EL MONARCA DE LAS SOMBRAS

Autor:
Javier Cercas
Madrid, 2017

Presentación de la última novela de Javier Cercas

          El presentador, Manuel Pedraz, anunció que Javier Cercas nos iba a desvelar “la verdad” de lo que pasó en la Guerra Civil. La biblioteca de Sevilla estaba atestada de gente. Por fin nos podríamos enterar en Sevilla lo que en realidad significó esa barbarie entre conciudadanos españoles.
¡Cercas lo sabía!

          Cuando el novelista inició la defensa de su libro, que no su exposición, algunos nos dimos cuenta que había venido a darnos un mitin político a toro pasado sobre el "falangismo bueno", las razones que tuvo Franco para dar un golpe de Estado, el sentido común que tuvieron algunos nacionales para no matar a algunos "rojos", entre ellos su propio abuelo que salvó a un alcalde republicano de que lo tirarán al río. Javier Cercas deduce por estos hechos que la guerra no fue tan trágica como la han pintado. Los cientos de miles de cadáveres que aún permanecen en las cunetas sin ser reconocidos parece que al Sr. Cercas no le impresionan demasiado.

          Empezó el Sr. Cercas a desgranar sus teorías afirmando que en la Europa de los años 30 los falangistas (partidarios del nazismo) era la vanguardia política, que las ideas avanzadas eran las germanófilas, en cambio la democracia era algo caduco, sin ningún futuro. Por lo visto no tiene en cuenta que los que se oponían a esos supuestos "políticos vanguardistas" eran naciones enteras como Inglaterra, Francia y Estados Unidos, casualmente esta oposición originó la II guerra mundial y gracias a que la ganaran los aliados Europa es ahora un continente libre y democrático. ¿No sabe que en España toda la intelectualidad era democrática y opuesta a las ideas nazis que trataban de imponerse por la fuerza en Europa, que filósofos y escritores como Unamuno, Marañón, Ortega y Gasset etc. firmaron el manifiesto a favor de la República democrática española y luego los más importantes escritores del mundo celebraron un Congreso de Escritores antifascistas en Valencia? Y remató su teoría diciendo que ahora nos encontramos en las mismas circunstancias que en los años 30. Era difícil de descifrar a qué se refería ¿Hay otros Tejeros preparados para asaltar el Parlamento? ¿Hay "nazis vanguardistas" paseando por las ramblas de Barcelona?

          Por otro lado, sostiene el Sr. Cercas la estrafalaria teoría de que los que pelearon en la Guerra Civil eran "niños" que habían sido lanzados por unos “hijos de puta” a pelear por unos ideales, tal como ahora hace el Estado Islámico con los yihadistas. No eran militares fogueados en la guerra de Marruecos y regulares que se levantaron contra la república democrática, eran niños engañados por unos “hijos de puta”.

          ¿Y quiénes eran esos hijos de puta? pues “los poetas”: porque “Las guerras las ganan los poetas”. Es una autocita que él atribuye a un autor extranjero inencontrable, que ya utilizó en su novela “Soldados de Salamina”. Si realmente alguien ha dicho esa barbaridad, creo que está muy mal aplicada a la Guerra Civil española. ¿Acaso aquí la ganaron Alberti, Miguel Hernández, Lorca, Antonio Machado, León Felipe, Cernuda o Aleixandre? Me parece a mí, señor Cercas, que quienes ganan las guerras civiles son los generales y muchos de ellos felones apoyados por potencias extranjeras, como fue el caso del caudillo Francisco Franco respaldado por la aviación de la Alemania nazi.

          De entre todas las afirmaciones ("las verdades" que nos había prometido el presentador) que más llamaron la atención en esta presentación mitinera hubo una sorprendente sobre la transición de la dictadura franquista a la democracia actual: "Que los hispanistas norteamericanos querían que los españoles nos volviéramos a matar entre hermanos en 1975". A alguien se le oyó preguntar en el público "¿Quiénes eran esos hispanistas?", pero Cercas continuó con sus extemporáneas afirmaciones.

