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BITACORA (Weblog)
 
    WEBLOG de Leopoldo de Trazegnies Granda
 
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Arte Literatura Política Sociedad

S.- LOS PAPAS Y DIOS (30/5/2006)

        En Auschwitz el Papa se pregunta: "¿Por qué, Señor, has tolerado esto?". Los creyentes necesitan una explicación: tal vez Dios estuviera distraído o indispuesto durante los años del holocausto, como en el verso de César Vallejo que dice: "Pues yo nací un día que Dios estuvo enfermo".

        Los agnósticos zanjamos la cuestión de forma mucho más fácil: Dios no estaba. Pero lo que es seguro es que sí estaba el Papa del momento: Pio XII. ¿Y qué hizo Pio XII para impedir tanta bestialidad humana? Hoy se lamenta Benedicto XVI, la Iglesia siempre se lamenta tarde.

        Pero podríamos seguir preguntándonos: ¿Donde está Dios cuando volcanes, sutnamis y terremotos asolan pueblos enteros, cuando la enfermedad se ensaña en niños y ancianos, cuando países poderosos agreden a los más débiles causando miles de víctimas civiles? ¿Dónde está Dios? ¿Será necesario que pasen otros tantos años para que un nuevo Papa se lamente de que su antecesor Benedicto XVI favoreciera la expansión del SIDA produciendo un genocidio patológico en la población negra al prohibirles el uso del preservativo? ¿Habrá que esperar al próximo siglo para que la Iglesia condene a EEUU por organizar una matanza de infieles en Irak?

        Mientras tanto, la Iglesia y el Dios cristiano miran para otro lado, como cuando la Alemania nazi exterminaba al pueblo judío. Los Papas romanos son muy poco observadores y necesitan siglos para caer en la cuenta de la realidad y Dios debe tener muy mala salud porque está enfermo muy a menudo.

        ¿No será que toda la humanidad nació cuando Dios ya estaba muerto?

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S.- DERECHOS HUMONOS (27/5/2006)

        Ahora que se debate el reconocimiento de los legítimos derechos de nuestros vecinos más peludos, nos replanteamos la cuestión de nuestro turbio origen.

        La teoría de Darwin siempre me ha parecido poco científica, eso de que por azar le salieran alas a los lagartos y que la necesidad los hiciera volar, me parece más una fantasía de Lewis Carroll que una hipótesis seria. Pero me revienta alinearme con los que la rechazan por motivos distintos a los míos. Por eso continúo siendo darwinista y me miro al espejo para descubrir mis rasgos primitivos, me enseño los dientes y hago morisquetas, pero a lo más que llego es a atisbar a algún bisabuelo de dudoso cariz. Como ameba no me hallo, por más milenios evolutivos que hayan pasado.

        El creacionismo me resulta aún más absurdo ¿quién pudo crear tanta estupidez? ¿Acaso tuvimos la mala suerte de caer en manos de un arquitecto subnormal que nos puso el sexo al lado del vertedero y nos quitó el pelo de la cabeza para ponérnoslo en los sobacos?

        Pero si no somos chimpancés sabios ni producto de un diseñador cínico ¿de dónde hemos salido? Se me ocurre que tal vez hayamos existido siempre, tal cual o con pequeñas variaciones, y seamos como dijo Sartre una imperfeccción de la Nada, una mota en el espacio, una pasión en el vacío. Polvo enamorado, decía Quevedo. Aplicable a los monos también.

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L.- LA CARA DE LOS OLVIDADOS (12/5/2006)

        Siempre es bueno saber cómo es la pinta de los pintores, la estampa de los fotógrafos, la planta de las bailarinas, la facha y figura de la farándula, el aire de los pensadores, la traza de los escritores y escritoras y la pata de palo de los piratas, que también los hubo. Es bueno. Lo digo a propósito de las fotografías que se están publicando semanalmente en el diario El País sobre la España de principios del siglo XX.

        Es gratificante rever la conocida cabeza noble y compacta de Antonio Machado con su frágil Leonor. Y advertir el gesto agrio con la expresión de crápula de Pedro Luis de Gálvez. Es bueno admirar la belleza antigua de una Carolina Otero, el morbo viril de Raquel Meller o la sensualidad moderna de la vanidosa Tórtola Valencia. Es bueno para hacernos una idea del caldo de la preEspaña que floreció culturalmente de forma extraordinaria durante pocos años para luego transmutarse en guerra civil fraticida y por último desembocar en la España actual.


