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LA NOCHE DE LOS TIEMPOS
Autor: ANTONIO MUÑOZ MOLINA
SEIX BARRAL. BARCELONA 2009
ISBN: 978-84-322-1275-8


A PROPÓSITO DE LA OSCURIDAD DE LA GUERRA

por Leopoldo de Trazegnies Granda

        En la columna COMENTARIOS REALES del ABC de Sevilla de hoy (25-XI-2009), Fernando Iwasaki anuncia la presentación de la novela "La noche de los tiempos" de Antonio Muñoz Molina que se celebrará esta tarde en el Aula de Cultura de dicho periódico y aprovecha para expresar algunas opiniones que no repetirá por la tarde para dejarle el máximo tiempo posible al autor.

        Entre otras cosas elogia la actitud de Muñoz Molina al considerar que no es condescendiente con los errores "que le conciernen" porque sabe que la "vergüenza propia" es más íntima y devastadora que la vergüenza ajena (las comillas son mías). Frases que parecerían indicar que Iwasaki piensa que el escritor jiennense ha entonado en su novela un Mea Culpa de republicano de izquierdas.

            En una entrevista que le hace Alfredo Valenzuela en el mismo diario, intenta que Muñoz Molina se defina en sentido similar, presuponiendo que el escritor no es complaciente con los perdedores de la Guerra Civil y que por lo tanto puede ser censurado por la Izquierda o enfadar a los progres (sic). Se basa en las escenas criminales ocurridas durante la guerra en Madrid descritas en la novela y la mención de conspiraciones de la Izquierda durante la II República española.

            Pero el novelista no se presta a estos intentos de condicionar sus respuestas y expresa lo que es obvio porque allí está la historia para corroborarlo: que en el 36 España fue un matadero espantoso, vergonzoso para todos y no sólo para algunos. Y lo que expresa Muñoz Molina es válido para cualquier guerra, porque el mero hecho de ganarla no significa en ningún caso tener la razón.

            En cuanto a que su novela "enfade a los progres" no parece que lo vea probable porque añade con meridiana claridad: "Ni soy complaciente ni dejo de serlo... He intentado contar lo que alguien sin prejuicios habría visto".

            Y en cuanto a las "conspiraciones" dice: "También conspiraba la Derecha y no hay que olvidar que fue una parte del ejército la que se sublevó desatando el desastre que vino después". No nos confundamos, la culpa de la masacre la tuvo el golpe de Estado del general Franco y no la República. Antes ya había habido otra intentona reaccionaria contra el gobierno de izquierdas de la República, la de Sanjurjo en 1932, que fue indultado y cuatro años después volvió a las andadas.

            Esta tarde asistiré a la presentación de la novela a la que me han invitado los organizadores, a quienes respeto pero no por ello comparto su opinión ideológica ni sus procedimientos periodísticos. Espero poder comprobar que Muñoz Molina libere al diario ABC de Sevilla y a sus colaboradores de la alucinación o enajenación transitoria que han sufrido presentándolo como si fuera "un escritor de izquierdas arrepentido que ha descubierto una nueva Verdad". ABC, en su sección gráfica la considera una "visión 'distinta' sobre la guerra". Espero asistir a la confirmación de que la novela está basada en unos hechos históricos que siguen siendo los mismos, que no se pueden manipular y que demuestran que entre 1931 y 1936 hubo en España un gobierno tan legítimo, legal y democrático como el actual, con un proyecto avanzado de progreso que nos equipararía a cualquier país de Europa, pero que unos militares felones hicieron fracasar sublevándose y convirtiendo a España en un matadero, como dice Muñoz Molina, que dio lugar a casi cuarenta años de aislamiento y atraso social, cultural y económico.

CONTINUACIÓN (La presentación del libro)

            Así como discrepo de todo lo publicado esta mañana en el ABC de Sevilla, estoy plenamente de acuerdo con todo lo hablado esta tarde en la presentación de la novela en el hotel Alfonso XIII.

            Por ningún lado se asomó ese supuesto fantasma que podía "enfadar a los progres", no hubo la menor ocasión para pensar que algo dicho por Muñoz Molina pudiera irritar a la Izquierda. Todo lo contrario. Fernando Iwasaki en su presentación se limitó a hablar de literatura, como debe ser, y sólo al final de la charla hizo una velada alusión a las interacciones políticas que podían desprenderse de la novela.

