Prochazka también lo demostró en sus primeros cuentos y ahora en su novela Casa.

          Casa es un espacio donde es difícil mantenerse de pie a no ser que uno acepte su propia locura como algo necesario para superar la vida. Sólo un loco muy cuerdo es capaz de escribir una novela como Casa. El relato es intenso y lleno de asociaciones freudianas.

          A veces lo fantástico llega a condicionar la realidad; yo vi morir al actor Michel Piccoli en un accidente de tráfico de una de sus películas y desde entonces consideré que había muerto realmente y cada vez que lo vuelvo a ver interpretando a otro personaje sé positivamente que se trata de su fantasma. Algo parecido ocurre en la novela de Prochazka, porque ha incorporado todos sus fantasmas a la realidad.

          Lo trágico de la condición humana es que lo real tiene tendencia a desaparecer y lo imaginario tiende a permanecer, se trate del amor, el placer o la alegría. Esa constatación nunca nos compensa de la pérdida, más bien nos frustra; cuando una estatuilla de cristal de Murano se nos cae y se hace trizas sabemos que su imagen invisible permanecerá eternamente como el recuerdo de un aroma, pero jamás recuperaremos la sensación que tuvimos del cristal en nuestras manos un segundo antes de que se nos cayera. Hal, el protagonista de Casa, se encuentra en una situación aún peor porque también ha perdido la memoria.

          Hal Durbeyfield, narrador y protagonista, es un artista polifacético, pintor, poeta, dramaturgo, pero sobre todo arquitecto. El diseño de su extraña casa habría sido la gran obra de su imaginación y pareciera que la había dotado de ciertos atributos humanos porque es incesante la voluntad de comunicación que expresan sus muros y el comportamiento de la luz en su interior como si estuviera habitada por un espíritu deseoso de manifestarse físicamente. En este aspecto nos recuerda ese angustioso cuento de Julio Cortázar titulado "La casa tomada".

          Una caída, un golpe en la cabeza, tal vez un intento de suicidio, le provoca la amnesia de los últimos quince años vividos imaginariamente recluído en su habitación y le obliga a recuperar su realidad partiendo de unos cuantos datos imprecisos. Para ello Hal debe renunciar a la imaginación para volver a ser un hombre normal en una casa normal. Ya no quiere imaginar, quiere entender lo que le ocurrió durante ese lapso de tiempo que estuvo ausente, es decir, va a buscar la realidad desde la imaginación y la clave para esa tarea tan compleja está en la propia casa que guarda, de la misma manera que un ser humano, su íntima cámara secreta. El Sancta Santorum era, como es natural, un poema revelador del principal misterio, del dolor que yacía, fea palabra, oculto.

          En la casa había dispuesto incómodos artefactos, como guardianes de ese algo ignoto y valioso, "espantapájaros" que impedían el diálogo de sus ocupantes. Hal después del accidente doméstico, se sumerge en la realidad pero sin la memoria de todo lo que ha roto su vida anteriormente, luego es un loco fantástico, su imaginación tiene un espacio-tiempo absolutamente libre para volar. Y nos va desgranando su agobiado pensamiento. Es una novela compleja y contradictoria como el propio ser humano.

          Hal había logrado eso tan difícil que es mantenerse en la irrealidad, se había recluído en un mundo amplio imaginario dentro de un espacio pequeño real. La causa no había sido una agorafobia o una misantropía patológicas, sino la angustia insoportable producida por una pérdida irreparable que la casa misteriosamente se empeñaba en transmitirle.

          Su ente imaginario era Alguien distinto a él mismo creado por él con todas las costumbres y ritos ancestrales, con todos los tabúes latentes que arrastra el ser humano, desde los más dulces a los más aberrantes, como el sacrificio o el incesto. Y la casa es el gran templo de esa arquitectura que se convierte en mística, de un estilo bautizado como "albismo" que es la reunión del Todo o la Nada, como las planicies heladas de Alaska.

          La casa imaginada ha sido siempre el sueño primigenio del hombre, es como el intento de diseñar el propio útero. Cuando la casa significa frustración se vuelve insoportable. El problema de Hal es haber decidido volver a vivir la realidad, como Sísifo, por cruda que pudiera ser, transitar una y otra vez los laberintos de la mente, o de la casa que proyectó su mente.

          De Enrique Prochazka sólo se conocían unos cuentos publicados en Lima ("Un único desierto" Editorial Australis, Lima 1997). Casa, que ahora se publica en España, es su primera novela, también publicada en Lima anteriormente (Lluvia Editores, 2004) y distinguida como la mejor obra literaria del año editada en el Perú. Posteriormente ha publicado otro libro de relatos titulado "Cuarenta sílabas, catorce palabras" (Lluvia Editores, Lima, 2005).

