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CINCO POETAS ANTIGUOS DESCONOCIDOS
Fuente: L. Tamaral
Edición y notas de Leopoldo de Trazegnies Granda
Ediciones "El-Quídam"
Sevilla, 2008.
I.S.B.N.-13: 978-84-612-6168-0
Depósito Legal: SE-4741-2008
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De venta en Sevilla en la Librería Palimpsesto 2.0, C/ Rosario Vega 8 (Triana).
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Notas preliminares

      Este pequeño libro tiene como objetivo principal dar a conocer cinco poetas desconocidos del mundo antiguo, pero también quiere ser un homenaje a L. Tamaral, polígrafo y políglota peruano, bibliófilo, alquimista de bebidas espirituosas, homeópata de los sentimientos, sanador de decepciones y sobre todo curioso infatigable, que gracias a su dedicación a la literatura ha hecho posible esta publicación. Espero que el lector pueda apreciar los méritos o deméritos por los que estos cinco vates clásicos han permanecido en el olvido hasta el día de hoy.

      Tamaral buscó la expresión de la belleza en los textos y bibliotecas más recónditas, como un zahorí de la luz, bebedor de transparencias, pirómano de pasiones, viajó por todo el mundo con esa maravillosa obsesión. En sus constantes exploraciones halló los papeles que ahora transcribo y se encargó de traducir la mayoría de ellos. El único vínculo que une a estos cinco poetas es el de ser absolutamente desconocidos desde los tiempos más remotos hasta nuestros días y el haber sido hallados en la biblioteca de Tamaral en Sevilla cuando falleció en trágico accidente el año 1992 durante la Exposición Universal.

      Tuve yo la desgracia de presenciar su inesperada muerte y la suerte de encargarme de sus escasos enseres y de su magnífica biblioteca. Desde entonces me impuse como un deber hacer públicas algunas de las obras que él guardaba como joyas.

      Gracias al estudio de cartas y documentos manuscritos que estaban en poder de Tamaral he podido rehacer algunas notas sobre los poetas antologados y me he permitido incluírlas en este prólogo para mejor comprensión de su poesía. De algunos de ellos, desgraciadamente, la información de la que dispongo es muy escasa.

Teodognis de Alejandría (Alejandría 331 - 257 a.C.)

      Nació el mismo año de la fundación de la ciudad por Alejandro Magno. Es probable que su padre fuera un militar tracio de los ejércitos conquistadores y su madre perteneciera a una de las numerosas colonias griegas radicadas en Egipto. Educado entre servidores domésticos su infancia no debió ser del todo feliz.

      Contemporáneo de Diógenes y de sus discípulos cínicos, como Crates de Tebas, el gran parodiador, de los que extrae su escepticismo altruísta para volcarlo en sus versos.

      Paradójico, afirma sus sentimientos al tiempo que renuncia a ellos, al igual que el apasionado Alceo de Mesene, amigo de Safo, que escribió estos versos:

      Algunos documentos sugieren que Teodognis estuvo enamorado de una hetaira y que tuvo un fin trágico a la puerta del prostíbulo donde trabajaba la mujer que lo despreció. El conjunto de sus Epigramas de amor se puede considerar como la obra de madurez de un misógino, sus musas son las hetairas a las que quiere y al mismo tiempo detesta. No ha sido posible averiguar cual de ellas pudo ser la causante de su muerte. Sin embargo los últimos años de su vida habría superado la pasión humana y sus decepciones para refugiarse en la poesía y sublimar el amor sensual. La mujer para Teodognis más que inspiradora de emociones se convierte así en un pretexto poético.

Poemas de Teodognis de Alejandría

Sextus Piscius Caecilianus (Itálica, 75 - 4 a.C.).

      Autor de la obra Lección de arquitectura de la que sólo se conoce un breve texto.

      Sextus Piscius Caecilianus nació y vivió durante toda su vida en la ciudad de Itálica, a pocos kilómetros de Sevilla, cuando esta urbe romana estaba en todo su esplendor arquitectónico. En el magnífico teatro de la ciudad, edificado un siglo antes de nuestra era, el poeta sin duda asistiría a las comedias de Plauto y Terencio.

      Algunos años más tarde nacería en Itálica el emperador Marco Ulpio Trajano (53-117) y posteriormente gobernaría Roma otro emperador que aunque no naciera en Itálica su familia provenía de la ciudad bética: Publio Aelio Adriano (76-138).

      Es probable que Sextus Piscius Caecilianus no fuera un hombre libre, sino servidor de un patricio importante de la ciudad. En diversos documentos se le menciona como ludi magister, y no sería extraño que fuera el encargado de llevar la contabilidad y la educación de los hijos de un poderoso hombre de leyes.

