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UNAMUNO CONTRA TODOS

        La guerra civil fue la cima de las dos laderas de la montaña de España. Por un lado la humanista y progresista a la que pertenecía Miguel de Unamuno y por otro la ensombrecida por el fanatismo bestial del fascismo. Por desgracia ganó la segunda contra todo vaticinio histórico, con Franco al frente, y tuvo graves y trágicas consecuencias que aún hoy sufrimos en España.

        El estreno de la película “Mientras dure la guerra” no puede ser más oportuno para ayudarnos a entender ese choque brutal entre las dos Españas: la ideada por Franco y la auténtica que Franco quería eliminar. Hay una frase clave del entonces ya “Generalísimo” a su hermano Nicolás: “Hace falta que la guerra dure varios años para limpiar España”.

        Franco quería ejecutar a todos los que consideraba “anti-españoles”, apelativo insólito dedicado a los compatriotas que no pensaban como él, es decir a los republicanos sean de izquierdas o de derechas. Creo que es la primera vez que alguien califica de esta manera a sus compatriotas y les atribuye que “odian a España”. Eso sólo cabe en la cabeza de un fanático, un fanático que es el verdadero anti-español puesto que no acepta la realidad diversa y humanista de su patria y quiere imponer otra sustentada en sus ideas germanófilas. Es la fantasía de un iluso que utiliza la violencia y la sangre para imponer a sus congéneres una distopía. La misma que ensoñaron Hitler y Mussolini.

        El filósofo vasco Miguel de Unamuno, socialista en su juventud, se encuentra en medio de esa vorágine como rector de la Universidad de Salamanca. Él fue proclive a la abolición de la monarquía e instauración de una república moderna, libre, humana, pero consideraba al comunismo como un peligro para Europa y por tanto no pudo aceptar su cada vez mayor influencia política, cosa que lo hizo distanciarse del gobierno republicano. Es sintomática su respuesta al reproche de haber abandonado las ideas republicanas: “¡No señor, la república me ha abandonado a mí!”. Por eso aceptó un levantamiento militar al grito de “¡Viva la república!” que en principio se proponía restablecer los cauces democráticos de la II República española. Pero rápidamente se dio cuenta que “los unos eran peores que los otros” y rectificó para enfrentarse a esa horda cruenta que quería convertir a España en un cementerio.

        Mientras tanto Franco se hacía con el poder absoluto gracias a la presión de Hitler para que en España el movimiento revolucionario germanófilo tuviera un sólo líder bajo la amenaza de retirarle su apoyo. La “Junta Nacional Revolucionaria” constituída en Burgos y presidida por el general Miguel Cabanellas se ve obligada a nombrar a un mando único de la sublevación para satisfacer a Hitler y designan entonces al general Franco en Salamanca como “Generalísimo” con la sola oposición del general Cabanellas que conocía perfectamente las ambiciones imperiales de Franco por haberlo tenido bajo sus órdenes.

        En el documento en el que se nombra a Franco jefe único y absoluto de la “cruzada” no se registraba la duración de su mandato. El general Cabanellas exige que se agregue la frase “Mientras dure la guerra” (de allí el título de la película) cosa que omiten los redactores.

        El acto culminante donde Miguel de Unamuno señala la atrocidad del levantamiento germanófilo tiene lugar en el paraninfo de su universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, reunidas allí las fuerzas revolucionarias para conmemorar el “Día de la Raza”. Unamuno no pudo admitir las palabras iracundas del general mutilado Millán-Astray (le faltaba un ojo, una pierna y había quedado cojo) elogiando la muerte y la fuerza bruta de los revolucionarios diciendo “¡Viva la muerte!” “¡Muera la inteligencia!” refiriéndose al rector de la universidad. Unamuno se levantó para enfrentarse a los oradores y a las fuerzas vivas del “levantamiento” que ocupaban todo el aforo de la sala. Trató de transmitir el horror de la “España” que querían imponer los sublevados, una España mutilada como lo era el general Millán-Astray. “Venceréis, pero no convenceréis” les dijo a las tropas fascistas enaltecidas.

        Francisco Franco no sólo fue el Jefe de Estado “mientras duró la guerra” sino que se prolongó durante treintanueve años de dictadura. En 1975 murió dejando tras de si una guerra civil y una macabra posguerra que costó la vida de aproximadamente 500.000 españoles.

        Don Miguel de Unamuno murió de un infarto tres meses después del incidente de la universidad de Salamanca. Dejó una inmensa obra filosófica y la visión clara del fascismo que impondría Francisco Franco y que llevaría a España al precipicio de la razón, del humanismo y de la cultura.

        Si los casi cuarenta años de posguerra franquista no destruyeron totalmente a España fue gracias justamente a los intelectuales exiliados en el extranjero y a los que vivían en el “exilio interior” que supieron mantener los valores democráticos de la España auténtica que hoy vivimos.

Leopoldo de Trazegnies Granda

 

MIENTRAS DURE LA GUERRA

Título original Mientras dure la guerra
Año 2019
Duración 107 min.
País España
Dirección Alejandro Amenábar
Guion Alejandro Amenábar, Alejandro Hernández
Música Alejandro Amenábar
Fotografía Alex Catalán
Reparto:
Karra Elejalde, Eduard Fernández, Santi Prego, Patricia López, Inma Cuevas, Nathalie Poza, Luis Bermejo, Mireia Rey, Tito Valverde, Luis Callejo, Luis Zahera, Carlos Serrano-Clark, Ainhoa Santamaría, Itziar Aizpuru, Pep Tosar
Género Drama | Guerra Civil Española. Años 30

RESEÑAS DE OTRAS PELÍCULAS:

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PAGINA ACTUALIZADA EL 29/09/2019
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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