          El autor es reacio a pertenecer a cualquiera de los grupos literarios de la capital peruana, va por libre desde niño. "Mi padre -hijo de inmigrantes checos infiltrados en la selva o la puna- me enseñó a subir cerros, a hacer nudos, a trabajar madera, a reparar motores". Es lo que Enrique Prochazka ha continuado haciendo a través de la literatura. Ahora no escatima herramientas para levantar sus construcciones gramaticales y sorprende oirle decir que escribe en PowerPoint. Leyendo su obra no nos extraña que se valga de esa aplicación informática que es más visual que textual porque trabaja las palabras como si fueran objetos, como "si hiciera nudos, trabajara la madera o reparara motores".

añadir comentario


P.- LA GAVIOTA CARROÑERA (5/5/2007)

          Una de las características principales de la Derecha es la de ser acomplejada, justificadamente acomplejada por la negra lista de abusos que ha cometido a lo largo de la Historia, e injustificadamente porque cree que todo el mundo la engaña y por ese motivo le termina pasando lo que a todos los desconfiados: que son los más engañados.


Fosa de republicanos
fusilados en Córdoba

          Sus propios líderes son los que se encargan de pergeñar los embustes para sus descreídas bases, les suministran el alimento morboso que necesitan todas las mentes desconfiadas. La última gran trama ha sido la de la "conspiranoia", en donde desconfían de la investigación hecha por la policía española, de la opinión de los expertos internacionales en terrorismo, del trabajo de los fiscales, de las conclusiones de los jueces, de lo que declaran los testigos y de lo que reconocen los inculpados. Todo un record que les permite lanzar una enrevesada teoría del crimen organizado sin ningún tipo de fundamento real.

          Algunos peritos de las partes han pedido la exhumación de las víctimas del 11-M con el pretexto de buscar por enésima vez explosivos etarras en sus cuerpos, están en su derecho de intentar retrasar y confundir al máximo el juicio. Zaplana apoya esta absurda petición; el portavoz del PP puede ser un cretino pero no es tonto. ¿Por qué lo hace si sabe que ya no hay ninguna duda de que no hubo la más mínima participación de ETA en el atentado? ¿es para alimentar el morbo necrófilo de los afiliados de su partido?

          Zaplana representa la línea más carroñera de su ideología: utilizar los muertos ajenos para conseguir objetivos espúreos. Zaplana confesó que él "estaba en política para forrarse" y no tiene el menor escrúpulo en utilizar los muertos del 11-M para conseguir volver al gobierno y seguir forrándose a vista y paciencia de todo el mundo.

          Otra de las características tradicionales de la Derecha es la de despreciar los muertos ajenos. Cuando Pilar Manjón expuso su dolor de madre que había perdido un hijo en el brutal atentado le dijeron que estaba exagerando su dolor y que se "había pasado tres estaciones". Y así lo reprodujeron en las páginas Web afines al propio Partido Popular, por lo visto la ocurrencia les hizo mucha gracia.

          La Derecha insulta a las víctimas sistemáticamente, las manipula, las desprecia. El PP utiliza a ese pobre bobo que es el presidente de la AVT contra el propio dolor de los familiares de las víctimas hurgando una y otra vez en su herida para conseguir sus fines políticos. Ahora quieren volver a hurgar en los cadáveres con total desprecio a sus seres queridos.

          No es la primera vez ni será la última, la Derecha siempre actúa de la misma manera. Cuando el Frente Popular ganó las elecciones en 1936 Franco no dudo en pedir ayuda a Hitler y consintió que la aviación nazi probara su tecnología bélica masacrando a la población civil española. Los muertos siempre han sido rentables para la Derecha; después de haber asesinado a cientos de miles pudo gobernar tiránicamente durante 40 años a una población diezmada y silenciosa.

          Durante la Transición en 1977 quisieron frustar el proceso hacia la Democracia con un asesinato masivo de los abogados laboralistas del bufete situado trágicamente en el mismo barrio de Atocha donde se produjo el 11-M. No lo consiguieron. La Izquierda se amarró los machos una vez más para no interrumpir el camino hacia la Democracia.

          ¿Hasta cuándo la Izquierda tiene que ceder ante esa Derecha compuesta por unos energúmenos descerebrados? Durante la guerra se llamaban Franco, Queipo de Llano o Millán Astray los que vestidos de uniforme hicieron las más aberrantes fechorías contra su propio pueblo, hoy los provocadores van de civiles y se llaman Aznar, Zaplana, Acebes, Pujalte... con sus correspondientes voceros mediáticos como Federico Jiménez Losantos o Pedro J. Ramírez, seguidos por una turba de bobos acobardados de pantalón o sotana que les van lamiendo el culo ondeando las banderas del pollo frito.

          ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo la Izquierda tiene que callarse ante la horda salvaje y ante sus fanáticos seguidores?

          ¿No es acaso comprensible que en el 36 el pueblo se defendiera contra los pistoleros de Falange que campeaban a sus anchas por las calles? ¿No es comprensible que en el 36 el pueblo se armara con escopetas de caza contra la barbarie nazi y fascista desencadenada en España por un general felón?

          ¿Por qué la Izquierda tiene que ser siempre la tolerante ante la brutalidad de la Derecha?

          En el caso del asesinato de los abogados laboralistas de Atocha se les dió a los terroristas todas las garantías democráticas. Los asesinos pertenecían a organizaciones de la derecha española, a la Triple A católica, y todos estaban relacionados con Fuerza Nueva. Increíblemente a Blas Piñar nadie lo molestó. Al resto se les condenó a cientos de años de cárcel que en su mayoría no cumplieron. Dos se fugaron "sospechosamente" de la cárcel al poco tiempo sin que se les volviera a encontrar, y otros ya están actualmente en libertad.

          Si a estos asesinos el pueblo los hubiera cogido los habría colgado por los huevos de las farolas de la calle Atocha y habrían estado expuestos para escarmiento de fachas como se colgó a Mussolini ¿acaso no hubiera sido comprensible en este caso la indignación del pueblo?


El ex presidente Aznar
reclamando su derecho
a conducir bebido

          Han pasado 70 años y la Derecha no ha cambiado sus actitudes. Hoy mismo ese ser rastrero que fue el anterior presidente de gobierno llamado Aznar López, hacía unas declaraciones acerca de la campaña de tráfico contra la conducción bajo los efectos del alcohol que tiene por lema: "No podemos conducir por usted". Con la voz atiplada, característica de los perturbados mentales, este funesto personaje reclamaba su derecho a conducir bebido:

          "¿Y quién le ha dicho a usted que quiero que conduzca por mi?"

          Y en el colmo del desprecio por la vida ajena añadía:

          "¿Y quién es usted para decirme cuántas copas me tengo que tomar?"

          Es siempre lo mismo: el desprecio a los demás y el desprecio a sus muertos, sean por bala de atentado fascista, fusilamiento o accidente de tráfico.

          Si en los próximos días, o años, uno de los hijos del señor Aznar López, por ejemplo el que fue detenido en Italia por exceso de velocidad en estado de embriaguez, tuviera un accidente de carretera y se quedara despanzurrado sobre el asfalto seguramente su padre dejaría de hacer bromas con la desgracia ajena porque los muertos por accidente dejarían de ser muertos ajenos y se convertirían en los suyos propios. Y ya sabemos que los muertos de la Derecha son sagrados. Estuvimos 40 años oyendo eso de que eran "caídos por Dios y por España", presenciando los homenajes a su memoria en Valle de los Caídos y ahora tenemos que aguantar que Ratzinger, ese Papa con apellido de marca de ametralladora, quiera beatificar a algunos mientras los anónimos muertos de la Izquierda yacen aún en las zanjas de las tapias de los cementerios y la Derecha se opone a que se les de una sepultura digna. Sin embargo Zaplana no tiene el menor escrúpulo para que se desentierren las víctimas del 11-M.

          Han pasado 70 años y desgraciadamente la Derecha sigue siendo la misma, tal vez sea porque no se ajustaron las cuentas políticas que debieron hacerse después de la Dictadura, como se hizo en Alemanía, Hungría, Argentina, Chile y tantos países que sufrieron dictaduras salvajes como la de Franco.

          Tal vez por eso la Derecha continúe siendo en pleno siglo XXI la misma estúpida gaviota carroñera de la España Negra.

añadir comentario


ENLACES A BLOGS DESTACADOS:

 
  •   La tarde libros 
  •   El otero de la lechuza 
  •   El Gatopardo 
  •   Biblioteca de Babel 
  •   Apostillas Literarias 
  •   Ventarron 
  •   La linterna de Diógenes 
  •   Amores bizarros 
  •   Nebulosas del día a día 
  •   Viejoblues 
  •   Vivir por y para escribir 
  •   Agua de florero 
  •   La ranita feliz 
  •  
  •   El cuaderno de Pepe Blanco 
  •   meritxellgris 
  •   Enrique G de la G 
  •   La otra feria 
  •   Calidoscopio 
  •   MoleskineLiterario 
  •   El gusanillo de los libros 
  •   La coctelera - libros 
  •   Puente aéreo (crítica) 
  •   Moleskine literario 
  •   Alcalá de Guadaíra 
  •   Anti ABC 
  •  


    Comentarios anteriores

     
    Retorno a la página principal

     
    Comentarios posteriores