HOMENAJE A FERNANDO DE TRAZEGNIES GRANDA (Tres tomos)
Tomo I. Primera Parte: Semblanzas.
Comité editor
: Jorge Avendaño Valdez, Alfredo Bullard González, René Ortiz Caballero, Carlos Ramos Núñez, Marcial Rubio Correa, Carlos A. Soto Coaguila y Lorenzo Zolezzi Ibárcena.
Autor: VV.AA.
Fondo Editorial PUCP. Lima, 2009
ISBN:978-9972-42-888-3

CAPÍTULO: De los libros y la fidelidad (págs. 119-120)
Autor: Leopoldo de Trazegnies Granda


Fernando de Trazegnies hablando ante la
Asamblea General de las Naciones Unidas. Año 2000.

            Fundamentalmente hay que ser fieles a las ideas y a las bibliotecas, decía el sabio Tamaral, porque en el fondo una persona no es más que eso, lo que piensa, lo que lee y lo que escribe. Fernando tiene muy buenas ideas, siempre las tuvo, y tiene una magnífica biblioteca, que no siempre tuvo sino que la ha ido reuniendo con los trabajos y los días, como un meticuloso Hesíodo limeño.

            Su biblioteca es de naturaleza polifónica porque expresa su pensamiento múltiple. En sus estanterías mora y de allí salió, Ciriaco de Urtecho, litigante por amor, su primer trabajo literario basado en el derecho y la justicia, dos de sus grandes preocupaciones sobre las que tiene escritos varios tratados. ¿Hay algo más digno y más literario, en el sentido que le daba Albert Camus a la existencia, que litigar durante toda la vida por un ideal, como Ciriaco que pleiteó incansablemente contra el orden social injusto que mantenía a su amada en la esclavitud para al fin conseguirla en los últimos años de su vida? El premio tardío al amor fue el triunfo de la justicia en la que él nunca dejó de confiar.


Con el comandante Fidel Castro en Cuba

            Hay muchas conquistas que llegan tarde, como la liberación laboral de los inmigrantes chinos en el Perú, que causó mucho dolor en varias generaciones, a la que Fernando le dedicó su segundo trabajo literario, la documentadísima novela En el país de las colinas de arena. También en esta obra su pensamiento gira en torno a la dignidad humana de todo un colectivo de trabajadores orientales que abandonaron el País de las Flores para incorporarse como nuevos peruanos al otro lado del océano Pacífico, en el "país de las colinas de arena", donde desgraciadamente sólo encontraron opresión y oprobio. La literatura también sirve para explicar el pasado, es bueno recordarlo por vergonzoso que éste sea, sabemos que el pueblo que no reconoce su historia se arriesga a repetirla.

            Su tercer trabajo, Atracción apasionada, marca los límites de la ficción frente al mundo real. Quien no sea capaz de crear utopías no le merece la pena vivir la realidad, por disparatadas que sean la realidad y las utopías. A diferencia de los grandes simios el hombre es un ser utópico y tiene derecho a fabular, a proponer el orden que considere conveniente, aunque se equivoque y se equivoca con frecuencia.


Con el presidente de los Estados Unidos
Bill Clinton

            Mi hermano jurista vuelca sus ideales de un mundo más justo, basado en el derecho, sobre sus textos literarios. A través de los tres protagonistas de sus novelas, Ciriaco de Urtecho, Kin-Fo (homónimo del atribulado chino de Julio Verne) y Jean Baptiste Levasseur (idealista francés afincado en la Arequipa del siglo pasado), construye una visión crítica de la cambiante e injusta sociedad occidental en que vivimos, pero siempre con la seguridad de que el ordenamiento jurídico se impondrá al fin para impartir justicia, aunque a veces lo haga tarde y después de haber sufrido muchas penurias físicas y morales. Es el optimismo racionalista del pesimista sentimental.

            Su coherencia radica en su fidelidad legal y su infidelidad literaria, que es una buena combinación para analizar los derechos humanos desde la ley y desde la ficción. Su biblioteca no es pues una torre de marfil, sino una fábrica de ideas sobre lo que ocurre en la calle al estilo machadiano. Entre primeras ediciones de quijotes y últimas ediciones de filósofos galos desarrolla toda su actividad intelectual.

            Fernando desciende de una familia entrópica donde sus miembros tienen una marcada tendencia a abandonar sus raíces comunes para dispersarse por el mundo. Como hermano suyo trasterrado que soy, puedo decir que él, contrariamente a sus ancestros, en un ejercicio de fidelidad telúrica, fue el único miembro de la familia formada por el diplomático belga que nos dio el apellido, que no se apartó nunca del Perú con la firme voluntad de permanecer entre sus ideas y sus libros y dedicar todo su esfuerzo al país donde tuvimos la suerte de nacer.

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BIBLIOGRAFÍA PARA ESTE CAPITULO:

1981 Ciriaco de Urtecho, litigante por amor. Lima: Fondo Editorial de la PUCP.

1994 En el país de las colinas de arena. Lima: Fondo Editorial de la PUCP.

2004 Atracción apasionada. Lima: Editorial Laberintos.

 

ARTÍCULOS QUE CONFORMAN EL PRIMER TOMO EN SU PRIMERA PARTE: SEMBLANZAS.

Carlos Ramos Núñez: Fernando de Trazegnies "Jurista por amor"

Jorge Avendaño V.: Semblanza de Fernando de Trazegnies

Alberto Benavides de la Quintana: Palabras al doctor Fernando de Trazegnies G.

Alfredo Bullard González: El cazador del arca perdida

Leopoldo de Trazegnies Granda: De los libros y la fidelidad

Carolina de Trazegnies Thorne: Fernando de Trazegnies en cinco palabras y un ruiseñor

Juan Miranda Costa: Fernando de Trazegnies, jurista y abogado

Felipe Ortiz de Zevallos: Fernando de Trazegnies Granda

Rogelio Pérez Perdomo: Sobre la huella de Fernando

Jorge Pérez-Taiman: Notas personales sobre el doctor Fernando de Trazegnies

Juan Carlos Valdivia Cano: Encuentro con un jurista intempestivo

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