Ir a página principal

La Mémoire vaine
Ed. Christian Bourgois. 336 pág. 25 euros.
AUTOR: Isaac Rosa
Traducción al francés de Vincent Raynaud.

ISAAC ROSA, FRENTE A LOS FANTASMAS DEL FRANQUISMO

Martine Silber. Publicado en "Le Monde de livres" el 13/7/2006
(Traducción de L. de Trazegnies).

      ¿Cómo puede un joven autor español, nacido en 1974, un año antes de la muerte del general Franco, escribir una novela sobre la dictadura sin repetir lo que tantas veces ya se ha dicho, escrito, filmado, representado y documentado? ¿Cómo se puede trabajar sobre la memoria de lo que no se tiene memoria?

      Es el problema al que se enfrenta Isaac Rosa en su segunda novela "El vano ayer", la primera, aún no traducida al francés se titulaba "La malamemoria" (así, en una sola palabra).

      Si escritores extranjeros como Maraux o Hemingway se inspiraron en esta etapa, los escritores españoles han sido por supuesto los primeros en utilizar todo este material novelesco. Y autores que vivieron la Guerra Civil lo han hecho desde los años 40, como Camilo José Cela (premio Nobel 1989), Miguel Delibes o Carmen Laforet que, a pesar de la censura, dio una visión descarnada de la miseria de los años de posguerra.

      Un poco más tarde, otros continuaron la tarea, como Carmen Martín Gaite, Juan Benet, Juan Goytisolo, Rafael Sánchez Ferlosio, Eduardo Mendoza, Juan Marsé, Manuel Vázquez Montabán, Antonio Muñoz, Rafael Chirbes...

      Se podría pensar que ese caudal literario acabaría por agotarse, pero nada más lejos de eso. Cada año se añaden nuevos libros dedicados a ese período negro de la historia de España. En todo caso, desde hace un tiempo, la novela (como el cine y la televisión) se han encargado de poner en su sitio a los vencedores, introduciendo matices entre Buenos y Malos, mezclando la ficción con la realidad (como en "Soldados de Salamina" de Javier Cercas). Es significativo el epígrafe de "El vano ayer" donde figura una cita de Nicolas Sartorius, antiguo dirigente del partido comunista español, y del periodista Javier Alfaya, autores de "La memoria insumisa":

      ¿Qué podía hacer nuestro joven autor para evitar repetir lo que ya se ha dicho y también para escapar de esa suerte de fabulación del franquismo, del fenómeno de la banalización, de la resignación, que al correr de los años transforma una dictadura en un vodevil?

      Alrededor de un argumento que en pocas palabras contiene - las desventuras de un profesor de universidad, Julio Denis (seudónimo de Julio Cortázar con el que publicó su primer poemario "Presencia"), en la época de las grandes revueltas estudiantiles de finales de los años 60 en Madrid, y el destino (quizás) trágico de un estudiante, Andrés Sánchez -, Isaac Rosa construye su novela a partir de una pregunta: ¿Qué hacer? y sobre todo ¿Cómo hacerlo?

      Esas interrogantes constituyen el hilo de la novela. Paso a paso, el autor examina las diferentes opciones posibles, las filtra, les da la vuelta en todos los sentidos, calibra su trascendencia, las comenta, argumenta y las desnuda, sin que en ningún momento la novela se convierta en una tesis pedante o en un ensayo crítico para iniciados.

      El lector es el testigo privilegiado de la génesis del libro, de la creación literaria, del proceso creativo, que se puede llamar como se quiera, pero con el que se disfruta tanto como leyendo uno de esos "polars"1 donde la inspiración procura la mitad del placer. El autor impele al lector a sopesar cada una de las razones que tienen los protagonistas para actuar, a preguntarse por cada uno de sus rasgos de carácter, o más sutilmente, a evaluar los testimonios sobre lo que en realidad sucedió. O le propone escoger la opción que prefiera a lo largo de un capítulo entero donde las páginas han sido divididas verticalmente ofreciendo simultáneamente dos textos, que describen el mismo suceso en versiones opuestas.

"LECTORES EXTREMISTAS"

      A uno le gustaría poder citar, dar ejemplos, pero es prácticamente imposible ya que las opciones - clasificadas en a), b), c) o numeradas del 1 al 7, 8 o 12 - son numerosas y complejas, las descripciones (clasificadas o numeradas) son muy detalladas y de una precisión exquisita, en resumen, harían falta muchas páginas para exponerlo. Tendremos que contentarnos con un corto extracto escogido de manera aleatoria y absurda:

      Seguirán los comentarios y las sugerencias de esos "lectores extremistas" y hasta algunas cuartillas de una carta dirigida al autor por uno de ellos, luego viene la reacción del autor, etc.

      La ironía de Isaac Rosa, que se transparenta a través de este ejemplo, da siempre en la diana, tanto cuando apunta a la misma obra, como a sus protagonistas, al propio autor, hasta a los lectores y entre ellos a los críticos.

      Y, mientras tanto, nuestros héroes caminan hacia su destino final, con su cúmulo de traiciones, cobardías, de verdades imposibles y de ilusiones certeras, hasta el momento de perderlo todo, de desaparecer, de fundirse, de disolverse como si no hubieran jamás existido. Aparece entonces una nueva dimensión, la de ese "Vano ayer" donde, retomando los versos de Antonio Machado que dan origen al título, ese ayer vacuo que engendró una posteridad vacía y efímera, un presente fundado en la amnesia de una transición interminable, ha resultado siendo posiblemente una engañifa.

      Y la novela toma un valor universal. La represión, las desapariciones, las redadas, las torturas, las cargas policiales, las delaciones, los héroes, los antihéroes, las cobardías, el terror, la censura, no son sólo privilegio del régimen franquista. La pérdida de la memoria tampoco.

*1 "Polar" es un género intermedio entre la novela policial y la novela negra.

IR A LA PAGINA PRINCIPAL
IR A CRITICA DE LIBROS
PAGINA ACTUALIZADA EL 23/7/2006