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CARTA A ENRIQUE VILA-MATAS

Sr. Enrique Vila-Matas
Diario El País

Sevilla, 28 de febrero de 2004                   

                   Me ha sorprendido gratamente ver en el homenaje tributado a Augusto Monterroso en Babelia (El País, 28-2-2004) un artículo mío reproducido con pequeños cambios por un escritor de producción tan fecunda como la suya. En caso de tratarse de una casualidad, lo celebraría igualmente por lo insólito de la coincidencia en dos textos tan breves.
                   Su comentario está estructurado de la misma manera que el mío, expone las mismas ideas en el mismo orden, escoge las tres mismas citas que yo de la vasta obra del escritor hispanoamericano y finalmente obtiene las mismas conclusiones, a veces utilizando idénticas frases y en otras modificándolas ligeramente.
                   A continuación muestro la página de internet donde figuraba mi artículo (con fecha 6-5-2000), a la que le he añadido el suyo para que el curioso lector pueda comparar las misteriosas similitudes de su texto con el mío.

Post Scriptum:
                   Después de haber tenido el gusto de conocerte personalmente, presentados por Fernando Iwasaki, con ocasión de un coloquio sobre tu nuevo libro "Dublinesca" en el hotel Alfonso XIII de Sevilla (16-3-2010), y estar de acuerdo en que los dos textos tienen la misma estructura y utilizan casi las mismas palabras, creo que podemos concluir que se trata de una asombrosa coincidencia literaria, por cierto, muy en la línea de tu literatura según pude escuchar en tu exposición.
                   Me da la impresión de que tomas la literatura como si fuera la realidad y la realidad como si fuera ficción, en este trastocamiento tan literario que haces cualquier cosa puede ocurrir y por tanto no tengo nada que objetar: la coincidencia de tu texto con el mío ha sido una increíble casualidad literaria, cosa que me divierte. Me voy a permitir mantenerlo en Internet como otro anecdótico caso de interferencia involuntaria entre la ficción y la realidad.

Cordialmente

Leopoldo de Trazegnies Granda

 
La pradera
Extracto del libro: La lámpara de un cretino
(ISBN: 84-607-0756-3)
El ábaco roto. Sevilla, 6-5-2000.
Autor: Leopoldo de Trazegnies Granda

      De lo primero que publicó Augusto Monterroso fueron sus "Obras Completas (y otros cuentos)"; irónicamente nos insinuaba que empezaba por el final y además se dejaba fuera "otros cuentos". En ese desconcertante librito figuraban varias cosas que podían llamar la atención del lector, por ejemplo el cuento más corto del mundo, que transcribo:


            "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".


      Había otro extraño cuento titulado "Vaca" que sorprendía por su ternura surrealista: vaca muertita a la orilla del tren que no tendría quien le editara sus obras completas.
 

      Casi cuarenta años más tarde ha publicado "La vaca". Como si no se hubiera muerto el animal y continuara inspirando sus textos de forma lenta y fluída.

      No nos podemos imaginar una vaca retórica, ni afectada, ni amanerada, el título es pues tan natural como su literatura.

      En la narrativa del escritor guatemalteco podemos pastar tranquilamente. Lo que más atrae de Monterroso es su inmediatez con el lector, de forma que se pierde el ángulo de visión y a veces no sabemos si el autor nos está leyendo la historia o si nosotros se la estamos contando a él. La sensación es gratificante, porque nos transfiere su inteligente escepticismo, su ironía, por la estupidez humana, su versión amable y sorprendente de la vida.

      El gran misterio de sus libros es cómo pueden calar tan hondo el ánimo de las personas con palabras tan sencillas.

* * *
 
Obras completas
Homenaje a Augusto Monterroso
(Babelia - El País, 28-2-2004)
 
Autor: Enrique Vila-Matas

      Nadie antes en la literatura había debutado así. Con una colección de relatos titulada Obras completas (y otros cuentos). ¿Quién deseaba acabarlas? Para colmo, el libro contenía el relato más breve del mundo. Y se levantaba contra la Solemnidad. Y, además, empezaba por el final, puesto que Obras completas era el título del último cuento. Del último cuento del volumen, que no de las obras completas del autor, que en los siguientes años se dedicaría a situarse, con la astucia de la oveja negra, a la altura de Rulfo y Borges.

      Contenía el libro momentos de alta ternura cervantina y superrealista: "A la orilla del camino vaca muerta muertita sin quien la enterrara ni quien le editara sus obras completas ni quien le dijera un sentido y lloroso discurso por lo buena que había sido".

      Al cabo de los años La vaca volvería, pero sólo para dejar incompleta la obra y para recordarnos lo bueno que Monterroso era.


      No le dieron el premio Cervantes los tarugos de siempre. Porque no era solemne ni engreído. Y porque no había escrito, decían, sus Obras Completas.

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PAGINA ORIGINAL DEL 6/5/2000. ACTUALIZADA CON EL COMENTARIO DE VILA-MATAS EL 28-2-2004