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LA LAMPARA DE UN CRETINO                        I.S.B.N. 84-607-0756-3
AUTOR: Leopoldo de Trazegnies Granda.
Colección "El ábaco roto". Sevilla, 2000.

Erotismo

Es una de las voces peor definidas en los diccionarios. Antes se la explicaba como: "Afición desmedida y enfermiza a todo lo que concierne al amor". Modernamente se la libera de su patología, pero se la sigue relacionando con el amor: "Amor sensual".

Con lo que en realidad guarda relación es con la sexualidad intelectual, no con el amor. En contra de lo que comúnmente se cree, para lograr la voluptuosidad erótica, hace falta tener cierta conciencia de frigidez, es necesaria cierta demora de la pasión instintiva para llegar al gozo físico. El deseo y el cuidado del placer es una característica de la sexualidad humana, no existe animal voluptuoso; animales sexo adictos como los gallos, pueden pisar a diez o doce gallinas en un cuarto de hora, pero en ningún momento dan muestras de satisfacción, son pues antieróticos. Por eso se puede caer en el error de confundir el erotismo con el amor, en los humanos. Concepto, por demás, subjetivo.

El erotismo vendría a ser toda actividad que incita y a la vez retrasa el objetivo final del sexo, todo lo que nos lleva a tener relaciones sexuales en un momento posterior.

El amor es una forma de erotismo porque nos conduce al acto amoroso reflexivamente, sin duda alguna, como el arte, pero el camino inverso también es cierto: El coito es instrumento y forma de comunicación, trato íntimo que a veces deviene en amistad, amor o poesía. Es sabido que las prostitutas opinan que su trabajo les da la oportunidad de conocer gente, muchas han sido retiradas por un buen cliente y otras encuentran al hombre de su vida. No encuentro ejemplo más bonito ni más inocente.

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PAGINA ACTUALIZADA EL 7/7/2000