PASAJEROS DE OTROS BARCOS
AUTOR: Leopoldo de Trazegnies Granda
Ediciones de la culebra coja. Sevilla, 2003
Biografía de L. Tamaral

         La biografía de este escritor peruano, que salvó dos veces la vida gracias a su sabiduría y que al final la perdió precisamente por culpa de un fallo de su inteligencia, sólo puede ser aproximada, debido a la carencia de datos que tenemos sobre su vida.

         Nació en un ranchito del malecón Iglesias de la bahía chorrillana de Lima, cuando las veredas aún olían a canastas de choros y pejerreyes que los pescadores dejaban al sol. El día exactamente nadie lo recuerda, se sabe que fue un mal año, de mucha hambre, a principios de siglo, probablemente 1902. Pertenecía a una modesta familia de clase media, cuando en el Perú aún no existía la clase media.

         Su padre se ganaba la vida como profesor de matemáticas en el actual Colegio Nacional José María Eguren; fue autor de varios libros de geometría y amante de los gallos de pelea; su afición lo llevó a la muerte: a raíz de una riña en que participó un gallo giro de su propiedad recibió un navajazo de un matón de la mafia china que dominaba las peleas en el coliseo de Chucuito.

         L. Tamaral estudiaba con aprovechamiento en el colegio donde su padre impartía clases, pero tras la trágica y casi vergonzosa muerte de su progenitor fue expulsado de las aulas, continuando su formación a partir de entonces de manera autodidacta.

         Posteriormente participó en la política peruana oponiéndose al régimen del presidente Leguía. Sus artículos satíricos en las revistas "La burra sin leche" y "La sanguijuela herida", le costaron la cárcel en varias ocasiones. Perseguido por el dictador, viaja a Paris en 1929, como polizón, en un barco griego atracado frente a Chorrillos. Aborda el barco a nado emulando la hazaña del mártir José Olaya. Ya en alta mar, es descubierto y se le intenta arrojar al agua, que era la suerte que corrían todos los polizones. Se salva gracias a conocer de memoria muchos capítulos de la Ilíada y la Odisea en griego clásico y recitarlos en cubierta para entretener a la tripulación.

         Durante el trayecto tuvo ocasión de aprender la lengua moderna debido a la amistad que trabó con la tripulación griega y a su indudable facilidad para los idiomas. Adornaba las epopeyas homéricas con dicterios de actualidad, cosa que divertía enormemente a la marinería. Desembarca en Marsella donde es detenido al ser confundido con un miembro de la resistencia argelina. En los "interrogatorios" pierde parte de la oreja izquierda, circunstancia que en los años posteriores lo hiciera conocido entre la bohemia hispana de París como el "Mocho". En desagravio, el gobierno galo le concede el permiso de residencia.

         En París se matricula en la Escuela Normal y recibe clases de filosofía de un entonces desconocido y estrafalario profesor llamado Jean-Paul Sartre. Su lúcido análisis del existencialismo le granjearía, años después, la amistad y la admiración de un extraño músico de jazz interesado en la patafísica y la literatura, de nombre Boris Vian.

         Preocupado por todas las ciencias humanistas, sigue los cursos de medicina homeopática, como alumno libre de la Sorbona, sin llegar a concluir sus estudios. Durante la ocupación de Francia por los alemanes, gracias a sus conocimientos homeopáticos, salva la vida por segunda vez, El jefe de la Gestapo, Heinrich Himmler, era el encargado de organizar los campos de concentración en Francia, preparados para recibir a miles de exiliados españoles republicanos. Tamaral no era español sin embargo fue detenido por la policía nazi. Parece ser que el militar alemán sentía una gran animadversión contra todos los hispanohablantes que se había visto incrementada tras su reciente viaje a España con el objeto de coordinar el encuentro entre Hitler y Franco. Himmler, aficionado al esoterismo, manifestó el deseo de visitar el monasterio de Monserrat en la creencia de que allí podía encontrarse el Santo Grial, las autoridades franquistas satisfacieron su deseo con prontitud pero inadvertidamente, a su paso por Barcelona, le robaron la cartera. Este incidente indignó a tal punto al militar alemán que no soportaba oir hablar español en su presencia. Pero su interés por las ciencias ocultas y las terapias alternativas lo llevaron a apreciar los conocimientos homeopáticos del peruano y lo admitió como su "sanador" personal. En algunas fotografías del militar alemán en París se puede advertir la figura de Tamaral en segundo plano, siempre de perfil y con una tez más cenicienta que nunca.

         Al final de la guerra europea Tamaral contrajo matrimonio y tuvo descendencia francesa, pero ha sido difícil de identificar porque sus hijos adoptaron el apellido de la madre, se decía que era una bellísima artista del music hall de la que sólo se tiene conocimiento que trabajaba bajo el seudónimo de "La Maroccaine".

