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Artículo publicado en: LOS ALCORES. CRÓNICAS VISUEÑAS
I.S.B.N.: 978-84-613-2325-8
Depósito legal: M-23592-2009
Ediciones Grafein. Barcelona, 2009.

     

Hacienda San José de Buena Vista.
Noviembre/2008.
La hacienda de Cecilia

por Leopoldo de Trazegnies Granda
(Fotografías del autor. Pulse en ellas si quiere verlas del tamaño original)

 

          Leo en un artículo de Antonio Gallego Morell(1) que Washington Irving estuvo hospedado en una finca cerca de donde yo vivo invitado por Cecilia Böhl de Faber, la escritora que firmaba con el pseudónimo de Fernán Caballero. Me entra gran curiosidad por saber en qué caserío de Los Alcores se alojó el autor de los Cuentos de la Alhambra, qué vio, por qué paisajes anduvo. Es tarde, son las 2:30 de la madrugada, no son horas para salir a buscar el camino que me conduzca al lugar donde presumo que se hospedó. Los únicos datos que menciona el catedrático es que fue en una hacienda que se llama Zafra y que está ubicada en Dos Hermanas, cerca de Alcalá de Guadaíra. Aplazo hasta mañana sábado mi intención de coger el coche y continúo ante el ordenador.

          Sin moverme de mi casa despego en la madrugada con Google Earth hacia el sur por la vega baja de Los Alcores y localizo la hacienda Zafra formando el vértice equidistante entre el castillo de Marchenilla (Gandul) y el pinar de Oromana. No parece estar comunicada por camino alguno, pero no pertenece al término de Dos Hermanas como se dice sino al de Alcalá de Guadaíra. Compruebo en la biografía de Fernán Caballero escrita por Santiago Montoto, que casualmente dispongo en mi biblioteca, que el polígrafo sevillano también sitúa la casa de campo de Cecilia Böhl de Faber en Dos Hermanas, pero la menciona como hacienda La Palma, y especifica: "y no Zafra como escriben los biógrafos de Fernan Caballero".

          Intrigado por los datos contradictorios, a la mañana siguiente imprimo el mapa de Google y enfilo por la carretera de Utrera, me desvío en La Galbana hacia Alcalá y unos kilómetros más tarde sigo el camino de herradura que atraviesa fértiles tierras de labor, que antiguamente estaban dedicadas a la viña y después al olivo, en busca de la hacienda Zafra para algunos y La Palma para otros, que se encuentra en Dos Hermanas para la mayoría y en Alcalá según Google.

          Por los caminos me cruzo con jinetes de los cercanos haras porque en esta comarca hay gran afición a la doma clásica de caballos andaluces, me saludan los caballistas sin sorprenderse de mi presencia en parajes tan solitarios. Es otoño y el campo en barbecho resplandece al sol húmedo de la mañana con un verde profundo. Me interno por veredas flanqueadas de chumberas y pitas aún en flor, asciendo por la Cuesta de la Carretilla próxima al arroyo Guadairilla y me pierdo, salgo por Oromana.

     

Cancela de la Hda. S. José de Buena Vista.
Noviembre/2008.

          Regreso esquivando los charcos que han dejado las últimas lluvias por vias pecuarias que por momentos se convierten en huellas blancas de lodo como si fuera niebla apelmazada. De vez en cuando se oye el chasquido de la escopeta de algún cazador y los ladridos de los perros.

          Mi intuición me dice que la hacienda que busco es la que se halla en un repecho del último de los alcores al sur de la comarca, desde donde se divisa el horizonte como si fuera un litoral seco, antiguo fondo marino, pero la finca ante la que me detengo no se llama Zafra sino San José de Buena Vista según se puede leer en la puerta. ¿Los propietarios le han cambiado el nombre debido a su emplazamiento privilegiado? En el pórtico también pone "Maestre". Es una hacienda de ocres y adornos blancos con una torre maciza rematada por un cimborrio que parece un espejismo persa. El ojo del satélite y mi intuición coinciden porque la hacienda se encuentra casi exactamente en el lugar previsto. Es señorial y se nota bien conservada aunque aparenta estar deshabitada. Al otro ángulo, entre el follaje, se asoman los torreones de La Boticaria, otra hacienda de olivar que despunta en el contorno.

          Vuelvo al oráculo cibernético y le pregunto por Hacienda San José de Buena Vista y me responde con una espléndida fotografía destacando el cimborrio oriental, pero la denomina escuetamente Hacienda del Maestre. O esta hacienda ha tenido varios nombres o Maestre es el nombre genérico del prado, me inclino por la segunda posibilidad al recordar que no muy lejos había visto otro cortijo bien cuidado, que también llevaba el nombre de Maestre y que la senda por la que subí desde Oromana se llama camino del Maestre.

   
 

Imagen devuelta por Google bajo el nombre de "Hda. del Maestre".

          ¿Es la actual hacienda San José de Buena Vista (Maestre) la antigua hacienda de Zafra que Gallego Morell sitúa en Dos Hermanas y que Montoto denomina La Palma? ¿Fue allí dónde Washington Irving y Cecilia Böhl de Faber pasaron unos días hablando de las leyendas de la comarca antes de que el norteamericano emprendiera su viaje a Granada?

