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KÍSKILI-KÁSKALA
Prólogo de Javier Tomeo
Ediciones Vosa. Madrid, 1994.      I.S.B.N. 84-86293-93-6
AUTOR: Julia Otxoa (San Sebastián, 1953)

 
Avenida Lincon

Recuerdo el día en el que X se acercó hasta la Avenida Lincon número 23 donde vivían mis padres para pedir mi mano. Toda la familia esperaba anhelante ese momento. Ocurrió a los postres, X había terminado su café, rogó a todos silencio, me invitó a ponerme de pie, nos levantamos los dos, nuestros hombros se rozaron ligeramente, mis padres nos miraban emocionados.

Entonces X tomó delicadamente mi mano derecha, se la llevó a los labios y comenzó a comer mis dedos con sumo deleite. La sangre fue inundándolo todo, de tal modo que justo a las cuatro y media de la tarde de aquel tres de Junio, todos los vecinos de los edificios próximos se enteraron del gozoso evento por el rojo manantial que cual maceta desbordada de flores caía de nuestros balcones

 
Intransigencia

Realmente aquel hombre se obstinaba en no querer entender. Mientras enfurecido me daba puntapiés en las costillas y riñones, me insultaba y me perseguía por toda la casa, incapaz de soportar la idea de esposo abandonado.

Yo no me defendía, sabía perfectamente que hubiera podido cortarle la yugular con la velocidad de un rayo. Pero en el fondo me daba lástima, ya que en cuanto se cansara y dejara de golpearme, yo también me iría dejándole totalmente solo.

Porque ningún perro de mi categoría, soportaría vivir con un dueño que no le permite contemplar escondido tras las cortinas del dormitorio, como su mujer se desnuda todos los días.

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PAGINA ACTUALIZADA EL 25/10/2001