Ir a página principal

3. POESÍA VIVA (continuación)
 
 
    CUERPO DE MUJER

    José Luis Menéndez
    Ilustraciones de Antonio Sarelli
    (Poetas de Cuyo. ALPHALIBROS. Mendoza - Argentina, 2007)
     

 
        EL PELO

        Si los abismos son la cuna del viento
        su pelo es una consecuencia feliz
        los hilos encantados que dejan las tormentas
        como una prueba de su piedad.

        Se agita entre la línea ecuatorial
        de la lluvia y los días
        y amanece con los pasos del agua
        - los hilos del amor goteando
        hacia el despliegue de una catarata.

        Suele revestirse con flores de naufragio
        las observa bailando en círculos concéntricos
        que las atraen o las rechazan
        como hace la noche con los maullidos
        o la comida con la sal.

        Recuerda los colores de la niñez
        la primera letra de la barbarie
        el arrullo del viento
        la dureza de un capullo de seda.

        Al atardecer recibe la despedida del sol
        que vanamente busca detenerse
        y sólo atina a transmitirle sus reflejos azules.

        No deja de crecer pero luego
        de ser acariciado se diluye en el aire.

        Es como una ciénaga donde las manos
        de varón descienden para perderse.

        Hacia la noche toda la humedad le ha sido
        bebida. Se vuelven una arena pesada
        que cae sobre los ojos y los deja sin brillo.

        Termina flameando como una bandera
        ante la cual sólo es posible
        la rendición o la muerte.


        LA VAGINA

        Volcán por donde ingresa un hálito de viento
        y sale una erupción de carne en llamas
        una diferida tempestad.

        Agazapada
        cubierta por la tenue vestidura del aire
        instala su perfume frutal.

        Pequeña, recta, consagrada
        inspira la más alta ceremonia del tacto
        el reflejo de todos los milagros.

        Abierta hacia un dolor
        que se ha clavado entre la a y zeta
        de un abecedario de júbilo
        hay un día que no le pertenece,
        ella lo acepta con la bondad de una cosecha
        y el anhelo de los tiempos heroicos
        hasta ver que florece como un puño cerrado.

        No ha valido el juego de las proporciones
        la naturaleza suele equivocarse
        y todas pagaron ese hierro con aciago temblor
        hundidas en la zona de la angustia y la muerte.

        Eso pasó desde la noche
        de los primeros partos
        -y fue como una náusea
        de la especie, un arrorró herido-
        hasta los himnos de la nueva ciencia
        los milagros de la modernidad.

        Luego de millones de inviernos
        ella decide ahora con quien
        decide si ha llegado el momento
        decide la intensidad de la primer caricia
        y decide la caricia final.

        El esperma lo sabe.
        Dulce y febril se para
        sobre los vidrios ensangrentados
        y pregunta por la copa intacta.

        Después espera y tiembla.


 
ALPHALIBROS. www.alphalibros.com.ar
E.MAIL: alphalibros@gmail.com
 
 
 

VENDRÁN LLUVIAS

Rafael Cabello (Madrid)
La bolsa de Pipas Nº 66 (Palma de Mallorca)
 
Vendrán lluvias suaves
Como dedos de plomo en las espaldas
Vendrán fieros leones por mares
De cristal enrabietados
Y me colgaré de las rodillas
que salen de tus labios muertos
Y enjuagaré las manos con tus dientes
Hasta que crezcan raíces de acero en mis tobillos
Apenas veo tu vientre
Que es un campo de arena y musgo
Y aquí me quedo
Porque me sabes, a huesos de paloma
A piel de primavera, a miel de lagartija
Y te cubro de almendros puntiagudos
Para que en este desierto
Pueda regar de fetos tus suspiros
Y quitarte las medias de seda
Y dejarte al descubierto
La catedral que sale de tus muslos.


 

SIN TÍTULO

Belén Reyes (Madrid, 1964)


 

LAS HORAS DEL LOBO

Omar Lara (Nueva Imperial - Chile, 1941)


 

 
POEMAS CAPITALES
Eugenia Puertas Holgado (Sevilla, 1974) Premio G.A. Becquer de Poesía Juvenil 1998.
Huerga & Fierro Editores. Madrid, 1999,
ISBN: 84-8374-135-0
__________________________________

          Hace tiempo que te llevo conmigo
          aunque tú no lo sepas
          ni te dé ya por pensar en mí.

          Te llevo en el bolsillo chico
          de la camisa azul,
          y a solas te saco
          te tumbo a mi lado
          y te hablo bajito,
          porque no es muy creíble
          que alguien tan grande
          quepa en mi bolsillo
          no vayan a tomarme
          por una loca
          que habla sola.

