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María de Toledo.
La primera Virreina de las Indias

Factoria Ediciones. México, 2016
AUTOR: Fernando Tola de Habich

LOS PRIMEROS AÑOS DE AMÉRICA

por Leopoldo de Trazegnies Granda

      Cuando un historiador descubre los hechos de un personaje al que nadie antes le ha prestado atención, ilumina acontecimientos trascendentes en el teatro de la historia. En este caso el historiador es Fernando Tola de Habich y el personaje la mujer del hijo de Cristobal Colón, María de Toledo, primera virreina de América.

      Tola ha investigado rigurosamente la vida de esta aguerrida mujer que defendió los derechos y honores de su denostado suegro después de que volviera encadenado y vituperado de América, ante lo que era en aquellos tiempos el Imperio más importante del mundo.

      Resulta fascinante seguir los pasos de María de Toledo que no se arredró nunca en reclamar lo que por derecho debía corresponder a su marido Diego Colón. Los Reyes Católicos nunca cumplieron con las capitulaciones otorgadas al descubridor en Santa Fé, por las cuales además de nombrarlo Almirante de los Mares del Sur, virrey y gobernador general de todos los territorios que descubriese, percibiría un diez por ciento de los beneficios y un diezmo de todas las mercaderías que hubiese en los lugares conquistados. Muertos los Reyes Católicos sin resolver la cuestión, María de Toledo continuó pleiteando contra Carlos I sin desmoralizarse a pesar del gasto que esto le suponía.

      Los desvelos de esta mujer para conseguir que su marido Diego y luego su hijo Luis heredaran los derechos que les correspondían duraron treinta años. Desde su instalación en Santo Domingo en 1509 como mujer del nuevo Gobernador de las Indias, empieza una vida cargada de disgustos e incomprensiones. Al desembarcar en la isla ni siquiera estaban las autoridades para recibirlos, tampoco se había previsto un alojamiento para ellos, lo que indicaba el poco interés que despertaban en los funcionarios allí destacados.

      En 1515 se queda sola en la isla de La Española con sus cuatro hijas como Gobernadora sustituta de las Indias, título que le otorgara su marido antes de viajar a España para defender personalmente sus derechos ante el rey. María de Toledo desempeña esta dificilísima función durante los cinco años de ausencia de su marido ante el descontento de los oficiales reales. En 1520 vuelve Diego Colón a La Española habiendo logrado ser restituído en el cargo de Gobernador y Virrey de las Indias por el emperador Carlos I, sin embargo el pleito por el resto de sus derechos siguió en pie. Tres años después Diego Colón es llamado a la metrópoli para responder ante Carlos I de los cargos que se le imputaban en relación a las muchas acusaciones llegadas a la corte en contra suya por parte de los oficiales y funcionarios de Indias. Nuevamente deja a María de Toledo sola y esta vez embarazada del menor de sus siete hijos.

      Diego Colón, marido de María de Toledo, muere en España litigando contra la corona en el año 1526. Entonces María de Toledo decide regresar a España para seguir los juicios que dejaba su marido. Los preparativos del viaje se postergan hasta 1530 que al fin realiza con dos de sus hijos dejando al resto en Santo Domingo. Dos de sus hijas ya se encontraban en España habiendo sido traídas por su padre.

      En un escenario nuevo como el del mar Caribe recién descubierto, no podían faltar circunstancias fantásticas, en muchos casos más cercanas a la ficción que a la realidad, como la frustada expedición de Luis Colón, nieto de Cristóbal e hijo de María de Toledo, para la conquista de Veragua. El rey Carlos I, impaciente por tomar posesión del nuevo continente, presionó a María de Toledo para que su hijo Luis, tercer Almirante de los Mares del Sur, hiciera méritos encargándose de la conquista de las costas septentrionales de América del Sur. Luis Colón se lanzó a la aventura, pleno de juventud pero carente de experiencia. La expedición fue un desastre, Se escogió para dirigir la empresa a un tal Felipe Gutiérrez, también inexperto, por capitán general a Pedro de Encinasola, antiguo ventero, que durante la travesía daba órdenes incomprensibles a la tripulación y para colmo, el piloto mayor, Liaño, se pasó más de 80 leguas del punto que tenían previsto desembarcar en las costas de Veragua. Fracaso total, es cierto, pero con el encanto literario de haber puesto todo lo necesario para que las cosas salieran mal.

      Es pues un libro de historia que se puede leer como una novela, apasionante a pesar de la profusión de datos y documentos. Tola ha tenido siempre el cuidado de repetir el vínculo que unía entre sí a los personajes nombrados para que el lector no perdiera el hilo de las tribulaciones corridas por el primer Almirante, Cristobal Colón, sus hijos legítimos y naturales, sus nietos y la protagonista de esta historia que fue la primera Virreina de América, María de Toledo. Es la epopeya de la familia Colón enfrentándose a la poderosa maquinaria de la administración española del siglo XVI. Desde El Cid, encarándose con Alfonso VI, no creo que haya habido otro litigio más largo contra la corona. En este caso el enfrentamiento no era bélico sino leguleyo pero no por eso menos doloroso.

      Todos estos pormenores son relatados con exactitud por Fernando Tola de Habich relacionándolos con otros hechos de igual interés que ocurrían en la familia Colón, como el destino de los quince mil volúmenes de la maravillosa biblioteca de Hernando Colón, hijo natural de Cristóbal Colón, o la suerte que corrieron los huesos del descubridor entre Sevilla y Santo Domingo.

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PAGINA ACTUALIZADA EL 14/10/2016