EL PERFECTO COPIÓN LATINOAMERICANO

(El hijo de Mario Vargas Llosa y la hija de Francisco Pizarro)
(Articulo aparecido en el diario "La República”.

Autor: Miguel Ángel Cárdenas

 

Copión. Qué feo suena. María Rostworowski, la distinguida y seria historiadora, sacó al fresco a Alvarito Vargas Llosa ("ese jovencito petulante"), sin remilgos le lanzó un baldón (copión!!! sí, la verdad, suena horrible), denunciando a Vargas Llosa junior por calcar sus investigaciones sobre la hija de Francisco Pizarro con el pulso, la simetría y buena fe de un Gestetner. Luego hizo catarsis pública: lo mandó -delante de cámaras- a la Eme. Se suele decir que la historia se repite... pero de manera abstracta. Parece que Alvarito se tomó la frase al pie de la letra. Copión. Qué espantoso resuena.


DESPISTE HISTÓRICO

Sobre el escritorio de su oficina del Instituto de Estudios Peruanos pueden verse las cartas de solidaridad que le han llegado de amigos, familiares e historiadores. Una tiene forma de pancarta y dice: “No al plagio”. Rostworowski todavía no consigue contener el ataque de indignación cada vez que lee el prólogo de "La Mestiza de Pizarro. Una princesa entre dos mundos", firmada por el mismo autor del "Manual del perfecto idiota latinoamericano":

 

"A Francisca Pizarro, heredera mestiza del Conquistador, la Historia le pasó por el costado. No existe una biografía como Dios manda; apenas una monografía, iluminadora y rigurosa, de María Rostworowski de Diez Canseco. También pueden rastrearse migajas de información dispersas en textos que ponen la puntería sobre otros personajes. Es un despiste histórico que merece cadena perpetua".

 

¿Quiere decir entonces que en el libro de Alvarito, la Historia sí le pasa "de frente" a la hija mestiza del Conquistador y que la suya sí es una biografía como mandan los cánones divinos? ¿Cuántos años a pan y agua merece Rostworowski por su "apenas monografía"? "O sea que su libro es el non plus ultra" (ríe como una niña autosuficiente, la historiadora), "quizá no tengo su verborrea" (va apagando lentamente su sonrisa), "pero por lo menos mi libro es acucioso, he citado fielmente las fuentes, he viajado a Trujillo de Extremadura, hasta le he tomado fotos al busto de Francisca en el Palacio de Hernando Pizarro" (la historiadora acentúa sus palabras con ojos y manos). "Es un libro que me ha dado mucho trabajo, y si hubiera podido estar más tiempo en España, le aseguro que traigo más cosas" (sus labios se quedan suspendidos como un gancho de ropa vacío), "por esto, se nota en su libro que no sabe nada de Francisca, no ha hecho ninguna investigación, todo lo que dice es mío" (y vuelve al rictus de sonrisa, orgullosa de sí misma). -Pero Álvaro Vargas Llosa sostiene que la suya es una narración libre, con licencias literarias que le son válidas. -Él en ningún momento precisa si se trata de una novela o una biografía novelada. Si quieres hacer una novela de tema histórico, perfecto, pero lo dices y tienes que dar cuenta de a quién le has sacado la información... porque todos sabemos que su libro no trae nada nuevo. Eso se hace, hay muchas historias noveladas y a la gente le gusta. Pero acaso no sabe que se debe citar a la autora, no dice acaso que ha estudiado historia (en la London School of Economics), eso es lo primero que debió haber aprendido.


EN LA RECTIFICACIÓN ESTÁ EL GUSTO

Pero como no hay copia que dure cien años ni libro que lo resista, María Rostworowski va a saldar la falta de respeto del periodista-literato-historiador de perfil aguileño volviendo a publicar su libro "Doña Francisca Pizarro. Una ilustre mestiza", pero añadiéndole tres capítulos más. "En esos capítulos yo me rectifico. He investigado más y he cometido errores en mi libro, pero como él me copió también va a tener que rectificarse. Si cambio mi versión, también va a tener que cambiar la suya. Eso les pasa a los copiones (que también copian los errores)". María no quiere precisar cuáles son los pasajes que corrige, así que Alvarito va a tener que esperarse a que se reedite su libro-fuente para enterarse. Sin embargo, Rostworowski también enfatiza que el ex asesor de Toledo ha cometido flagrantes errores históricos en su libro. Aun si se tratase de una novela, la verosimilitud “realista” que quiere brindarle Alvarito a su narración se vería opacada en este sentido. Según la historiadora, Vargas Llosa señala que la fecha de la muerte de Atahualpa es el 29 de agosto de 1533 (p.29), "y desde los tiempos del maestro Raúl Porras Barrenechea, hace casi 40 años, se sabe que ese dato es un error". Otro dislate alvariano, de acuerdo con Rostworowski, es afirmar que doña Inés Muñoz, la esposa de Francisco Martín de Alcántara -el medio hermano de Francisco Pizarro- fue la tutora de Francisca. "Es un disparate. Quien fue tutor de Francisca a la muerte de Pizarro fue su hermano Gonzalo, y cuando éste muere el tutor es Antonio de Rivera, el segundo esposo de Inés Muñoz". Por esto, sostiene la intelectual irónicamente que lo que más le gusta del libro es su bonita carátula.


OPINIÓN DEL HISTORIADOR RAFAEL VARÓN

El historiador –“pizarrólogo”- Rafael Varón acabó de leer la obra de Álvaro y de inmediato reafirmó que lo que había leído era un calco de información del libro de su colega. Y también estuvo de acuerdo en que "La mestiza de Pizarro" está lleno de inexactitudes históricas. Por ejemplo, existe una en el párrafo que dice que Hernando Pizarro es mayor que Francisco, cuando todo el mundo sabe que fue al revés. O cuando dice alegremente que Hernando Pizarro marchó a España llevando "el quintal exigido por la Corona" (p.32), que, según los códigos de rigor histórico, no es la manera de referirse al famoso impuesto del "quinto real". Otro pequeño lapsus de Alvarito es haber contado que Pedro de Alvarado -uno de los conquistadores que amenazaba con tomar territorios y hacer descubrimientos- le vendió a Pizarro y a Almagro su expedición de conquista (p.14). Nada más alejado de la verdad, según Varón, porque los socios Pizarro y Almagro captaron a la gente de Alvarado y "lo forzaron" después a venderle sus flotas y tripulación. El asunto es tan conocido, que después la viuda de Alvarado les hizo un juicio en España, aduciendo que le pagaron a su esposo una suma menor a lo que valía la expedición. Para Varón estos horrores desmerecen el libro: "Si hizo una reconstrucción histórica, es débil, y si hizo literatura, no es atractiva, porque es una sucesión de hechos sin trama novelesca, sin profundizar en los temas. Por su apellido uno esperaría algo más, pero es una decepción. Su gran mérito es haber sido publicado por una buena editorial española". De acuerdo con el historiador, el tema de la conquista -también la de México- está de moda en España por lo que los editores detectaron el filón comercial. "La Mestiza de Pizarro" ya va en tercera edición en 3 meses. "Esto no es malo, mi crítica es que no se trata de un buen libro". Varón finaliza cuestionándole a Alvarito la esmirriada bibliografía que presenta, cuando es imposible soslayar libros como el de James Lockhart ("Los de Cajamarca"), por ejemplo.

Consultado Álvaro Vargas Llosa por todas y cada una de estas imputaciones que se ciernen sobre él y su obra (Copión... qué lamentable suena, le dimos a entender), contestó: "Gracias por tu interés. Por ahora no estoy haciendo declaraciones. Suerte".