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Libro de mal amor I.S.B.N.: 84-7901-714-7

Editorial RBA. Barcelona, 2001.
Autor: Fernando Iwasaki
EL SEDUCTOR NINGUNEADO
por Leopoldo de Trazegnies

No es frecuente encontrarse en la literatura castellana con un Don Juan perdedor, con un seductor seducido y ninguneado; y menos aún, romántico y que esté dispuesto a abandonar su compostura conquistadora para intentar mimetizarse con cada mujer deseada y de esta manera alcanzar su amor inalcanzable.

El afán amoroso de este precoz enamorado lo lleva a convertirse en vegetariano, deportista, dirigente político universitario, patinador descalabrado, experto en ballet clásico, o flagelo de pecadores playeros, para seducir a Carmen, Taís, Carolina, Alicia, Camille, Alejandra, Ana Lucía o Ninotchka. Por Raquel fue más lejos: llegó a convertirse al judaísmo. La despersonalización circunstancial del enamoradizo protagonista lo lleva a situaciones insólitas descritas con razonamientos y juegos de palabras sorprendentes en los que Iwasaki es maestro. La novela transcurre en la Lima de los años 70, por los malecones de Miraflores y Barranco, entre melodías de The Moody Blues y atléticos bailes al son de los Bee Gees. Excepto la última aventura que sucede en Sevilla y en la que consigue su único y arriesgado éxito: conquistar a Itzel cantando rancheras mexicanas.

Fernando Iwasaki, como Juan Ruiz, narra sus aventuras en primera persona y las ilustra con los versos que el Arcipreste tal vez escribió pensando en lo mismo. El "Libro de mal amor" es el libro que todos hubiéramos querido escribir para saldar nuestros primeros amores reales o inventados, para poner a cero nuestro balance de gastos sentimentales no correspondidos. Quizá también, para que nuestros bellos recuerdos infantiles nos dejen de mirar desde la penumbra del cine de barrio de nuestro subconciente y quedemos liberados de sus perfumes colegiales, de la suavidad del roce de sus manos o la fragilidad de sus cinturas. Es un libro de mal amor y buen humor; de humor que hace pensar y de amor que hace reir. Iwasaki actúa de sumo sacerdote en esta ceremonia del lenguaje (peruano, mexicano y sevillano). Su imaginación sudamericana y su filosofía andaluza hacen que leamos las tribulaciones amorosas del adolecente limeño conteniendo la risa, y que soltemos en el capítulo final una carcajada sin pausas.

Este texto, antónimo del buen amor del Arcipreste, es para seductores que (al igual que el protagonista se deja seducir por sus bellas amistades femeninas) estén dispuestos a dejarse seducir por la buena literatura.

 

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PAGINA ACTUALIZADA EL 11/3/2001