          Cecilia Böhl de Faber (Morges. Berna, 1796-Sevilla, 1877) nacida accidentalmente en Suiza a orillas del lago Leman en un viaje que sus padres realizaban a Alemania, era una de las tres hijas del matrimonio de escritores compuesto por Nicholas Böhl von Faber, hispanista alemán, y la escritora gaditana Francisca Larrea ("doña Frasquita"). Cuando Washington Irving aparece por primera vez en Sevilla en abril de 1828, Cecilia ya estaba casada con su segundo marido, el marqués de Arco Hermoso. El encuentro entre el viajero norteamericano y la escritora no se producirá hasta las navidades de ese año que coinciden en la ópera de Sevilla, asistiendo a la representación de Il Crociato in Egitto del compositor Giacomo Meyerbeer, que había sido estrenada en Venecia cuatro años antes.(w) Irving había trabado amistad con el padre de Cecilia a su llegada a Cádiz, ciudad en la que Nicolás Böhl de Faber tenía negocios y ejercía como cónsul de Alemania, y posteriormente había frecuentado su amistad en su casa de El Puerto de Santa María. La familia Böhl de Faber estaba muy bien relacionada con la nobleza y la intelectualidad europea. Una de sus hermanas menores, Angela, estaba casada con el barón Châtry de la Fosse, que formaba parte de los Cien mil hijos de San Luis que entraron a España para acabar con la resistencia liberal que se mantenía en la costa gaditana. La otra hermana, Aurora, estaba casada con el inglés Thomás Osborne fundador de las bodegas que llevan su apellido.

          Pocos días después del primer encuentro en la ópera, Washington Irving visita a Cecilia en su casa de Sevilla. En esa ocasión la escritora debió contarle sabrosas leyendas y anécdotas de Andalucía que encandilaron al viajero norteamericano a tal punto que posteriormente le escribe al hispanista Nicolás Bohl de Faber, fascinado con la conversación de su hija:

      "I do not know when I have been more delighted with the conversation of anyone, it was so full of original matter, the result of feeling as well as observing"(2).

          Se habían encontrado dos apasionados de las leyendas y tradiciones populares. Irving llevaba tiempo recopilando historias anglosajonas y germánicas, pero parece ser que las que escuchó de Fernán Caballero lo deslumbraron y entre ellas le llamaría la atención el relato de un crimen que por motivos de pundonor y honra había tenido lugar pocos años antes en Dos Hermanas.
     

Portada. Hda. de Zafra (S.J. de B.V.).
Noviembre/2008.

          Irving manifiesta entonces su interés por conocer el escenario y los personajes que han formado parte de esas conmovedoras historias e inmediatamente arreglan una visita a Dos Hermanas para los próximos días. En la carta que escribe Irving en febrero de 1829 al padre de Cecilia se lamenta del mal tiempo y del estado infame de los caminos, motivo que les obligaba a aplazar la excursión proyectada.

          El marqués de Arco Hermoso, marido de Cecilia, poseía varias fincas en la provincia de Sevilla, entre ellas una casa en el centro de Dos Hermanas, al lado de la iglesia, varias huertas en los alrededores del pueblo y la principal que era la casa de campo que algunos biografos creen que se llamaba La Palma y otros Zafra y que suelen situar en Dos Hermanas.

          El marqués había decidido refugiarse en la villa nazarena temporalmente por temor a represalias de los realistas de Fernando VII, debido a su ideología liberal, pero su estancia se fue prolongando durante más de una docena de años, alternada con breves escapadas a Sevilla. Por este motivo, la ya escritora Fernán Caballero, se aficionó enormemente a los paisajes y a las gentes de la región que ella denominaba "doshermaneña". Es indudable que la esencia de los cuadros populares descritos por Fernán Caballero tienen su origen en esta tierra limítrofe de Los Alcores.

          El P. Luis Coloma conoció a Cecilia Böhl de Faber como "una simpática viejecita, muy limpia y enlutada, que hacía reposadamente calceta al mismo tiempo que leía en un libro colocado en un atrilito". Todo hace suponer que a partir de ese momento mantuvo una estrecha amistad con la escritora visitándola con asiduidad y sirviéndole de confidente en la vejez. Ella le contaría muchísimos episodios de su intensa vida. Casada en primeras nupcias en 1816, meses antes de cumplir los veinte años de edad (aunque ella se quitara tres años al contarlo), con el ibicenco capitán de granaderos Antonio Planells y Bardaxi al que acompañó a su destino en Puerto Rico. Le duró poco este primer matrimonio porque el apuesto capitán falleció un año después probablemente a causa de un infarto en brazos de Cecilia. Vuelve a España y cinco años después de enviudar contrae segundas nupcias con el sevillano Francisco Ruiz del Arco, marqués de Arco Hermoso. Los siguientes, tal vez hayan sido los trece años más felices de su vida, es una época apacible dedicada íntegramente a la creación literaria en su hacienda "doshermaneña", que duró hasta el fallecimiento de su marido en 1835. Viuda por segunda vez sufre una decepción sentimental después de una fugaz relación con el inglés Federico Cuthbert que no correspondió a su apasionado amor. No habían pasado dos años desde la muerte del marqués cuando conoce al pintor Antonio Arrom de Ayala, con el que intenta olvidar sus frustrados amores con el inglés. El nuevo novio de Cecilia era natural de Ronda y diecisiete años menor que ella. El matrimonio se celebra muy rápidamente en 1837. Este período de su vida está lleno de sobresaltos y angustias económicas debido a la vida desordenada de su marido que pertenecía a la bohemia de la época de la que también formaba parte el pintor José Domínguez Bécquer, padre del poeta. En 1859 Antonio Arrom le escribe una carta a Cecilia desde Londres en donde le dice: "¡Hija mía, qué veintidós años de miserias y penas te ha costado casarte conmigo!" y a renglón seguido sale a pegarse un pistoletazo en el Blenheim Park de la capital inglesa.
 

