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LA LAMPARA DE UN CRETINO                        I.S.B.N. 84-607-0756-3
AUTOR: Leopoldo de Trazegnies Granda.
Colección "El ábaco roto". Sevilla, 2000.

Pindinga

Estoy en "pindinga". Este término no existe en el diccionario de la RAE. Se dice en el Perú para expresar ansiedad por conocer un resultado. "Más que en vilo estoy en pindinga", pensó el mariscal Sucre antes de emprender el ataque contra las tropas realistas en Ayacucho. La pronunciación entrecortada, perdiendo el aliento (como si fuéramos a romper a llorar), indica su riqueza semántica.

La pindinga peruana es un localismo, perfectamente aplicable a la situación política nacional. Cada pueblo inventa las palabras que necesita. El Perú entero está en pindinga por lo que pueda pasar con su frágil democracia.

Los latinoamericanos somos muy sensibles al caudillismo. Fujimori se erigió en dictador mediante un autogolpe de Estado, después de haberle ganado a Mario Vargas Llosa en justas elecciones democráticas. Pero a partir de allí, la democracia peruana cae rodando cuesta abajo como pelota de fútbol aventada desde una cancha del altiplano. Ver al pueblo aclamando al presidente que suprimió las garantías democráticas es preocupante, pero común dentro de las peores tradiciones latinoamericanas. En estos casos siempre hay una "solución Toledo", que nos pone aún más en pindinga. ¿Seguiremos eternamente en esta carrera de "chasquis" del populismo? Jefes populares, levantados por la pasión de las expectativas, sin programas, sin ideología, aunque seguros de su destino, y dispuestos a cerrar el Parlamento o reescribir la Constitución si es necesario.

Esto es por lo que respecta a Latinoamérica, sin embargo me temo que la voz "pindinga" va adquirir en los próximos años una universalidad imprevista: el mundo entero también se encuentra en pindinga por lo que pueda suceder de ahora en adelante si se continúan desarrollando las políticas del libre mercado. ¿Continuará creciendo la pobreza individual, la marginación, mientras por otro lado se multiplica la riqueza y el poder? ¿Seguiremos ignorando a los miles de millones de indigentes que pueblan las zonas más vastas de la Tierra? ¿Explotará en algún momento todo esto? Yo me encuentro en pindinga, desde hace tiempo. El peligro es que se nos agarrote.

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PAGINA ACTUALIZADA EL 7/7/2000