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LA LAMPARA DE UN CRETINO                        I.S.B.N. 84-607-0756-3
AUTOR: Leopoldo de Trazegnies Granda.
Colección "El ábaco roto". Sevilla, 2000.

 

El castillo

El antiguo cortijo andaluz tenía el nombre bien escogido: durante el día lucía aires medievales, aunque de noche era una tarta de focos de neón rojos y azules al borde de la carretera. Se le divisaba, sobre la oscuridad de los olivos, desde la curva de las lagunas de Fuente de Piedra, donde anidan los flamencos que vienen de Africa para luego continuar su migración hacia el norte de Europa.

En Moscú, Tania se había hecho grande en blanco y negro en las fotos de sus amigos, gimnasta infantil de la economía, única habitante de una habitación alquilada de ocho metros cuadrados con puerta a fregadero, comedora diaria de fruta, ciclista de grandes avenidas, poeta nocturna como Anna Ajmátova, con sus ojos ayunos de cuerpo, también. Hasta obtener una plaza de ayudante de profesora de historia de la vida y finalmente recibir el regalo de Occidente, como una hostia envenenada: el mercado libre. Se lo trajo un señor de abrigo oscuro llamado Gorbachov, cuando ella ayudaba en el puesto de verduras a su madre. Y entonces tuvo que ir vendiendo en el mercado sus libros, sus fotos, sus zapatos de días de fiesta... e inventarse unos pechos delicados para sus piernas de chiquilla ortodoxa y un vestido brillante con escote, para ser libre, para venderse ella misma en el mercado libre de la mano del sumo sacerdote de los dólares.

Princesa cíclicamente manchada, como la Luna tras los árboles, entre espigadas damas sudamericanas, asiáticas y africanas de "El Castillo", comulgando con el champán del capitalismo europeo, cada noche.

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PAGINA ACTUALIZADA EL 25/6/2000