      Su Lección de arquitectura está escrita sobre papeles oficiales reutilizados. Su texto sugiere el arte de vivir sensualmente.

Poemas de Sextus Piscius Caecilianus

Wang Bai-Yi (China, 681 - 752) y Kuei Shi (China, 698-758).

      Poetas chinos de la dinastía T'ang.

      Kuei Shi es una excepción a las normas que regían la burocracia China de la dinastía T'ang en relación a la cultura. Los poetas tenían que superar unos exámenes que los convertían prácticamente en funcionarios. Las mujeres no podían acceder a ese concurso poético. Sin embargo la misteriosa Kuei Shi mantuvo relación con casi todos ellos pero especialmente con Wang Bai-Yi.

      No se tiene constancia de que se conocieran físicamente. Cuando Shi empezó a escribir poesía a los 28 años de edad, Bai-Yi ya había cumplido los 45 y amaba a Sung Xiu-Xiu a la que le dedicó varios poemas. Sin embargo no hay duda de que se leían mutuamente y de que ella participaba de las emociones del anciano poeta.

      En uno de sus poemas, Shi se inspira en una carta de otro gran poeta, Chang Chiu-Ling, para hacer suyos unos versos que el anciano Bai-Yi dedicó a un amor perdido. Confiesa de esta manera la comunión que había entre sus propios sentimientos y los de su maestro:

Ya sólo te puedo ofrecer el viento de mi amor
y la blanca canción de mis huesos helados.

      Hay una empatía entre ambos poetas que los lleva a una simbiosis de sus versos, los pocos que han llegado hasta nosotros, algo parecido a lo que ocurrió en la poesía castellana entre santa Teresa de Ávila y san Juan de la Cruz. En realidad, de Kuei Shi sólo se conocen dos poemas, el mencionado y otro donde combina la alegría con la que recibe el Año Nuevo del año que conoció a Bai-Yi (probablemente el 726) y la melancolía que experimenta por no poder compartirla con él. Es probable que existieran muchos más versos que se han perdido y ojalá tengamos la suerte de que aparezcan algún día.

Poemas de Wang Bai-Yi
Poemas de Kuei Shi

Shakîr Wa'el (Jorasán, Persia, 1232/34 - 1260).

      Poeta persa autor de Visita del joven Shakîr Wa'el a Granada. Es del que más información disponemos a pesar de que se desconozca casi todo acerca del manuscrito original persa que supuestamente dio origen a los poemas que aquí presento.

      L. Tamaral encontró en París, en sus interminables pesquisas por los "bouquinistes" de las orillas del Sena, alrededor del año 1930, el manuscrito en francés de la Visite du jeune Shakîr Wa'el à Grenade. Le gustó tanto que tradujo al español sus más de cinco mil versos agrupados en poemas cortos, breves leyendas, máximas, descripciones de la naturaleza y variadas anécdotas.

      ¿De dónde procedía el manuscrito francés encontrado en París? A juzgar por pequeñas notas al margen, de las que se sirvió Tamaral, estaba traducido directamente de un texto persa escrito en farsi. Desgraciadamente no ha llegado hasta nosotros ni el manuscrito original persa ni la traducción francesa encontrada por el polígrafo peruano. A la muerte de L. Tamaral en Sevilla tuve la suerte de encontrar una caja con el legado poético de Shakîr Wa'el vertido al español por el propio Tamaral. Es la única versión de la que por el momento disponemos. De los datos implícitos en la propia obra podemos hacer las deducciones que detallaré a continuación.

      Probablemente el manuscrito original persa nunca estuvo en Irán. Se supone que lo escribió Shakîr Wa'el durante su visita a Granada que duró aproximadamente dos años, de 1258 a 1260. El poeta habría nacido en 1232 ó 1234 en la región de Jorasán y a la edad de veinticuatro años viajaría a España como criado de su tío Sa'id al-Bistamí probable descendiente del poeta Ibn Hazm que fue por breve tiempo visir del califato omeya de Córdoba y autor de El collar de la paloma. Sa'id al-Bistamí tenía cierta relación con España por haberse encontrado en 1240 con el místico Ibn al-Arabi de Murcia en un viaje a Siria al que fue en compañía del doctor Ÿalaluddín ar-Rumí. Mohamed I, sultán de Granada, conocedor de su sabiduría, le pediría que viniera a formar parte de su gobierno y éste emprendería el viaje llevando consigo a su sobrino predilecto. En cuanto al aspecto físico de Shakîr, aunque era de origen semita, la descripción que él hace de sí mismo corresponde a un hombre alto, de piel muy blanca, rubio y de ojos azules.

