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EL JARDÍN OSCURO

            A pesar de ser yo una de esas extrañas personas a las que no les gusta la música, este año me dispuse a ir al Festival de Música y Danza de Granada. Tenía especial interés en asistir a una representación de música antigua titulada "El jardín oscuro" por los motivos que a continuación detallaré.

            Salí en el coche a las 7 de la mañana de Los Alcores (Sevilla). El concierto era a las 12 pero yo llegué con dos horas de antelación creyendo que me iba a encontrar únicamente con los montadores del escenario y mi sorpresa fue grande al ver una cola de gente para entrar que daba la vuelta a la manzana del antiguo Hospital Real donde iba a tener lugar el concierto. Menos mal que se me ocurrió ir tan temprano porque si no, me quedo fuera, aunque el local tiene proporciones medievales.

            "El jardín oscuro" estaba programado dentro del ciclo "La música en tiempos de la expulsión de los moriscos", por lo visto no se les ha ocurrido una denominación más poética cuando se cumple el cuarto centenario de la expulsión. La interpretación correría a cargo del grupo de música antigua Lachrimae Consort Paris. Días antes había leído en Internet que este grupo musical utilizaba un poema de Shakîr Wa'el (Persia, 1232-1260) como introducción a su música antigua andalusí y habían titulado su concierto con un verso del poeta persa: Entré en tu jardín oscuro. Comprobé el título y el poema en el libro-programa que me entregaron a la entrada. El poema, que pertenece al libro titulado Visita del joven Shakîr Wa'el a Granada, dice así:

Entré en tu jardín oscuro
con la pálida luna
por el sendero del viento
desde entonces ruedo
como lluvia sobre pétalos
de la inquietud al deseo.

                        Shakîr Wa'el (Jorasán, Persia, 1232-1260)

            Lo que desconocía el grupo musical al escoger estos versos es que Shakîr Wa'el no es un personaje histórico sino un heterónimo mío que situé en la Granada del sultán Mohamed-ben-Nazar del siglo XIII y al que le adjudiqué algunos poemas. De allí mi interés en asistir de incógnito a la sesión musical.

            El programa consistió en la interpretación sin interrupción de música de Al-Andalus en árabe y sefardí con instrumentos de época que un contratenor entonaba de vez en cuando.

            No cabía un alfiler ni se oía volar una mosca en la inmensa sala del antiguo hospital. El interés de la audiencia por escuchar esa música repetitiva y las cantatas moriscas que el contratenor Rachid Ben Abdelsam interpretaba con obcecación me parecía poco menos que sobrenatural. Yo aguanté durante hora y media los sonidos celestiales de las vihuelas de mano y las violas d'amore y al contratenor cantando textos incomprensibles, pero cuando ya no pude más me levanté y me fui. A pesar de que aproveché un momento de aplausos y salí de puntillas para pasar desapercibido fue inevitable hacer ruido porque me encontraba a mucha distancia de la puerta y la madera antigua del suelo crujía. Todo el mundo me miró con desprecio, como si me llevara la viola de un concertista, una vergüenza. Para colmo, cuando ya estaba saliendo, el contratenor inició con voz de castrati una nueva área y en ese preciso instante ¡a mí se me cayó de plano contra el suelo uno de los libros del programa! Me llevaba dos de recuerdo, uno de ellos se me escurrió de las manos. Imperturbable, lo recogí, me puse mis gafas oscuras y mi sombrero panamá y salí lo más dignamente que pude entre amables azafatas de congreso que me abrieron las puertas de par en par. ¡Si hubieran sabido que el que salía de la sala de esa forma tan accidentada era el "persa" que escribió el poema que utilizaban como introducción a su música andalusí!

            Preferí irme a pasear por el Albaicín, que no es precisamente un jardín oscuro sino más bien luminoso. Me sentí más cómodo en el Paseo de los Tristes a orillas del Darro, a la sombra de la Alhambra, que escuchando los agudos gorgoritos árabes y sefardíes.

            Pero no me pesa haber asistido al concierto porque quería saber qué habían hecho con mis poemas. Ya lo sé: nada. Los utilizan solamente de "llamada romántica" para su concierto que repetirán en distintas ciudades de España. Gracias a Lachrimae Consort Paris Shakîr Wa'el ha pasado a ser un personaje real que figura en los programas de música andalusí, cuando verdaderamente lo creé para vivir en un mundo de ficción literaria.

Leopoldo de Trazegnies Granda (Granada, 5 de julio de 2009)

INFORMACIÓN SOBRE EL CONCIERTO EN PRENSA E INTERNET:

El jardín oscuro
58 Festival de Música y Danza de Granada
Grupo de Música Barroca Lachrimae Consort
Granada Digital (27/62009)
La opinión de Granada (28/6/2009)
Granada Hoy (5/7/2009)
Granada Hoy (6/7/2009)

PAGINA ACTUALIZADA EL 10/7/2009

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