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Estrenos de cine


Ninette y un señor de Murcia

Dirección: José Luis Garci.
Países: España.
Año: 2005.
Duración: 120 min.
Género: Comedia.
Interpretación:
Elsa Pataky, Carlos Hipólito, Javier Villén, Fernando Delgado, Beatriz Carvajal, Mar Regueras, Miguel Rellán.
Guión: Horacio Valcarcel, Jose Luis Garci. (Basado en dos obras teatrales de Miguel Mihura).
Producción: Salvador Gómez, Juan Carmona .
Fotografía: Raul Pérez Cubero.

Incorregible Garci, incandescente Pataky

          Hubo una época en que el tabaco en España cumplía una benéfica labor social: enmascaraba el olor a calcetín sucio que impregnaba los locales cerrados. Lo peor es que la higiene tampoco habitaba los cerebros. Y en aquellos cafés madrileños donde se instalaban las tertulias de los falsos intelectuales brillaban sobre la casposa medianía algunos ingeniosos. Miguel Mihura era uno de los más dotados. Tras su paso como director de "La codorniz" (y antes de "La ametralladora") y habiendo visto tardíamente reconocida su obra teatral de anteguerra "Tres sombreros de copa", se convirtió en un comediógrafo de moda entre la burguesía. Se diferenciaba de otros autores burgueses, como Calvo-Sotelo, en que se atrevía a satirizar con mucho tiento ciertas sagradas instituciones como el matrimonio o los curas gorrones. Simplemente decía en alta voz lo que era suscrito en privado, sobre todo, por los solterones irrecuperables como él. Algunos vividores ilustrados lo encontraban incluso rebelde pero, en el fondo, era católico y sentimental. Su concepto idealizado de la mujer desinhibida y leidilla se modeló sobre tópicos de la mujer francesa y de una idea de París donde se mezclaban ensoñaciones de un reprimido sexual con lugares comunes propios de un turista paleto. De ahí nace "Ninette y un señor de Murcia" y posteriormente la menos lograda "Ninette-modas de París".

          Pues bien, Jose Luis Garci efectúa en su versión cinematográfica una fiel transcripción de aquel espíritu y de su letra, asumiendo sin ningún asomo de ironía la interpretación de la realidad que hizo su admirado Mihura. De modo que el cineasta lo que hace es embadurnarse con entusiasmo de aquella visión del mundo machista, cutre e ingeniosilla que tanto le atrae de ese momento histórico que él añora con perseverante impunidad, y transmitírnosla en celuloide rancio.

          Ahora bien, Elsa Pataky demuestra que es una bellísima estrella, nada fugaz, hasta ahora incomprensiblemente desaprovechada. Y los intérpretes, especialmente Beatriz Carvajal y Fernando Delgado (Por fortuna sustituyó a Alfredo Landa!), lo hacen muy bien, a pesar de las burdas alusiones políticas que se ven obligados a recitar. (Francamente, emparentar a Alejandro Lerroux con Lenin es de juzgado de guardia).
Francisco Javier Sánchez-Cuenca López

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PAGINA ACTUALIZADA EL 21/8/2005