Rafael Cansinos-Assens

        Si le pidiéramos a Rafael Cansinos-Assens, escritor y crítico coetáneo de los fotografiados, que nos orientara, nos diría que ese señor calvete que está en el jardín de su casa con su hija Consuelito y su perrote en 1910 es el novelista sicalíptico Felipe Trigo, un dandy, creador de un nuevo ars amandi, que ya entonces se rebelaba contra el celtíbero rijoso, ese patán que desconocía a las mujeres, llamado Don Juan, "que sólo sabía poseerlas... Pura carne... ¡Yo exijo también el espíritu, el alma..., el amor integral!...", exponía Felipe Trigo en los salones literarios de la época sin ser demasiado consciente de que estaba proponiendo la modernidad de España.

        La insólita fotografía del encamado Valle-Inclán chorreando barbas venerables al lado de su hijo de corta edad nos muestra el aspecto más humano del Gran Bohemio.

        Cansinos-Assens menciona a todos ellos en La novela de un literato1. Tal vez él nos podría explicar porqué ese juvenil Benito Pérez Galdós que lee en privado su discurso de ingreso a la Academia, mientras mantenía amores con una señorona llamada Emilia Pardo Bazán, se convirtió en menos de veinte años en un ser decrépito con mirada perdida tras los andamios de sus gafas de ciego. ¡Al que homenajearon haciéndole un monumento en vida!

        ¿Y quién fue esa escritora progresista amiga de toda la bohemia madrileña que firmaba con el seudónimo de Colombine? Se llamaba Carmen de Burgos y en la tertulia de su casa reunía a lo más variado de la intelectualidad de la época, acudía el novelista Vicente Blasco Ibáñez, el sefardita José Farache, el poeta canario Tomás Morales, el cuentista Eduardo Zamacois, el poeta-torero peruano Felipe Sassone, el romántico Emiliano Ramírez Angel, el crítico de arte José Francés, el propio Cansinos-Assens y otros muchos que nos suenan hoy muy poco. Más tarde Colombine sería amante del joven Ramón Gómez de la Serna y escribiría una biografía de Larra y alguna novela lorquiana titulada Puñales de Sangre. Desapareció de las Letras sin dejar rastro, parece que ni siquiera tiene derecho a figurar en la serie de magníficas fotografías que publica El País.

        Sin duda, menos derecho a figurar tiene ese señor de sombrero y rizos que sí aparece con foto en página propia. Es el escritor antitaurino Eugenio Noel, al que sólo conocíamos por una semblanza demoledora:

    "... resulta grotesco, con sus piernas cortas, sus pies diminutos, su tripa y su culo prominente de contornos femeninos. Es el clásico tipo de zapatero remendón... Eugenio Noel es el hombre que se arrodilla, o poco menos, ante los editores y se pone patético y hasta llora, para que le tomen un libro".

        Eugenio Noel se pasó la vida haciendo campaña contra las corridas de toros, era el antifolclórico del 98.

        Despierta mucha curiosidad esa variopinta España del Siglo de Plata que conocemos tan mal porque cuarenta años de censura franquista trataron de borrarla de la historia y ahora tenemos ocasión de descubrirla parcialmente retratada.

(1) La novela de un literato. Rafael Cansinos-Assens. (Alianza Tres. Madrid, 1982).

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L.- EL FANATICO DON QUIJOTE DE LA MANCHA (27/4/2006)

        En El País del 6/VIII/2005, se publicó bajo el título de El Quijote es un fanático una entrevista en la que yo exponía mi opinión, para muchos escandalosa, sobre el deleznable personaje creado por Cervantes, que Alfredo Valenzuela ya había recogido en su libro Leones y Camaleones y yo había propuesto en un modesto librito titulado Conjeturas y otras cojudeces de un sudaca en 1996.

        En el ABC de hoy me encuentro un artículo bajo el mismo título con las opiniones expresadas por Mario Vargas Llosa sobre el Quijote con ocasión de recibir el doctorado honoris causa por la Universidad Europea de Madrid.

