VOLVER_________SIGUIENTE

La ducha

LEOPOLDO DE TRAZEGNIES GRANDA

                Se jabona delicadamente, inconsciente de su propia belleza y del placer que no llega a ser brisa sobre su piel. El agua entra a su pelo como mil peces en una ola oscura, resbala por los suaves montes de sus hombros, se estremece en el centro de su espalda, se remansa en las medias lunas de sus nalgas y se esconde en el revuelo rubio de su pubis para caer en torrente entre sus piernas.

                Hace ella cuencos con las manos y las posa sobre sus senos que sin ser grandes tienen el peso necesario para compensar los músculos de su brazos. El movimiento de los pulgares sobre los pezones mojados actúa como el beso del amante y produce unas pompas olorosas y trémulas.

                El niño la miraba a través de la ventana, pero no estaba seguro si era una imagen real o era la lluvia que la dibujaba en el cristal del baño.



IR A LA PAGINA PRINCIPAL
IR A "LA TENTACION DEL SILENCIO"
PAGINA ACTUALIZADA EL 22/7/2004