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LA CLAVE SECRETA DEL UNIVERSO
Una maravillosa aventura por el cosmos

AUTOR/A: Lucy & Stephen Hawking
Traducción: Laura Martín de Dios.
Random House Mondadori, S.A. Barcelona, marzo de 2008.
220 páginas y apéndices.

Hawking versus Rowling

      El fenómeno Harry Potter se ha extendido en las mentes infantiles de Occidente como el fuego griego, aquella arma flamígera imposible de apagar porque ardía hasta debajo del agua.

      Fenómeno inexplicable por varios motivos, pero entre ellos por uno fundamental: lo mágico atrae al niño, pero las brujas no dan para siete novelas de setecientas páginas cada una como ha escrito la señora Rowling. Es difícil encontrar adultos capaces de soportar tan tremendos ladrillos monotemáticos y mucho menos niños dispuestos a tragarse tanta fantasía insustancial. Pero el hecho es que se han vendido millones de ejemplares que han convertido en multimillonaria a la delirante escritora británica. Más que de un fenómeno cultural estamos ante un fenómeno de marketing mediático perfectamente orquestado donde los libros se venden al peso más que por su contenido. No creo que haya ningún niño que haya sido capaz de terminar de leer uno sólo de los volúmenes del niño mago.

      En cambio Stephen Hawking acaba de publicar con ayuda de su hija Lucy un delicioso librito de escasas doscientas páginas de extensión con asombrosas fotografías del cosmos que a mi edad adulta devoro con la misma fascinación que si tuviera doce años. Se titula La clave secreta del universo. No trata de la revelación de falsos secretos ni de los superpoderes de ningún adolescente, sino de la verdadera magia del universo. Nos explica el panorama fantástico de la galaxia y del planeta que habitamos. No es novela científica, ni de ciencia ficción, es cosmología novelada. A través de dos niños nos relata cómo funciona el universo, dónde estamos, qué hay detrás de la realidad aparente...

      Empieza en un típico barrio inglés de casas con jardín trasero, habitado por vecinos bastante heterogéneos. Allí vive George y su cerdo. George es el hijo de una familia que ama la naturaleza y rechaza la tecnología. Sus padres han prescindido de cualquiera de los aparatos inventados para hacernos la vida más tolerable, sea la televisión, el lavavajillas, Internet o los teléfonos móviles. Pero lo peor es que le niegan a su hijo la posibilidad de adquirir nuevos conocimientos sobre el mundo. George tiene un cerdo pero lo que ansía en realidad es tener un ordenador.

      La desaparición y búsqueda del cerdo hace que George haga una incursión en la misteriosa casa contigua a la suya recién ocupada por una extraña familia que lo dejará alucinado: Annie, una niña de su edad y Eric, su padre, que es un científico apasionado del conocimiento y la investigación, le descubrirán un mundo insospechado, el de la física, que está solamente al otro lado de la valla de su jardín.

      Lo que sorprende del argumento no es únicamente el tratamiento de los enigmas de las galaxias más lejanas o de los agujeros negros que los astrofísicos están investigando actualmente, sino la riqueza imaginativa con que los autores (el padre: Stephen Hawking, y su hija: Lucy) explican a George (el lector) esos profundos misterios del universo y le transmiten la pasión por la ciencia.

      George emprende con sus extraños vecinos un viaje en el "Cosmos" desde donde presenciará el nacimiento de las estrellas y los planetas. En unos minutos recorrerá millones de años luz en compañía de Annie.

      Hawking critica a los malos profesores que nos hacen odiar las materias que podrían resultar apasionantes si se explican con interés. No se evade tampoco de la gran polémica de nuestro siglo: la ecología. Ironiza sobre las ideologías reaccionarias de ecologistas radicales o naturalistas anacrónicos que rechazan cualquier avance de la ciencia o de la tecnología sin darse cuenta que la aplicación del conocimiento científico es la mejor manera que hay para preservar de su degradación al único astro de características ideales para la vida humana que existe dentro del Sistema Solar.

      He comprado dos ejemplares de La clave secreta del universo para regalárselos a mis nietos mellizos y apenas aprendan a leer puedan volar por el cosmos.

Leopoldo de Trazegnies Granda

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PAGINA ACTUALIZADA EL 6/4/2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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