        Compruebo que no sólo coincidimos en el título, sino también en todos los matices que confieren al neurótico hidalgo una personalidad poco envidiable, por su falta de sentido del humor, su dogmatismo, su vanidad, por creerse en posesión de la verdad, por sentirse un "salvador" del mundo como tantos dictadores que en el mundo han sido. No opinaba así MVL en 1994 cuando le concedieron el Premio Cervantes, en su discurso de recepción sostuvo que ese "esmirriado manchego que arremete contra molinos de viento creyéndolos gigantes... apareció como un ser moralmente superior, empeñado en una aventura noble e idealista, aunque, a causa de la desbocada fantasía que enturbia su razón, todo le salga al revés". Es decir, en ese época don Quijote no era para él, como opina ahora, un fundamentalista dogmático sino "un ser moralmente superior" que tenía la desgracia de que las cosas le salieran mal.

        Personalmente no creo que Cervantes adornara al Quijote con esos atributos de forma gratuita sino que se debe a su expresa voluntad de satirizar casi con ternura a personajes de tal calaña muy abundantes en el siglo XVII y responsables de las prisiones y villanías sufridas por el propio autor.

        La mayor virtud de la novela consiste en hacernos participar de la acción: el caballero de la Triste Figura no sólo dialoga con Sancho sino también con el lector, que se siente directamente involucrado, como si fuera montado en otro asno, sobre todo cuando se entera en la Segunda Parte de la obra que el caballero andante tiene noticias de la Primera Parte a través de otros personajes que ya la han leído, y a partir de entonces el lector tiene la misma visión que don Quijote de sus primeras aventuras y como aún no ha terminado de leer la obra puede acompañarlo en sus próximas aventuras.

        De esta manera la novela es una historia que no se cierra en la páginas impresas en 1615 sino que nos traslada a su tiempo presentándonos unas aventuras virtuales en un tiempo real que es el del propio don Quijote/Cervantes de la Segunda Parte. Esto hace que cuando leemos la novela todos somos Quijotes/Cervantes, todos nos sentimos Cervantes leyendo/escribiendo el Quijote, y nos permite tener presentes las dos visiones a un tiempo: la del delirante personaje narrado y la otra, la silenciosa crítica satírica del narrador/lector Cervantes.

        Así pues, dentro y fuera del Quijote están representadas las dos Españas. El argumento contiene la España quijotesca, las andanzas de un caballero dogmático, intolerante, que se cree en posesión de la verdad y con derecho a imponérsela por la fuerza al resto de sus congéneres, cuando no pasa de ser un pobre bellaco "de los de lanza en astillero", y por otro lado está representada la España cervantina del autor, culta, respetuosa de la opinión ajena, comprensiva de lo diferente, irónica con las miserias humanas, filosófica ante lo absurdo de la vida y víctima silenciosa de esa otra España quijotesca, considerada la "siempre decente y honorable", dispuesta a arremeter a lanzazos al primero que no piense como ella. El último atropello de esa España maniquea contra la España cervantina pudo ser el levantamiento "lanza en ristre" en 1936 realizado por un Quijote sanchopacesco llamado Franco que se propuso arreglar el mundo por las armas. Lo trágico fue que a este último Quijote del siglo XX le ayudaron los nazis seguidores de otro Quijote europeo y las cosas no le salieron tan mal: ganó su peculiar guerra. Menos mal que el Quijote alemán terminó perdiéndola.

        Don Quijote se encontraba en las antípodas humanas de Cervantes, de la misma manera que Franco estaba en las antípodas ideológicas de la Democracia y Vargas Llosa en las antípodas políticas de mi manera de pensar, lo cual no nos impide coincidir en algunos aspectos del polémico personaje.

ARTÍCULOS A LOS QUE SE HACE MENCIÓN EN ESTE TEXTO:

  • EL QUIJOTE ES UN FANATICO (El País, 6/VIII/2005)
  • DON QUIJOTE ES UN FANATICO (ABC, 27/IV/2006)
  • LEONES Y CAMALEONES (Editorial Renacimiento. Sevilla, 2005)
  • LA IMPROBABLE MUERTE DE DON QUIJOTE (Sevilla, 1996)

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    L.- LA PALABRA MÁS BELLA (23/4/2006)

            Hoy nos dicen que las diez palabras más bellas del idioma castellano son AMOR, LIBERTAD, PAZ, VIDA, AZAHAR, ESPERANZA, MADRE, MAMÁ, AMISTAD Y LIBÉLULA.