      La juventud de Shakîr unida a su desconocimiento de las pautas de la prosodia persa utilizadas por los poetas clásicos como Hani al-Hakamí (Abu Nuwas) o los místicos sufíes que influyeron en la poesía andaluza, Omar Kayyam, Saadi Shirazi, hacen de él un poeta absolutamente marginal que se expresa de forma libre y espontánea. No se le puede considerar dentro de la literatura persa, pero tampoco se llegó a integrar en la poesía arábigo-andaluza de moaxajas y zéjeles. Se anticipó a los poetas nazaríes Ibn al-Yayyab o Ibn Zamrak, aunque Shakîr no escribía para conseguir méritos oficiales, ni sus versos son alabanzas al sultán convertidos en caligramas en los muros de la Alhambra; cantó secretamente a una mujer, escribió apasionadamente en el aire para que ella lo quisiera también apasionadamente, sin conseguirlo.

      En 1260 emprende, muy a pesar suyo, el viaje de regreso a Irán llamado por su padre anciano y ciego, para hacerse cargo de sus obligaciones familiares. Es probable que el barco que lo llevara a su hogar fuera atacado por piratas o naufragara en el estrecho de Mesina o en cualquier otro de los pasos peligrosos que había en la ruta mediterránea. No se tienen noticias de su llegada a Oriente y no existe rastro de que ejerciera alguna actividad posterior en su tierra. No figura en ningún documento literario iranio.

      Durante los dos años que el joven Shakîr permaneció en Granada, es probable que viviera en la primitiva Alcazaba entre el séquito de Sa'id al-Bistamí. El monarca nazarí, Mohamed ben Al-Hamar, acababa de trasladar la corte del Albayzín a la Alhambra y había mandado edificar nuevas dependencias residenciales y de defensa para alojar a su familia y a un pequeño ejército. El joven Shakîr probablemente presenció el inicio de la construcción de la Torre de la Vela y de los primeros aposentos reales viviendo en el interior del recinto.

      Sus versos transmiten profundos sentimientos de amor. ¿De quién estaba enamorado el joven extranjero? Su poética lamentación hace suponer que se trataba de un amor prohibido, de una mujer que no era libre, tal vez una mujer del serrallo, a la que tuvo que renunciar. Esta mujer, a la que nunca menciona por su nombre para no comprometerla, y a la que vería únicamente tres veces en su vida, sería la inspiradora de los versos que publicamos bajo el título de Visita del joven Shakîr Wa'el a Granada. No podemos saber cómo se llamaba, aunque estaríamos tentados de llamarla Zorahaida, como la princesa de la leyenda de La rosa de la Alhambra de Washington Irving, porque tendría su misma sensibilidad y destino; al menos, así la vería su joven enamorado.

      El manuscrito se quedó en Granada, probablemente Shakîr lo dejó con la vana ilusión de que llegara a manos de su amada. Se lo dejaría a alguien de su entorno, tal vez a alguna esclava al servicio del harén. No sabemos si algún día ella lo llegó a leer, pero suponemos que sus poemas fueron conocidos y copiados por otros amantes deseosos de ver su amor correspondido, cosa que era frecuente en Al-Andalus, y esta circunstancia permitiría que el original o una de las copias, apareciera a comienzos del siglo XIX durante la invasión napoleónica.

      Un oficial francés, en el expolio de las ruinas de la Alhambra, tuvo la fortuna de descubrir el manuscrito. Se supone que este militar, con buen olfato literario, se llevó el libro que estaba encuadernado en pergamino flexible al estilo árabe. Por la sencillez de los adornos de la cubierta se notaba claramente que no se trataba de un libro sagrado musulmán, sino de una encuadernación artesanal hecha probablemente por el propio autor.

      Ya en París, el militar napoleónico hizo traducir al francés el preciado documento y se sorprendió por la belleza del resultado. No sería extraño que el propio oficial estuviera también enamorado de una mujer de Granada que tal vez viviera en el Albayzín y encontrara en el manuscrito un reflejo de sus sentimientos. Orgulloso de su hallazgo, estampó su nombre y apellidos a pie de página: "Lieutenant Maximilien de La Rochelle", como lo reprodujo Tamaral. Este personaje es el autor de las pequeñas notas aclaratorias escritas al margen de la versión francesa que Tamaral utilizó para la comprensión del origen de la obra y su traducción al español.

      Los poemas que transcribo en esta antología son una mínima selección de la extensa y desconocida obra que nos dejó Shakîr Wa'el.

Poemas de Shakîr Wa'el

Leopoldo de Trazegnies Granda
Sevilla, 2007


INFORMACIÓN SOBRE L. TAMARAL:

  • Su biografía
  • Su relación con Corpus Barga
  • El hallazgo de los poemas de Shakîr Wa'el en Granada
  • Su poesía
  • Sus aforismos
  • Opiniones

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