Cortijo Maestre (La Lucenilla).
Noviembre/2008.
   
 

          A partir del suicidio de su tercer marido la vida de Cecilia cambia radicalmente, tiene más de sesenta años y su situación económica es preocupante, aunque está reconocida como una escritora de prestigio y sus novelas aparecen por capítulos en los diarios y revistas de mayor circulación. Pero nunca la literatura sacó de pobre a nadie y menos en esos años en que aún no existía el fenómeno del best-seller con la difusión de hoy en día. La vida fue injusta con ella porque en sus años de riqueza había emprendido multiples actividades para procurar el bienestar de los demás, como por ejemplo, cuenta Coloma, que mientras estuvo casada con el marqués de Arco Hermoso pasaba largas temporadas en su hacienda de Zafra (nótese que menciona Zafra y no La Palma) y que en los patios del cortijo había montado unos obradores para dar trabajo muy bien retribuído a las mujeres del pueblo y de la comarca. En 1877 Cecilia muere en una modesta casita de la calle Juan de Burgos de Sevilla que hoy lleva el nombre de Fernán Caballero.

          En el epílogo de su novela titulada La familia de Alvareda, Fernan Caballero, que le gustaba ser considerada una escritora realista, nos cuenta la forma como se enteró su marido, el marqués, del crimen en el que basó el argumento, pero Coloma, que se lo escucharía contar directamente, cambia el sujeto y lo refiere de esta manera en sus Recuerdos de Fernan Caballero:

      "A poco de establecerse en Sevilla el matrimonio Arco-Hermoso, quiso el marqués que Cecilia recorriese con él sus posesiones de Andalucía y fue la primera que visitaron un olivar que poseía en Dos Hermanas, a una legua(3) escasa de Alcalá de Guadaíra, que llamaban la hacienda de Zafra. Una tarde, cruzando al anochecer los olivares Cecilia y su marido, escoltados por el capataz de la hacienda y el guarda, observaron que se descubrían éstos con cierto pavor religioso ante una cruz roja, de palo, clavada en un olivo.
      "-¿Ha habido en estos sitios alguna muerte? -preguntó el marqués.
      "-Si, señor -contestó el guarda- aquí mataron al mozo más guapo y más gallardo que jamás pisara Dos Hermanas.
      "-Y el matador -añadió el capataz- era el mozo más honrado y más hombre de bien del lugar..."

          Fernán Caballero había escrito una primera versión en alemán de estos sucesos después de investigar exhaustivamente las circunstancias del crimen y sus consecuencias. "Doña Frasquita", entusiasmada con la historia escrita por su hija, transcribe de su puño y letra el manuscrito traducido al español probablemente por la propia escritora o por su padre porque la madre de Cecilia dominaba varios idiomas pero desconocía el alemán. El manuscrito lleva el título de "Historieta traducida del alemán de una joven española".

          El esbozo de la novela sobre el asesinato cometido por Perico, ambientado por la novelista en Dos Hermanas, es lo que le contaría con gran riqueza de detalles a Washington Irving en su casa de Sevilla prometiéndole entregarle unos apuntes que tenía escritos sobre aquellos sucesos. Si la circunstancia que proporciona Coloma es correcta, el crimen habría tenido lugar en la hacienda de Zafra seis años antes de que Fernan Caballero se lo contara al escritor norteamericano. Hay que tener en cuenta que el P. Coloma conoce los hechos por los recuerdos de una anciana Cecilia y a su vez él los transcribe muchos años después tamizados por su memoria. No son pues del todo fiables las aseveraciones de Coloma porque ha olvidado muchos detalles de la vida de la escritora, sin embargo recuerda perfectamente el nombre de la hacienda: Zafra, que de ninguna manera podía inventarse. Santiago Montoto en su afán por desacreditar a Coloma sostiene que la hacienda era La Palma, pero como después veremos esta afirmación no tiene ningún fundamento.

          La romántica escritora Cecilia Böhl de Faber, de costumbres tradicionales y sin embargo espíritu inquieto y progresista, no destaca por el contenido de su literatura sino por el lugar que ésta ocupó dentro del panorama literario español. Es uno de los eslabones necesarios para la sensibilización de los lectores en nuevas formas de concebir la vida y por lo tanto el arte. El romanticismo dio un nuevo valor a los sentimientos, principalmente a la melancolía, la pasión amorosa, la añoranza... transformándolos casi en placeres íntimos y comunicables literariamente. Fernán Caballero es contemporánea de otros prestigiosos románticos como el Duque de Rivas, Zorrilla, Espronceda o Bécquer, pero ella, a pesar de escribir con pseudónimo masculino, aportaría la visión femenina en ese movimiento romántico, como hiciera Flora Tristán en Francia. Cecilia es una mujer que ama obstinadamente en la oscuridad, en contraste al veleidoso y lenguaraz Don Juan Tenorio de Zorrilla. También demuestra ser una mujer moderna, había heredado de sus padres su inquietud intelectual como un pensamiento libre e independiente, que no eran bien vistos en una mujer del siglo XIX.
     

