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El extraño

LEOPOLDO DE TRAZEGNIES GRANDA

En su origen, la ternura y la nostalgia
eran líquidos y tenían el mismo color caramelo.
El tiempo los endureció y los hizo difíciles de masticar.

L. Tamaral

                Aquella noche soñé que en mi familia yo era un perfecto extraño. Ningún pariente me reconocía. Me miraban con los ojos nostálgicos que la gente abre para mirar en sueños a través de un espejo oscuro. Me dirigía a ellos pero no me hacían caso, era como si escucharan a un extranjero.

                Cuando me desperté respiré aliviado, reconocí mi habitación, el ordenador sobre la mesa, mis libros... Al cabo de unos instantes se abrió la puerta y entró mi hija pequeña a la que le habíamos celebrado su sexto cumpleaños el día anterior. Se acercó a la cama, puso una rodilla sobre el edredón y con la mirada dura de un adulto me preguntó: "¿Tú quién eres?"



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PAGINA ACTUALIZADA EL 27/6/2008