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SEVILLA Y LA LIMA DE PIZARRO
AUTOR: Leopoldo de Trazegnies Granda
Sevilla, 2012

PRÓLOGO DE LOS DE ANTES
(A SABER, DITIRÁMBICO Y SUPERLATIVO)

Por Fernando Iwasaki

              Mucho se habla de los escritores noveles que andan a la caza de prologuistas consagrados que den brillo a sus obras, mas nunca de los prologadores noveles que se arriman a los títulos de avezados escritores para abrillantar su propio nombre. Y ya que tal es mi caso, deseo cumplir mi cometido pergeñando gozoso un proemio a la antigua usanza.

              Leopoldo de Trazegnies Granda es una suerte de Lampedusa, un escritor que nunca se ha sentido escritor y que disfruta de sus creaciones -que él mismo encuaderna con el primor de un miniaturista- sumergido en la más desesperante discreción. Por eso me alegra que finalmente se haya atrevido a publicar Sevilla y la Lima de Pizarro, una pequeña muestra de los manuscritos que atesora diligente como si fuesen reliquias.

              El libro que el lector tiene entre manos no es una obra que revele pormenores inéditos de la conquista del Perú o de la inicial sociedad hispanoperuana, sino un compendio de aquellos hechos de ultramar que podrían interesarle al lector andaluz en general y sevillano en particular. Así, amén de la trepidante narración de la caída del Estado Inca, el autor pasa revista -con rigor y amenidad- a distintos detalles que corroboran los vínculos entre Lima y Sevilla, tan evidentes en el arte, los usos, la arquitectura y el habla. Por tanto, la entretenida y cautivadora lectura de Sevilla y la Lima de Pizarro, realmente consigue mostrarnos cómo era el espejo hispalense donde se contemplaba la primitiva Ciudad de los Reyes.

              Sin embargo, a pesar de su indisimulada modestia intelectual, Leopoldo de Trazegnies se las arregla para elaborar unos jugosos apéndices con muy valiosa información para los estudiosos, donde sobresalen un plano de Lima con los titulares de los solares -reconstruido a partir del Libro primero de Cabildos de Lima de Torres Saldamando- y un nomenclátor de pobladores andaluces avecindados en Lima durante el siglo XVI. Como sé que el autor trabaja desde hace años en un inventario de los vecinos de Lima de 1535 a 1635, espero que la acogida de Sevilla y la Lima de Pizarro le anime a publicar los resultados de esa monumental investigación, pues nadie -desde los tiempos de la Inquisición- ha tenido tan controlados a los habitantes de la capital del antiguo virreinato peruano.

              Aunque en la historiografía de nuestro país siempre han existido eruditos y compiladores de manuscritos como Manuel Mendiburu o Manuel de Odriozola, ninguno había enriquecido sus repertorios documentales con una prosa tan bella y segura como la de Leopoldo de Trazegnies, cuya sabiduría viene del ejercicio de la literatura. De hecho, unos cuantos afortunados conocemos su poemario De las casas que nos poseyeron y fuimos abandonando (Lima, 1972), y un número todavía menor hemos tenido el privilegio de leer sus novelas y relatos inéditos. Sólo un pudor muy grande puede privar al gran público de un placer semejante.

              Me resta comentar la autoridad que le asiste a Leopoldo de Trazegnies para escribir sobre Sevilla, una ciudad que le ha hechizado y donde ha elegido vivir desde hace décadas. Mucho antes que él otros paisanos nuestros recorrieron el mismo itinerario -el Inca Garcilaso, Pablo de Olavide, Ricardo Palma, Félix del Valle o Felipe Sassone- y es obvio que Leopoldo no será el último, pues en eso también quisiera ser su alumno.

              Si alguna vez el lector descubre con perplejidad que el autor parece escribir desde Lima y Sevilla a la vez, le advierto que no se trata de errores gramaticales o de las malas pasadas de la nostalgia, sino del sortilegio de una escritura colmada -como ambas ciudades- de azulejos, zaguanes y balcones.

Fernando Iwasaki Cauti
Sevilla, invierno de 1995


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PAGINA ACTUALIZADA EL 14/4/2012


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