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EL NIÑO REPUBLICANO (Extracto)            I.S.B.N.: 84-204-2934-1
Alfaguara. Madrid, 1998.
AUTOR: Eduardo Haro Tecglen.

FERIA DEL LIBRO

 
       No basta el canturreo de mi madre, y sus escenas del Nuevo Testamento, y las torturas de las monjitas de la calle de la Santísima Trinidad (se llevaba allí a los párvulos: o parvos, pequeños): había que buscar más datos. La primera Feria del Libro, en el paseo de Recoletos, ofrecía obras impensables hasta entonces: algunos curas republicanos escribían sus nuevos textos, y a mí me iluminó uno de ellos: Farsantes, hipócritas, fariseos, tres excelentes palabras para referirse al clero de la época. Unos años más tarde les hubiera podido llamar asesinos, por cómo hicieron y alentaron y absolvieron la guerra de Franco, pero probablemente no le dio tiempo. Compré también unos Evangelios metidos en una caja negra: eran de la Sociedad Bíblica Española, protestantes, y eso debía de añadir algo a su claridad. No he sido nunca niño, ni hombre, de Antiguo Testamento: más bien lo he detestado, con sus venganzas y sus castigos, con su Dios de alma negra. Le veo ahora aparecer en los grandes países de la guerra, en Estados Unidos o en Israel, y detesto su cara. Un tipo capaz de gastar la broma siniestra y groserota que le soltó a Abraham mandándole el sacrificio de su hijo, para luego cambiarlo por un cordero (lo cual no deja de ser otra burla) no podía merecer mi estima.
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PAGINA ACTUALIZADA EL 12/4/2001