          Ante una presentación tan polémica del “poseedor de la verdad” desarrollada en una novela que por lo visto se la contó su mamá, era lógico que algunos quisiéramos hacerle algunas preguntas a tan visionario autor, pero el presentador se negó a que hubiera coloquio con la excusa de que el autor tenía que ponerse a firmar los ejemplares de su novela. No sé si Cercas hubiera preferido dar la conferencia en plasma para no verse en este trance.

          Yo solicité hacerle dos preguntas, como a los políticos y no como a los escritores. ¡NO! Me contestaron, esta vez no iba a haber el acostumbrado coloquio que siempre tiene lugar en las presentaciones de la Biblioteca Provincial de Sevilla. El Sr. Cercas había hablado y su palabra es la ley, como en el corrido mexicano. Se atrevió a decir: "¡El poder de la palabra!", que él hacía suyo sin dejar que nadie hablara ni preguntara. A veces no queda más remedio que tomarse a broma la estupidez humana.

          Modestamente, logré decirle que la frase de que “son los poetas los que ganan las guerras” me parecía espeluznante y le pregunté si él opinaba que eso había sucedido en la guerra civil española. Respondió que lógicamente no pensaba que Rafael Alberti había ganado la guerra ¡faltaría más! Pero que José Antonio Primo de Rivera estaba rodeado por una corte de poetas. Cuando le pregunté ¿Quiénes? Me respondió sin inmutarse que eran Sánchez Mazas, Ridruejo y alguno más que no recuerdo. Es decir, para él los poetas importantes de los años 30 eran los tres nombrados. A eso le repregunté ¿Entonces Ud. cree que la guerra la ganó Pemán? Y ante mi gran sorpresa contestó: ¡SI! Por lo visto hasta entonces no se había acordado del adulador de Franco gaditano. Decir que la guerra la ganó Pemán es más un chiste chocarrero que una frase de coloquio literario.

          Si queremos hacer una deducción lógica de las palabras de este novelista, habría que pensar que las guerras las ganan los poetas malos y poco conocidos, porque en España los más reconocidos y admirados mundialmente, como los citados Alberti, Lorca, etc. fueron fusilados o exiliados.

          Después de esta estrambótica presentación de la novela "El monarca de las sombras" de Javier Cercas, me reafirmo en la idea de que los novelistas (y me incluyo) no somos los más indicados para contar "la verdad" de los hechos históricos porque algunos se dejan llevar por sus pasiones ideológicas y quieren hacer pasar el negro por blanco y viceversa. Lo triste es que no se limiten a fabular sobre los acontecimientos pasados sino que se propongan imponer su visión adulterada de la historia a los lectores como verdadera. Para desentrañar la historia están los historiadores, esos hispanistas (Payne, Thomas, Ian Gibson o Preston) que el Sr. Cercas cree que deseaban que nos volviésemos a matar entre españoles. No hay que olvidarse que si algo se sabe de manera objetiva de la guerra es gracias justamente a ellos.

          A mi juicio, Javier Cercas pertenece a un grupo de autores que intentan tergiversar la historia fabulando novelas, entre los que se cuentan escritores como Andrés Trapiello o Juan Manuel de Prada y utilizan la novela para hacer pasar hechos inciertos o inventados como verdaderos y justificantes del genocidio que sufrió España a partir del año 36 hasta la muerte del dictador.

          Es triste que a veces la literatura esté en manos de esta gente, como el autor en cuestión que Mario Vargas Llosa sacó del anonimato en un artículo que le dedicó en El País.

Leopoldo de Trazegnies Granda (7/marzo/2017)

OTRAS CRÍTICAS DE NOVELAS DE ANDRÉS CERCAS:

Soldados de Salamina
-El sueño de los héroes por Mario Vargas Llosa
(Piedra de Toque. Revista Caretas)

-Hablando de los griegos por Leopoldo de Trazegnies
(www.trazegnies.arrakis.es)

-El arte de mezclar café con cocaína por Leopoldo de Trazegnies
(www.trazegnies.arrakis.es)


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