            En este caso no se puede aplicar aquello de que "para gustos no hay nada escrito" porque una palabra no escrita es sólo un sensual movimiento de labios que desaparece detrás de un sonido que puede ser agradable o no. Luego debemos analizar la voz y el rastro gráfico que deja en el papel. Mucho me temo que en esta original encuesta le hemos dado más valor a la semántica que a la voz y a su grafía.

            Puestos a seleccionar palabras por su significado podríamos haber escogido JUSTICIA, que es aún más amplia que LIBERTAD. Pero no se trataba de eso.

            No discutiremos sobre AMOR que reúne ambos atributos aunque carezca de originalidad, pero LIBERTAD... Todos estaremos de acuerdo en que es un concepto imprescindible pero jamás podríamos considerarla la segunda palabra más bella del idioma castellano. La prueba es que la mayoría de la gente oculta pudorosamente esa horrible D final, que también lleva MADRID o CIUDAD, otros la pronuncian sacando la lengua y algunos la convierten en una triste Z. Lo mismo se puede decir de AMISTAD, o de PAZ que ya lleva incorporada esa áspera Z que en Hispanoamérica se suaviza como S.

            En mi opinión, de las diez palabras escogidas sólo hay dos con méritos suficientes para figurar en el palmarés del castellano: AZAHAR y LIBÉLULA. Y entre el resto de propuestas hay cientos de lindos vocablos, más bonitos que MADRE y menos tópicos que MAMÁ, que con los innumerables acentos que se le imprime al castellano en las diversas regiones españolas e hispanoamericanas, son un regalo para el oído y la vista, pero que desgraciadamente se han quedado fuera de este cuadro de honor del idioma.

            La intención de descubrir las palabras más bellas que utilizamos me parece una idea magnífica, pero encuentro que los resultados han sido paupérrimos. A propósito, bonita palabra ésta de "paupérrimo".

    De acuerdo en todo, resultado paupérrimo, no incluir en la lista "fideicomiso" o "abintestado" son ganas de estancarse. Saludos
    Gabriel Company
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    P.- EL ÁRBOL DE LA REPÚBLICA (14/4/2006)

            Hoy se cumplen 75 años de la proclamación de la Segunda República española. La primera, la de 1873, duró sólo once meses. La de 1931 duraría ocho años, y los tres últimos en una guerra fraticida contra el levantamiento de un general golpista apellidado sarcásticamente Franco.

            Se dice que en España se odia a los árboles. A las repúblicas les ha ocurrido lo mismo que a los árboles, que cuando están a punto de dar sus frutos se les tala para sembrar unos arbustos esmirriados que jamás darán nada. ¿Se odia también a la República? ¿Se odia la libertad, el progreso, la igualdad, la cultura? Todo eso es la esencia de la res publica, de lo que es de todos y para que lo disfruten todos.

            A principios del siglo XIX se llamó afrancesados a los que deseaban una España moderna, liberal, ilustrada, donde el hombre y la mujer dejaran de ser súbditos para convertirse en ciudadanos con todos sus derechos. Tanto los afrancesados como los liberales trataron de plasmar estas reformas tomadas de la Revolución Francesa en la constitución de Bayona de 1808 y en la de Cádiz de 1812 respectivamente. Fue el primer intento de modernización de España.

            La restauración de Fernando VII que entró en Madrid al grito inaudito de "¡Vivan las caenas!" frustró todo intento de instaurar un nuevo régimen. Sin embargo, no se pudo evitar que las colonias americanas se separaran de España constituyéndose en repúblicas independientes. Lo que la "madre" no pudo lo consiguieron sus "hijas".

            En 1814, Fernando VII anula todos los decretos de modernización del Estado y España vuelve al absolutismo medieval mientras que Europa continuaba su camino para conseguir la plenitud de los derechos civiles de sus ciudadanos.

            La Primera República se proclamó en 1873 luego de múltiples crisis monárquicas cuyo último eslabón de desatinos fue Amadeo de Saboya, que abdicaría viéndose incapaz de gobernar un pueblo que venía demandando clausurar definitivamente el Antiguo Régimen desde el reinado del incompetente Fernando VII. Este primer intento de libertad fue abortado con los sables del general Pavía.

