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LA JUVENTUD de Paolo Sorrentino  

Cine del cine


Leopoldo de Trazegnies Granda

        El tema de La Juventud de Sorrentino es el propio cine. Es decir, hacer surgir de una película otra película, como el making of de una película que no llegó a realizarse.

        Recuerda a otra gran película del mismo tema, ésta de Basilio Martín Patino, Carmen y la libertad del ciclo de Andalucía, un siglo de fascinación filmado para Canal Sur TV. En ambas hay un acercamiento al ser humano, a sus ilusiones, a sus temores vitales, a sus sentimientos amorosos y sexuales, sean actores, realizadores, guionistas o directores, pero desde el propio trabajo, desde dentro del cine.

        En la película de Patino, Stephen Lopasko (John Drummond) llega a Sevilla para rodar Carmen de Bizet alejada de los tópicos con que la han calificado habitualmente, quiere una Carmen que responda a la Andalucía real de la época de las cigarreras en la fabrica de tabaco sevillana.

        El equipo de La juventud de Sorrentino se reúne en un balneario-sanatorio de Suiza, para discutir el guion de su película. Un personaje enriquece al grupo, Fred Ballinger (Michael Caine), se trata de un director de orquesta jubilado, amigo de infancia del director que va a rodar la película y que desborda flosofía de la vida.

        En la Carmen de Martín Patino, el director, Lopasko, enferma gravemente y tiene que ingresar en un sanatorio suizo. Esto da pie a que desde su cama, continúe con optimismo la dirección de la película, soportado por unos sofisticados medios informáticos de teleconferencia. En las dos películas el amor y la muerte tienen especial importancia.

        La tesis que sostienen, desde sus respectivas camas, es que sólo se vive el presente a cualquier edad. Da lo mismo estar enfermo o sano, rico o pobre, joven o viejo, siempre se pueden abordar proyectos nuevos donde poner toda la ilusión. Quien no piensa así es el director de la película que proyectan rodar en La juventud y por eso se encuentra expuesto al suicidio.

        El proyecto de realizar la película se toma como pretexto para indagar en la esencia del arte, la poesía... y cómo influyen en ella la nuevas tecnologías. (Patino adelanta ya los personajes virtuales de películas del futuro). En ambas, dos directores mayores, de casi ochenta años, se enfrentan al final de su vida creativa y de su existencia. La pregunta, tanto en la ficción que crean como en la realidad que viven, es la misma: ¿cómo terminar una buena historia? La respuesta en ambas circunstancias es también la misma: con la libertad e ilusión de la juventud, porque el arte, sea cine, música o poesía, redime al ser humano de su condición de víctima mortal.

        Carmen tiene un formato casi de documental, en cambio el de La juventud es más narrativo. Si la comparamos con otra película reciente del mismo tema, la aclamada Amour de Michael Haneke, concluiríamos que Patino y Sorrentino nos muestran el disfrute de la vida, la vitalidad en tiempo presente, la ilusión jubilosa de la juventud que llega hasta el final, en cambio Haneke nos muestra el amor sórdido de la vejez descompuesta, mediante una forma que no llega a ser ni documental ni ficción, sino la cruda vida decrépita trasladada a la pantalla. Son diferentes visiones de lo que entendemos por cine.

        La juventud y Carmen y la libertad son dos obras maestras del cine actual. Afortunadamente la primera llegó a los cines comerciales, aunque por poco tiempo y para un público escaso (el día que la vi éramos sólo tres personas en la sala) y la segunda únicamente se programó a altas horas de la noche en Canal Sur 2. No son películas de gran público, pero extraordinarias.  

LA JUVENTUD

Director: Paolo Sorrentino
Actores: Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz
País: Italia. Francia. Suiza y Gran Bretaña
Año: 2015

RESEÑAS DE OTRAS PELÍCULAS:

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PAGINA ACTUALIZADA EL 20/03/2016
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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