Fachada. Hda. de Zafra (S.J.deB.V.).
Noviembre/2008.

          El viaje a Dos Hermanas de los dos escritores románticos debió realizarse cuando mejoró el tiempo en los primeros meses de 1829. Irving y Cecilia harían el mismo recorrido descrito por ella en su novela La familia de Alvareda. Saldrían de Sevilla por la Puerta de San Fernando:

      "Desde esa puerta se extiende en línea recta sobre la llanura, hasta la base del cerro llamado Buena-Vista, un camino que pasa sobre un puente de piedra el riachuelo Tagarete y sube la cuesta bastante pendiente del cerro, en cuya cima se hallan las ruinas de una capilla."
      "Después de subida la altura, el camino la vuelve a bajar por el lado opuesto, y llega a un vallecito por el cual pasa un arroyuelo."
"Después de vadearlo el camino, sonríe a su derecha a una alegre y hospitalaria ventecilla y saluda a su izquierda a un castillo moruno, que se asienta altivo sobre una eminencia, pues no parece sino que el suelo se ha alzado para formarle un pedestal.
"Este castillo fue dado por don Pedro de Castilla a su bella y célebre querida doña María de Padilla, cuyo nombre conserva.
"Mas prosigamos la marcha del camino que adelanta, abriéndose paso entre palmitos y carrascas de una dehesa hasta penetrar en el lugar de Dos Hermanas, que se halla asentado en un llano arenoso, a dos leguas de Sevilla."

          Tal vez Fernán Caballero confundiera el arroyo Tagarete con el Tamarguillo, porque aquél venía del norte y su cauce corría pegado a la muralla del Alcázar hasta desembocar en el Guadalquivir y por tanto, saliendo por la calle de San Fernando, no hacía falta cruzarlo. En cambio el Tamarguillo sí corta el camino a un par de kilómetros de la Puerta de San Fernando. Por otro lado, es sorprendente que la novelista no mencionara el río Guadaíra que debía atravesarlo necesariamente.(x) La cuesta empinada de Buena-Vista no puede ser otra que la de los cerros de Montequinto. Y el vallecito que se encuentra detrás es una amplia granda donde actualmente se ha construído el hipódromo y se proyecta "La ciudad del conocimiento". El camino continuaba por delante de la misma puerta de la finca de la Torre de Doña María que hoy en día se conserva perfectamente, muy bien mantenida, tanto el castillo como los jardines románticos que la rodean, en lo alto de un otero descrito por Fernan Caballero como un pedestal; su guarda, Antonio, me confirma que el camino viejo de Dos Hermanas del que todavía podemos ver un tramo se seguía utilizando hasta hace menos de treinta años para acarrear leña a Sevilla. La ruta termina llana y recta en el pueblo de Dos Hermanas.

          Pero Cecilia no debía tener mucho interés en mostrarle al cuentista norteamericano la antigua Orippo turdetana, llamada posteriormente Dos Hermanas, porque según describe en la novela mencionada: "Para hacer de este pueblo, que tiene fama de ser muy feo, un lugar pintoresco y vistoso, sería preciso tener una imaginación que mintiese... Es allí todo rústico, tosco y sin elegancia." ¿Entonces qué era lo que llevaba a ver a Washington Irving? Seguramente querría mostrarle lo que ella consideraba más valioso: el espíritu del pueblo andaluz, sus ideas y sus sentimientos. Porque añade: "Pero en cambio, encontraréis buenos y alegres rostros, que os mostrarán que maldita la falta que hace todo aquello para ser feliz". Tiene ilusión Cecilia de enseñarle a su nuevo amigo extranjero las costumbres y la forma de vivir de ese pueblo del que ella está enamorada apasionadamente y que es el protagonista de su obra literaria.

          ¿Qué mejor lugar para mostrarle la filosofía popular andaluza que sus talleres de la hacienda (que Montoto menciona como La Palma pero que Coloma asegura que Fernán Caballero le contó que estaban en Zafra) donde las mujeres de la comarca acudirían a trabajar artesanalmente? Sus voces y sentimientos le inspirarían, como a Próspero Merimée las cigarreras de la fabríca de tabacos de Sevilla, los cuadros populares que pintó literariamente. Fernán Caballero no hace distinciones entre alcalareños y doshermaneños, ni tampoco entre el resto de pobladores de la comarca de Los Alcores, porque a su finca venían también desde Mairena y El Viso.
 

Torre desde la portada.
Hda. de Zafra (S.J.deB.V.)
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Noviembre/2008.
   

          Casi todos sus biógrafos coinciden que fue en la casa de campo de los marqueses donde pasaron unos días ambos escritores, y por tanto el primer deslumbramiento que España provoca en el escritor norteamericano tiene lugar en una finca de Los Alcores que, como ya hemos visto, los estudiosos no se ponen de acuerdo en el nombre y la sitúan en el término de Dos Hermanas. El editor y especialista en la obra de Fernan Caballero, Julio Rodríguez-Luis, también sostiene que "la docena de años en que transcurre su segundo matrimonio, los pasó la futura novelista entre Sevilla y el cortijo La Palma, próximo a Dos Hermanas, muy cerca de Sevilla".

          En su testamento(y) el marqués de Arco Hermoso nombra como heredera universal a su mujer Cecilia Böhl de Faber y entre las propiedades que le deja figura "la hacienda de Olivar llamada La Palma, término de Alcalá de Guadayra", pero no menciona la hacienda de Zafra. ¿Se trataría de la misma finca entonces? En el testamento cede a su hermano José su título nobiliario "y los vínculos y rentas a él respectivos". Sin duda alguna la hacienda de Zafra no entreba en las propiedades que heredaba la escritora porque pertenecía al mayorazgo que heredarñia su hermano.

