PASAJEROS DE OTROS BARCOS
AUTOR: Leopoldo de Trazegnies Granda
Ediciones de la culebra coja. Sevilla, 2003

Las imágenes de X

            Llegaba en bicicleta. Su figura articulada por hierros y tendones parecía agitarse solamente en dos dimensiones, transportando ingrávido su callado perfil egipcio, enrollando y desenrollando su silueta plana entre las ruedas.

            No sabíamos su nombre. Era mayor que toda la pandilla de ciclistas y patinadores del barrio. En el tapabarros de su geométrico vehículo cargaba una misteriosa cajita de madera. Nos miraba en silencio, aparentando no poseer el don de la palabra. Luego se perdía en dirección a los acantilados, desaparecía como si se despeñara en el silencio del mar.

            X se sumergía en la oscuridad de ácidos y emulsiones reveladoras para sacar a la luz imágenes que había ido coleccionando a lo largo del día en su antigua cámara de fotos. Ignorábamos que fuera un solitario cazador de claroscuros, de mariposas disecadas al vuelo.

          ¿Qué buscaba X copiando la vida en papel sensible mientras nosotros nos dedicábamos a exprimir el sol hasta dejarlo reducido a un charco de cenizas? Su sordomudez lo había colocado detrás de la gran vidriera del mundo y él se dedicaba cotidianamente a fragmentarla y recomponerla con las estampas insonoras que brotaban de sus manos.

          Años después vimos una exposición suya. Allí estábamos nosotros, lo había conseguido, éramos sus prisioneros.


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PAGINA ACTUALIZADA EL 23/11/2003