            La segunda oportunidad se presentó en 1931, cuando Alfonso XIII abandona el país después de unas elecciones municipales ganadas por partidos republicanos de izquierdas que demostraban que el pueblo no quería continuar bajo la inútil monarquía. Ese 14 de abril, que hoy se celebra, fue una fiesta popular, era el inicio de una nueva etapa de desarrollo humano y nacional. A Francia le había costado mucha sangre lograrlo en 1789, España lo conseguía democráticamente, de forma pacífica y entusiasta. Las fotos de la época muestran la alegría de un pueblo ilusionado.

            La Segunda República establece las bases necesarias para recuperar el tiempo histórico perdido. Entre las medidas tomadas por la República de 1931 se encuentran:

            En el área de la cultura la Segunda República soñó con ser una sociedad moderna, libre de capillas y prejuicios, sobre un territorio basado en la justicia, la razón y la poesía; era la España de Francisco Giner de los Ríos, Antonio Machado, Miguel Hernández, León Felipe, Corpus Barga, Besteiro, Bergamín, Cernuda, Maruja Mallo, Pedro Salinas, Alberti, Moreno Villa, Emilio Prados, Altolaguirre y tantos otros. Fue una corriente de aire fresco para las artes y las letras. Fomentó la publicación de la literatura y el arte de vanguardia, creó centros de enseñanza como la Institución Libre de Enseñanza de donde surgieron destacados intelectuales. Promovió a pensadores como Unamuno, Ortega y Gasset o Marañón. Financió la investigación científica dándole máxima prioridad.

            La Segunda República tuvo el mérito de ser la primera en enfrentarse democráticamente a todas las corrientes nazis que maduraban en Europa y que desembocarían en la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini y más tarde en la II Guerra Mundial.

            Durante la Segunda República hubo cuatro períodos políticos perfectamente definidos:

            1.- Primeros gobiernos de mayoría de izquierda entre 1931 y 1933, que iniciaron todas las reformas.

            2.- Gobierno llamado del bienio negro (1933-35), compuesto por la derecha radical de Lerroux y la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) que intentó una involución social anulando todas las reformas.

            3.- En las elecciones de 1936 la izquierda vuelve a recuperar el poder agrupada bajo el Frente Popular. A la derecha, constituída por la CEDA y Renovación Española, le cuesta aceptar la derrota electoral e inician múltiples acciones para desestabilizar el gobierno de Manuel Azaña. Algunos militares entre los que se encontraban Franco, Goded, Fanjul, Varela y Mola conspiran estableciendo contactos con la Europa nazi de Hitler y Musolini.

            4.- El asesinato del teniente Castillo realizado por activistas de extrema derecha y su respuesta con el asesinato de Calvo Sotelo por fuerzas de seguridad de izquierdas fue el pretexto para que los militares confabulados dieran el golpe militar que se convertiría en guerra civil y no terminaría hasta 1939 con el exterminio de la república.

            Después de 67 años de haber sido talado el último árbol republicano nos encontramos bajo una monarquía parlamentaria que sirvió de transición del régimen autoritario a la democracia. El rey fue una de las vias posibles para realizar el cambio: se "restableció" una monarquía que en el año 39 no existía, el gobierno legítimo era la República, Alfonso XIII se había marchado voluntariamente ocho años antes. Por eso, en sentido estricto, la transición aún no ha terminado.

            Es perfectamente lícito desear que España continúe desde el punto donde se truncó la Segunda República, que se restablezca la España legítima, la republicana, y ojalá que con el mismo entusiasmo y esfuerzo que tuvo en 1931 para conseguir un país justo, moderno y culto, como había empezado a serlo ese 14 de abril que hoy conmemoramos. A partir de ese momento dejaremos de ser una monarquía atípica para incorporarnos a la evolución de cualquier república europea, como Alemania, Francia o Portugal.

    NOTA: hoy ha empezado a publicarse en la red el diario "LA REPUBLICA". Para los que se interesen en el tema republicano, su dirección es:

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    ENLACES A BLOGS DESTACADOS:

    El otero de la lechuza
    El Gatopardo
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