          Coloma dice que fue en Zafra donde Fernán Caballero le refirió a Washington Irving la historia del crimen de los Alvareda y se comprometió a entregarle los apuntes que ya tenía de una primera versión de la novela. No hay pues ninguna duda que Cecilia y el escritor norteamericano después de llegar a Dos Hermanas se dirigieran a Alcalá de Guadaíra a pasar unos días en una hacienda de la que ni sus biógrafos modernos se ponen de acuerdo en el nombre. Pineda Novo se refiere a Zafra con un signo de interrogación e indica entre paréntesis La Palma. ¿Es que piensan que no existe entonces la hacienda de Zafra? Convencido de lo contrario me había dispuesto a rastrear todos los alrededores de Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra hasta encontrarla.

          Para ir de Dos Hermanas a Alcalá los dos escritores tomarían el mismo camino que hizo el tío Pedro cuando fue a buscar a su hija Marcela a un convento de aquella villa acompañado por la viuda María en la novela La familia de Alvareda. La novelista conocía bien esa ruta porque transitaría por ella varias veces al año. Son aproximadamente seis o siete kilómetros por una trocha recta que unía directamente el Maestre de los Molinos con el Maestre de la Carretilla donde presumo se encuentra la hacienda de Zafra. Por las actuales carreteras se recorre esa distancia en menos de diez minutos pero en los coches de caballos y por los caminos de aquella época se tardaría toda la mañana en llegar, de hecho, había una venta intermedia, tal vez en el cruce con la actual autovía de Utrera, donde los viajeros se solían detener a refrescarse.

          Sorprende comprobar cómo los especialistas en la obra de Fernán Caballero gastan muchas páginas en dirimir si Cecilia le entregó a Irving el manuscrito completo de la "Historieta..." o una primera versión de "La familia..." o si fueron sólo apuntes y anécdotas populares y si éstos estaban escritos en alemán o en español, y sin embargo, se preocupan mucho menos en averiguar cuál era el escenario y los paisajes que ambos escritores recorrieron juntos.
     
Marqueses Arco Hermoso
Los marqueses de Arco Hermoso
en su Hda. de S. José de Buena Vista (Zafra),
Alcalá de Guadaíra.
Óleo de Antonio Cabral Bejarano (1838).

          Después de leer el testamento, en el que el marqués menciona claramente que la hacienda estaba situada en "Alcalá de Guadayra" y no en Dos Hermanas, vuelvo a la zona del Maestre ya casi con la seguridad de que la hacienda La Palma o Zafra se encontraba en ese paraje y tengo la suerte de encontrar a José, encargado de las haciendas y cortijos de la familia Maestre, puesto heredado durante varias generaciones de padres a hijos. Una de las fincas de la familia Maestre es la que yo había visto bajo el nombre de San José de Buena Vista (Maestre) y sospeché con la ayuda del "ojo satélico" de Google, que se podía tratar de la hacienda de Zafra mencionada por Coloma. José me confirma que efectivamente a esa hacienda se la conoce popularmente como de Zafra. ¡Al fin sabemos cuál es la hacienda de Zafra! Queda todavía pendiente de averiguar si existe y dónde se encuentra la tan mentada hacienda La Palma. El encargado de los Maestre me asegura que a la hacienda de Zafra jamás se la llamó La Palma.

          José podría figurar en las novelas de Fernan Caballero como uno de sus personajes más carismáticos, llenos de amabilidad y filosofía andaluza. Entre los documentos que me muestra encuentro la cronología de la familia Maestre. El primer Maestre que se estableció en Alcalá de Guadaíra fue un noble belga, procedente de Brujas, apellidado Meester, hijo de Taussaints Meester, natural de Flandes, y de doña Magdalenat Aernout, que al naturalizarse español castellanizó su apellido pasando a llamarse Diego Maestre Aernout. Compró la finca La Lucenilla en 1694, conocida hoy como cortijo Maestre, que yo viera el primer día de mis pesquizas. Esta finca fue heredada sucesivamente por sus descendientes hasta el día de hoy. Cecilia Böhl de Faber en sus largas estancias en la hacienda de Zafra en la década de los años de 1820 menciona en varias ocasiones a sus amigos los Maestres que vivían en un cortijo muy próximo a su hacienda.

          Recorro andando con José el monte de la Carretilla dejando atrás el actual cortijo de Maestre y acercándonos a la hacienda de Zafra. Desde la cima se divisa el resto de haciendas y pagos del contorno: en dirección a Utrera la de Mateo Pablo, más abajo la de nombre árabe, Benagila, que da también nombre al camino que conduce hacia ella, al este del pago de Valóbrego. Me dice José que en invierno los días muy claros y con buena vista se llega a divisar la Sierra de las Nieves de Málaga.

          Seguidamente recorremos los caminos de herradura, anegados por las últimas lluvias, en su todo-terreno de tracción en las cuatro ruedas que es "más macho que las burras de Maestre" porque nos saca del fango sin problemas. Por lo visto las burras de Maestre tenían fama de ser de raza y se popularizó el dicho en Dos Hermanas. Llegamos al pago de Valóbrego, antiguamente era un bosque tupido y lúgubre como indica su nombre, muy apropiado para los paseos de la romántica escritora. Hoy quedan pocos árboles en él, está a escasos dos kilómetros de la hacienda de Zafra.
 