         Fue invitado por Juan Larrea al II Congreso Internacional de Escritores Antifacistas que se celebró en Valencia en plena Guerra Civil española. Tenía pensado viajar con César Vallejo y Henri Barbusse a los que frecuentaba en Saint Germain, pero en el último momento desistió para no abandonar el singular consultorio de "Urgencias homeopáticas" que tenía abierto en la rue du Renard, cerca del mercado de Les Halles, donde atendía principalmente las infecciones venéreas de las prostitutas (cuando aún no se había inventado la penicilina) y se dice que sus consejos eran más eficaces que los globulitos homeopáticos que recetaba. De esa época data su amistad con Corpus Barga. El "Mocho" Tamaral asistía a la tertulia que dejó Alfonso Reyes en París. Cuando el diplomático mexicano volvió a su patria, el grupo de amigos españoles e hispanoamericanos continuó reuniéndose hasta altas horas de la noche en los cafés prostibularios de Les Halles. Allí conoció a los hermanos García Calderón, al profesor Américo Castro, al historiador Barbagelata y a muchos otros intelectuales de renombre, entre ellos al periodista Andrés del Corpus García de la Barga y Gómez de la Serna que, irritado por la longitud y las resonancias aristocráticas de su apellido, había decidido abreviarlo en el enigmático Corpus Barga.

         Podemos afirmar, casi con toda seguridad, que en 1948, cuando Corpus Barga decide continuar su exilio en Lima en vez de en México como era común entre los escritores republicanos españoles, lo hace movido por el interés y la emoción que Tamaral le supo transmitir por el Perú.

         Corpus Barga tendría una destacada labor en el periodismo peruano como director de la Escuela de Periodismo de la universidad de San Marcos. En los años 70, al enterarse de la situación de extrema pobreza en la que continuaba su amigo Tamaral en París, sobreviviendo casi exclusivamente de la caridad de las prostitutas, le envía un pasaje de avión y consigue para él un puesto dentro del periodismo limeño.

         En el Perú colabora como redactor de radio Victoria al frente de un polémico programa de opinión política. Durante esos años, Tamaral fue nuevamente perseguido por sus ideas, esta vez por el gobierno del general Velasco Alvarado e intenta convencer a su anciano amigo Corpus Barga para volver juntos a su tierra natal, pero el periodista español se niega a regresar a la España franquista. Ese año de 1975, es derrocado el dictador peruano, fallece Barga en Lima y Franco en Madrid. Es entonces que Tamaral decide abandonar de todas maneras el Perú y viajar a España, radicándose definitivamente en Sevilla donde abre un "taller de inventos" en la calle Cabeza del Rey Don Pedro.

         L. Tamaral es un escritor escaso y tardío. Tal vez por eso sea un desconocido de las Letras peruanas, figurando en poquísimas antologías. Luis Alberto Sánchez lo menciona en su enciclopédica obra "La Literatura peruana" de manera tan sucinta que se olvidó de incluirlo en el "Indice onomástico", por lo que es casi imposible encontrar la referencia. A pesar de participar en los movimientos dadaístas, ultraístas y surrealistas, no escribe una sóla linea durante su etapa de París. Pero hay abundantes menciones de su facilidad para recitar composiciones propias de memoria, sin plasmarlas nunca en papel. Ya casi en la ancianidad (aunque como él decía "los extraterrestres no tenemos edad") publica en ediciones reducidas algunos de sus poemas.

         Fallece en Sevilla, mientras se celebraba la Exposición Universal de 1992, aproximadamente a los noventa años de edad, durante la demostración de un motor de su invención que estalló de forma imprevista. La explosión fue de tal magnitud que no se encontraron sus restos en todo el aeródromo de Tablada, por lo que no pudo ser enterrado en el cementerio sevillano de San Jerónimo. Aunque se declaraba agnóstico, se rezó una misa en el lugar del accidente, en contra de los que hubieran sido sus deseos, por iniciativa del capellán del ejército, al que le unía una entrañable enemistad. Asistió el público que había presenciado la demostración, en su mayoría amigos, vecinos y conocidos, que milagrosamente no se vieron afectados por el accidente, y algunos intelectuales del partido socialista. Se sabe que a su funeral de "corpore no-existente" vinieron sus hijos de París que depositaron una corona con la bandera francesa, y regresaron a Francia inmediatamente sin dignarse dirigirle la palabra a nadie, ni a su madre Yasmina, "La Maroccaine", que estaba allí, casi transparente, pero estaba. Se tiene también noticia que asistió al funeral uno de sus únicos parientes peruanos, hijo de su sobrina Violeta, que se encontraba casualmente viviendo en Sevilla en aquellas fechas.


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PAGINA ACTUALIZADA EL 10/11/2003