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Nabokovia peruvianae

Los placeres y las recompensas de la inspiración literaria, nada son al lado de la embriaguez de descubrir un nuevo órgano con el microscopio o una especie sin clasificar en las laderas de las montañas del Irán o del Perú.

Vladimir Nabokov

CUANDO SE CUMPLIÓ el centenario de Vladimir Nabokov en 1999, me ilusioné pensando que podría escribir algunas líneas sobre el autor de Lolita y su relación con el Perú, aunque tenía claro que aquella posible relación nunca sería literaria sino más bien lepidóptera. Debo admitir que nunca he simpatizado con la cruenta afición de taladrar las alas de las mariposas con alfileres, pero supongo que algo tendrá que ver la minuciosidad cientifica del entomólogo con la vocación nabokoviana hacia los detalles literarios. En unos fragmentos autobiográficos redactados para la Radiodifusión de Baviera en 1971, Nabokov apuntó lo siguiente:

¿Y si la Nabokovia Hemming fuera peruana? Persuadido por aquella posibilidad me puse en contacto con Christopher Majka, investigador de Electronic Resources on Lepidoptera (http:// www.chebucto.ns.ca/Environment/NHR/lepidoptera.html) quien a través del correo electrónico me dio una respuesta inesperada: "This is probably a joke/pun based on Vladimir Nabokov. I just consulted four books and there is no indication of any genus called Nabokovia". Uno estaba preparado para encajar que la Nabokovia Hemming hubiera sido chilena o ecuatoriana, pero jamás se me había pasado por la cabeza que fuera una broma. La pasión de Nabokov hacia los lepidópteros le había granjeado tantas burlas e incompresiones a lo largo de su vida, que hasta cierto punto se me antojaba legítimo que nos hiciera creer que todos esos años persiguiendo mariposas le habían reportado algún prestigio cientifico. He aquí algunas de esas cómicas situaciones:

No me habría planteado retomar el escurridizo tema de las mariposas de no haber caído en mis manos una bella edición de los escritos entomológicos de Nabokov , donde descubrí conmovido que la esquiva Nabokovia Hemming se llamaba en realidad Pseudothecla y que los ejemplares que Nabokov estudió en el gabinete de entomología del Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard, provenían de "Cotahuasi, Chuquibamba, Perú". Es más, en la ficha correspondiente a una hembra de Pseudothecla capturada en Cuzco, Nabokov garrapateó: "This is a very curious addition to the subfamily" . Aparentemente, Nabokov creyó haber descubierto un nuevo género de lepidóptero y rebautizó a las aladas cuzqueñas como Nabokovia Hemming. Sin embargo, el 29 de abril de 1947 recibió una fría carta del entomólogo Francis Hemming -algo así como el padre de la Pseudothecla- quien reconvino al autor de Ada o el ardor en estos términos: "This name is invalid, being a homonym of Pseudothecla Strand 1910, Ent. Rundsch, 27:162. I daresay your attention has been drawn to this fact but I mention it in case it has not, as you will wish to give this genus a valid name (if you have not already done so in some recent paper which I have not seen)". O sea, nada de mariposeos.

De cualquier manera, la Pseudothecla no fue el único lepidóptero peruano estudiado por Vladimir Nabokov en Harvard, ya que entre sus notas inéditas de 1945 aparecen cuatro variedades del género Itylos, capturadas respectivamente en Cuzco (Itylos inconspicua Draudt), Pozuzo (Itylos koa Druce), Cuzco (Itylos pacis Draudt) y Puno (Itylos koa Druce) , así como un ejemplar de Echinargus martha que le enviaron desde Matucana para su disección . En todos los casos las observaciones de Nabokov fueron tan precisas y rigurosas que sirvieron para identificar dos subespecies peruanas cuyos nombres científicos están asociados al gran escritor ruso. A saber:

Sin embargo, el sueño de Nabokov -como el de cualquier entomólogo- consistía en descubrir una nueva especie que llevara su nombre o bien el título de alguna de sus novelas. Así, en la década de los 50 Nabokov viajó a Hungría e Italia, poseído por el secreto deseo de hallar alguna mariposa desconocida. Para consumar semejante ambición tenía listos tres nombres colmados de contraseñas literarias: Itylos pnin, Nabokovia ada y Madeleinea lolita, mas por desgracia la aventura europea no cumplió las expectativas y Nabokov volvió a Estados Unidos.

Ya en lo años 70 y después del éxito universal de Lolita, un entomólogo italiano -Emilio Balleto- quiso registrar como nuevas algunas especies que había estudiado y clasificado Nabokov, enfrentándose así a los profesores Kurt Johnson y Zsolt Bálint, quienes defendieron el legado de Nabokov. Como la polémica llegó a ser muy reñida, las pruebas documentales fueron sometidas al arbitraje del director del Museo Nacional del Perú:

Como todo el mundo sabe, en la obra de Nabokov no hay referencias al Perú, pero ahora sabemos que aquella obsesión suya por capturar lepidópteros en los Andes , tenía su origen en la ilusión de contemplar extasiado el vuelo melancólico de una Echinargus o una Paralycaeides, las mariposas peruanas de Vladimir Nabokov.

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PAGINA ACTUALIZADA EL 24/8//2002