Patio pral. Hda. de Zafra (S.J. de B.V.).
Noviembre/2008.
   

          De regreso entramos en la hacienda a través de la cancela exterior y un camino largo flanqueado de arboleda nos lleva hasta su magnífica fachada de color ocre profundo, pintado con calamocha. José me comenta que las haciendas de olivar suelen estar pintadas de colores pálidos que van del ocre al rojo almagre porque en verano el blanco destella demasiado en los ojos y el color en cambio aplaca la excesiva luminosidad.

          Zafra o San José de Buena Vista es una antigua hacienda de olivar que fue restaurada por primera vez en 1774. Actualmente está estupendamente bien mantenida por sus actuales propietarios, los Maestre. Consta de tres patios. Al entrar por la portada dejamos a mano izquierda la puerta de una capilla conventual con coro. Seguidamente se encuentra el patio principal al que da la nave de la prensa de aceite y las trujas donde se almacenaban las olivas antes de ser prensadas. La hermosa torre con aire oriental se encuentra en la vertical del molino y su función era contrarrestar el peso de la prensa. Detrás se encuentra el patio de labor, que es muy grande para albergar los utensilios de labranza y ganadería.

          Antiguamente se accedía a la vivienda por una puerta que daba al patio principal que actualmente ha sido clausurada y convertida en ventana y que probablemente sea la de enmedio, que es un poco más baja que las dos laterales. Se entra ahora por el zaguán que hay delante de la capilla por el que se pasa al patinillo central de la casa-hacienda. Es un patio de época entoldado al que dan todas las habitaciones domésticas como el comedor, varias salas, cocina y un dormitorio en la planta baja. En la planta superior hay una galería con ventanas de celosías que dan al patio y distribuyen un buen número de dormitorios con balcones hacia el campo. Visito las piezas guiado siempre por José que es un entendido y conoce la historia de cada piedra de la finca. Entre otras cosas Zafra también tiene un fantasma. Los que dicen haberlo visto lo describen como un señor elegante y serio vestido de oscuro que se limita a observar al durmiente sin hacerle daño ¿será el fantasma de Cecilia Böhl de Faber vestida de Fernán Caballero que aún deambula por la hacienda?
 

Trujas. Hda. de Zafra (S.J. de B.V.).
Noviembre/2008.
   

          Coloma dice que la escritora montó los talleres de artesanía en la planta baja de la hacienda y pensamos que podría tratarse del patio de labor que es muy amplio y tiene un portalón que da hacia el sur, allí podrían haber trabajado las mujeres de Los Alcores bajo algún cobertizo hecho a tal efecto, pero José me hace notar que las trujas del patio principal sólo se utilizaban en época de recogida de la aceituna y el resto del año permanecían vacías. Las trujas pudieron ser el lugar ideal para montar los obradores artesanales porque es un sitio espacioso y techado, fresco en verano y resguardado en invierno, y su observación me parece muy acertada.

          Después de la visita a la hacienda de Zafra estaríamos tentados de pensar que La Palma no existe, que era la forma familiar de denominar a la hacienda de Zafra por los propios marqueses de Arco Hermoso, pero eso es imposible porque de ser así figuraría en el testamento del marqués por su nombre oficial y no por el de La Palma. Luego La Palma existe en algún otro sitio y no es Zafra.

          A la muerte del marqués de Arco Hermoso en 1835, su hermano José Ruiz del Arco hereda el título nobiliario "y los vínculos y rentas a él respectivos" y Cecilia tiene ciertas desavenencias económicas con sus cuñados José y Manuela a cuenta de la herencia que era bastante más exigua de lo previsto debido a las deudas que dejaba el marqués.
     

Patio de labor. Hda. de Zafra (S.J. de B.V.).
Noviembre/2008.
Por necesidades económicas ese mismo año Cecilia decide vender la hacienda La Palma a Francisco Giménez en cuarenta y cinco mil reales. Sin embargo la llamada hacienda de Zafra debió seguir en poder de los Arco Hermoso hasta 1891 que José María y Natividad Maestre compran al entonces marqués de Arco Hermoso (probablemente hijo de José Ruiz del Arco) la hacienda San José de Buena Vista (Zafra), vecina a la suya propia. De haber sucedido de esa manera se trataría de dos haciendas distintas, ambas en el término de Alcalá de Guadaíra, en donde una (La Palma, más alejada, en dirección a Utrera) deja de pertenecer a los Arco Hermoso el mismo año de la muerte del marqués, porque Cecilia la vende, y la otra (Zafra) continúa en posesión del nuevo marqués de Arco Hermoso hasta ser comprada por la familia Maestre cincuenta y seis años después.

          En el registro de la Propiedad de Alcalá de Guadaíra figura la inscripción(4) de cinco fincas que formaron parte de la "antigua" hacienda La Palma en el pago de Cortigena y sitio de los Terceros o vereda de Gallegos, propiedad de la familia Zayas, inscrita entre 1966 y 1968. En ninguna de ellas se menciona a los marqueses de Arco Hermoso ni a los actuales propietarios de la hacienda de Zafra. Tengo que reconocer que La Palma es una finca completamente distinta de las del Maestre, y por el registro me entero que se encuentra bastante más lejos, en el sitio de los Terceros, próxima a Utrera. Estos datos me animan en mi hipótesis mi hipótesis de que los talleres artesanales montados por Cecilia debían estar en la hacienda de Zafra ya que la gente de Los Alcores no podría desplazarse fácilmente hasta La Palma que se encuentra a varios kilómetros de Alcalá.