            Antonio Muñoz Molina nos relató en su tono monótono habitual la gestación de su novela, la documentación utilizada y la forma como había llegado a ella y sobre todo la honestidad con que había intentado describir esos años en los que vivieron sus personajes. Reconoció sus fuentes literarias citando al novelista socialista y sindicalista de la UGT Arturo Barea con su trilogía "La forja de un rebelde" como una obra fundamental, y muchas más, como los diarios del chileno Carlos Morla Lynch, "Días de llamas" de Juan Iturralde, las memorias de Julián Marías o "Sangre y fuego" de Chaves Nogales. Citó también como pieza principal de su novela a Pedro Salinas, que se exilió voluntariamente al inicio de la guerra, y la correspondencia con su amor imposible, la estudiante norteamericana Katherine R. Whitmore. Mencionó igualmente a otro ilustre exiliado, Juan Ramón Jiménez, y sobre todo a José Moreno Villa gran colaborador de la Institución Libre de Enseñanza que tuvo un papel cultural predominante en la renovación y modernización de la vida intelectual española de principios del siglo XX, habiendo sido origen de gran parte de la intelectualidad republicana. La I.L.E fue clausurada e incautados todos sus bienes por el general Franco al usurpar el Poder.

            Muñoz Molina se detuvo en la fragilidad de lo que se estima como "normalidad" en una sociedad y la poca conciencia que tienen sus miembros de ello. Por ejemplo, Barea narra que en el fin de semana que Franco dio el Golpe de Estado (el sábado 18 de julio de 1936) las familias llenaban los trenes en dirección al campo para disfrutar de un hermoso fin de semana veraniego, totalmente inconscientes de que ese mismo lunes empezarían a encontrarse las calles cubiertas de cadáveres porque había empezado la guerra. Es sorprendente los cambios brutales que se produjeron en pocos días. Pedro Salinas estaba en Santander dirigiendo los cursos de la Universidad de Verano y el campus universitario estaba lleno de chicas extranjeras deseosas de aprender la cultura española, nadie se podía imaginar que sólo unos días después el mismo recinto estaría ocupado por soldados, presos y cadáveres de fusilados. Una berbena de barrio donde se había bailado hasta la noche anterior se vería abandonada mientras empezaban a oirse tiros y ardían las iglesias.

            El novelista hizo hincapié en que en la II República no había dos Españas, sino una pluralidad de ideologías aún dentro de los propios partidos. Puso como ejemplo al Ministro de Agricultura del gobierno de la CEDA, Manuel Jiménez Fernández (que casualmente fue profesor mío ¡de Derecho canónico! en la universidad hispalense de los años 60). Jiménez Fernández, miembro del gobierno de Lerroux, era partidario de la Reforma Agraria propuesta por los socialistas. Pero esto no contradice la democracia, sino por el contrario la enriquecía en una sociedad convulsionada por el progreso. El autor de "La noche de los tiempos" reconoció que él no es historiador, luego en su novela no revela nada nuevo, simplemente ficciona unos personajes que vivieron en esa época.

            De la noche a la mañana la tragedia de la guerra vino a truncar la promesa de un país mejor que ya empezaba a perfilarse gracias a instituciones y personas que creían en la justicia y la democracia, llámense Barea, Moreno Villa, Azaña, Negrín, Unamuno, Ortega y Gasset, Bergamín y tantos otros que tuvieron que abandonar sus legítimos ideales en un exilio exterior o interior a la llegada de Franco para no ser fusilados. A partir del estallido de la guerra "España empezó a oler a ceniza mojada como olía Nueva York después del atentado del 11-S", dijo el autor de "La noche de los tiempos".

            La última novela de Muñoz Molina es sin duda una novela conciliadora, pero no distorsionadora. La guerra fue la que fue y allí está la historia real en la que se ha basado para superponer su historia de ficción con unos personajes que se rompen, que pierden su futuro, al mismo tiempo que lo perdía España.

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA:

  • Columna de Fernando Iwasaki en el ABC de Sevilla.
  • Entrevista a A. Muñoz Molina por Alfredo Valenzuela en el ABC de Sevilla.
  • Texto de la presentación de "La noche de los tiempos" leído por Fernando Iwasaki en el Aula de Cultura del ABC de Sevilla.


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