          Vuelvo otra vez al campo pero esta vez a buscar la vereda de Gallegos en el pago con nombre de origen romano de Cortigena (Curtisius), mencionado en la escritura como situación de la hacienda La Palma. Bajo por la carretera y diviso una hacienda importante, es Majada Alta, el guarda desconoce la hacienda que busco pero me da un buen dato: la vereda, también llamada cordel de Gallegos, está un poco más abajo, cruza la antigua carretera de Utrera a la altura del kilómetro 16. Me interno por la vía que comunica varios cortijos al sur del río Guadaíra. El primero que se encuentra a mano derecha es Miravet, le pregunto a una señora que se encuentra recogiendo flores en el campo y me dice que sí, que si continúo por la vereda llegaré a La Palma. Recorro entonces seis kilómetros vadeando los pasos de agua que cruzan el camino formando grandes charcos de fango.

 

Vista de la hacienda La Palma.
Noviembre/2008.
   

          Después de pasar por delante de unas huertas a mano derecha y de un cortijo abandonado, las huellas de la vereda se van oscureciendo a causa de la abundancia de albero. Se deja a la izquierda la hacienda La Armada (su nombre hace referencia a monterías) para finalmente llegar a la La Palma. Está mucho más alejada de los centros urbanos de Alcalá y Dos Hermanas que la hacienda de Zafra y no hay comunicación directa entre las dos fincas. La casa-hacienda debió ser importante a juzgar por la extensión que ocupa, pero desgraciadamente en la actualidad está semi derruída.

          Desde que Cecilia vendiera La Palma en 1835 a Francisco Giménez la hacienda ha pasado por múltiples propietarios, los actuales, llamados Antonio Romero, padre e hijo, se la compraron a la familia Zayas y ésta la había adquirido años antes del Dr. Murciano, todos vecinos de Utrera. Los Antonio Romero tienen una vaga idea de la importancia histórica de su hacienda, aunque se la atribuyen a una famosa "pintora". Ellos son agricultores y trabajan las tierras que hay alrededor. El cortijo no lo han tocado desde que adquirieron la finca. Me enseñan sus ruinas en respetuoso silencio. El tiempo lo ha ido destruyendo poco a poco. La portada y una torre con espadaña, delante de lo que pudo haber sido la capilla o tal vez la nave de la prensa, son los dos desmoronados testigos de cuando la finca pertenecía a la escritora y aún hoy mantienen su encanto erguidos en delicado equilibrio bajo el cielo. El cuerpo principal del cortijo se ha desplomado y en su lugar hay un solar con higueras silvestres. Lo último en perderse han sido los goznes labrados de la portada que recientemente desaparecieron, me informan sus actuales propietarios.

     

Espadaña de la hacienda La Palma.
Noviembre/2008.

          De las dos propiedades importantes que tuvo Cecilia Böhl de Faber, hoy en día todo lo que tiene la hacienda de Zafra de bien cuidado, lo tiene La Palma de abandonada. Si algún organismo público o privado no subvenciona urgentemente la restauración de al menos la torre con su espadaña, dentro de muy poco tiempo no quedará nada de este cortijo histórico donde la escritora pasó la época de su vida que tuvo que esconderse con su marido el marqués de las tropas realistas como después veremos.

          Semanas más tarde de mis investigaciones me envía José, el encargado de los Maestre, la fotografía de un cuadro pintado por Antonio Cabral Bejarano que representa a los marqueses de Arco Hermoso rodeados de tres niños, una mujer y un perro posando en la parte de atrás de la hacienda de Zafra. El marqués está de pie con la escopeta al hombro y una perdiz en la mano y Cecilia Böhl de Faber sonriente con una de las niñas en el regazo. Esta pintura confirma sin lugar a dudas la afición que tenía Fernán Caballero a la hacienda de Zafra, a la que había convertido en una de sus residencias favoritas.(z) El cuadro salió a subasta en Madrid en octubre de 2009 cuando la primera versión de este artículo ya estaba terminada. Pero introducía una nueva incógnita: está fechado en 1838, cuando el marido de la escritora había fallecido tres años antes. Se lo comento al joven historiador Ezequiel Gómez Murga, suponiendo que se trataba de un error de datación de la pintura, pero él rápidamente me hace notar que el cazador que figura en la pintura no es Francisco Ruiz del Arco, marido de Cecilia, sino su cuñado José. Los niños que rodean a los personajes serán probablemente los sobrinos de Cecilia, ya que ella no tuvo hijos. Se confirma entonces que el nuevo marqués de Arco Hermoso, José Ruiz del Arco heredó el mayorazgo con el título y "los vínculos y rentas a él respectivos" donde entraba la hacienda de San José de Buena Vista, llamada popularmente de Zafra, quedándose la escritora con La Palma que vendió enseguida. Esta circunstancia es la que seguramente indujo a error a Santiago Montoto.

          Volviendo entonces al principio de nuestro discurso: ¿Invitaría Cecilia al escritor norteamericano a visitar la apartada hacienda de La Palma como sostiene Montoto o lo llevaría a la hacienda de Zafra, como opina Coloma?

          Si consideramos que la finca de Zafra está a menos de dos kilómetros de Alcalá y a un poco más de siete kilómetros de Dos Hermanas, y por otro lado tengo comprobado que La Palma se encuentra a más de diez kilómetros de ambas poblaciones y por caminos más difíciles de transitar, es lógico suponer que Cecilia montara los talleres artesanales en Zafra que tiene un acceso directo y fácil para las mujeres de Los Alcores que iban allí a trabajar, y este aspecto sería parte importante de la Andalucía que Cecilia querría mostrar al ilustre viajero extranjero. Por lo tanto Coloma tendría razón, y seguramente se lo habría escuchado contar de viva voz a la propia escritora. En cambio Santiago Montoto se equivocaría cuando refuta tajantemente a Coloma diciendo que la finca de recreo de los marqueses era La Palma cuando sólo fue refugio provisional y era Zafra, San José de Buena Vista, la que gozaba de las preferencias del matrimonio.

 

Portada de la hacienda La Palma.
Noviembre/2008.
   

          Es probable que en los primeros meses de casados el matrimonio Arco Hermoso se trasladara a La Palma para estar a resguardo de los triunfantes realistas, ya que el marqués era un liberal notorio. Esta finca, por estar alejada de cualquier población y perdida en el campo, es ideal para esconderse. También es probable que posteriormente pasaran largas temporadas de reposo en esa finca debido a la cada vez más deteriorada salud del marqués, pero es innegable que la casa de campo preferida de Cecilia no sería La Palma, sino la más cómoda y señorial hacienda de Zafra en donde montó el obrador de artesanía para dar trabajo y mantenerse en contacto con el pueblo que admiraba.

          ¿Para qué iba a llevar Cecilia a su amigo norteamericano a La Palma? Allí tenía poco que enseñarle, es un cortijo aislado en una llanura, en cambio Zafra está en un paraje desde donde se divisa toda la vega hasta las sierras de Cádiz y Málaga, tiene una hermosa casa-hacienda que ella misma habría decorado y arreglado a su gusto, de la misma manera que en su novela Clemencia relata que convirtió habitaciones enormes donde podían correr caballos en acogedoras estancias. Zafra está atravesada de románticos caminos para pasear, allí la escritora estaba rodeada de las mujeres que venían a trabajar desde toda la comarca de Los Alcores, era un lugar donde se apreciarían esos "buenos y alegres rostros" y sus entretenidas conversaciones, que exhiben su filosofía andaluza en el quehacer diario, protagonistas de las anécdotas que Cecilia le había contado al escritor norteamericano. La hacienda de Zafra pues sería el escenario de los cuadros populares que Cecilia deseaba mostrarle a Washington Irving.

 
NOTAS:

(1) Antonio Gallego Morell (Granada, 1923) ex rector de las universidades de Málaga y Sevilla.
(2) "No recuerdo ninguna conversación mantenida con otra persona que me haya deleitado más, tan llena de originalidad, fruto tanto de los sentimientos como de la observación".
(3) Una legua equivale a cinco kilómetros y medio.
(4) Tomo 674, folios 5, 9, 13, 17, 21, fincas 9.835, 9.837, 9.839, 9.841, 9.843
(w) El profesor Garnica sostiene que el encuentro se produjo en el mes de noviembre en la tertulia de la Fábrica de Tabacos. (Washington Irving en Andalucía. Antonio Garnica [ed.] Fundación José Manuel Lara. Barcelona, 2004).
(x) Julio Rodriguez-Luis hace la siguiente aclaración al mencionar las variantes entre el manuscrito de la novela y las ediciones de 1856 y 1861:
Falta el nombre del arroyo en ed. 61. En una carta de 1856 Latour dice que se trata del río Guadaíra. Apéndices a ed. 61.
(y) Parcialmente reproducido por Santiago Montoto en la obra citada, pp. 175/176.
(z) Antonio Cabral Bejarano (Sevilla, 1788 - 1861) fue uno de los principales pintores costumbristas españoles.

BIBLIOGRAFÍA:

- Ruta de Washington Irving. El legado andalusí.Antonio Gallego Morell. (Sevilla, 2006).
- La familia de Alvareda. Fernán Caballero.
Introducción y biografía crítica de Julio Rodríguez-Luis
Prólogo del Duque de Rivas
Editorial Castalia, Madrid, 1979
- Recuerdos de Fernán Caballero. P. Luis Coloma.
Editorial Razón y Fe. Madrid, 1949.
- Fernan Caballero (Algo más que una biografía). Santiago Montoto.
Gráficas del Sur. Sevilla, 1969.
- Clemencia, Fernán Caballero
Prólogo de Don Luis de Eguilaz y Don José Fernandez Espino.
Librería de Antonio Rubiños, Editor. Madrid, 1917.
- Dos Hermanas en la obra de Fernán Caballero. Daniel Pineda Novo.
Confederación Española de Cajas de Ahorros. Sevilla, 1977.
- Washington Irving en Andalucía, Antonio Garnica [ed.]
Fundación José Manuel Lara. Barcelona, 2004).



ARTÍCULOS RELACIONADOS:

  • Washington Irving y Fernán Caballero. "Ocho apuntes y un cuento", por Ezequiel Gómez Murga. (Feria y Fiestas. Dos Hermanas, 2011).

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    Copyright © Leopoldo de Trazegnies Granda.
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    Alcalá de Guadaíra (Sevilla) 10 de noviembre de 2008.
     


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