          En fin, a lo que iba,
          que nos sale barata
          esa forma de llevarte
          a París,
          a la playa,
          todo sin pagar billete
          tú un poco apretado
          pero sin cansarte,
          y yo encantada
          de llevarte tan cerca.

            *

          Hay teléfonos
          que nunca se marcan,
          labios,
          que nunca se besan,
          y manos,
          eso sobre todo,
          que nunca están
          donde debieran.

            *

          Ni a 2.000 kilómetros
          una se libera de tu nombre
          cada vez más extraño,
          aunque inevitablemente mío
          como un muerto propio
          al que se intenta olvidar
          y cuyas ropas frías
          irrumpen a cada paso.

            *

          El más mínimo gesto me sirve
          para sentirme en el centro y la cumbre,
          el más mínimo gesto me mata
          arrastrándome a la miseria,
          todo depende
          de tus ganas de rozarme
          en una tarde como esta.

            *

          Sería falso
          decir que no me inspiras nada,
          pero eso sí
          ya no son más que seis segundos de tristeza.

 

ARRIBA
 

 
Gilberto Donaire. (La Habana, 1905-1973)
(Poeta y compositor de boleros).
(Ver)

 

 
De la serie "Siete días"
(Revista Renacimiento Nºs 55-58. Año 2007)  
Sara Mesa. (Sevilla, 1976)

CUARTO DÍA

        Hoy vuelvo a ti, a tu abrazo,
        a tu celeste olor de pan tardío.

        Tu garganta me atrapa en laberintos

          de pequeñas palabras.

        A través de tu lengua entro en tu mundo.
        No sé qué hay mas allá de mi mirada
        pero sé que tu nombre
        no está hecho de tu sangre.

        Los pies no nos sujetan a la tierra,
        el humus que nos nutre

            es etéreo.

        Sueño a tu lado en compartido vuelo.
        Eres mar en mi pelo,
        granizo en mis tobillos.

ARRIBA
 

 
Beatriz Villacañas (Toledo, 1964)

EDDIE IRVINE ATRAVIESA DUBLÍN CON SU FERRARI ROJO

        El espacio se tiñe,
        huele a rojo,
        todo él se hace tigre
        que devora
        palabras y conceptos.
        La gravedad
        se ha aliado al rugido,
        es ahora
        matemática anárquica
        hecha motor y sexo.
        Hoy
        el aire
        hecho insolencia,
        la mejor gobernanta de tus nervios,
        el voltaje maestro de tus músculos
        echando un pulso
        a toda reflexión.
        El tiempo es una presa
        de exquisito
        sabor a cazador
        que tú te comes
        mientras al corazón
        ya no le queda
        un solo sentimiento controlable.
        El deseo
        derramando mecánica en la sangre,
        agarrando con pasión el infinito
        a trescientas pulsaciones por minuto.
        Mientras Eddie Irvine atraviesa Dublín con su Ferrari
        rojo,
        se diluye
        mi viejísimo anhelo de las alas
        y grito
        ¡ponme ruedas!

ARRIBA
 

 
Los ojos de la niebla. Visor Libros, S.L. Madrid, 2008.
ISBN: 9788475226798
Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973)

UN JOVEN POETA RECUERDA A SU PADRE

        Ahora ya sé que pasé por tu vida
        como pasan los ríos debajo de los puentes,
        -indiferentes, turbios, orgullosos-,
        con la trivialidad desdibujada
        de las pequeñas cosas que parecen eternas.
        Muchas veces lo obvio
        se oculta tras un halo de extrañeza,
        tras la costumbre lenta, indistinguible
        del aura fugitiva de las vivencias únicas.
        Es difícil saber
        que la belleza abrupta del vivir cotidiano,
        tan desinteresada de sí misma,
        nacida sin clamor ni pretensiones
        es en esencia tan mágica y rotunda
        que resulta imposible de imitar a propósito.
        Y es aún más difícil
        comprender que la fiesta de las cosas sencillas
        casi siempre termina
        mucho antes que la voluntad del festejado.
        Inmóvil vi pasar ante mis ojos
        el desfile callado de tu vida
        con tus sueños cansados en otoño,
        tus alegrías de puertas para adentro
        y tus desvelos discretamente cálidos.
        Creo acertar si digo
        que nunca te di nada que no fuese
        un préstamo a mí mismo.
        Te pedí, sin embargo, tantas cosas.
        Hoy, inmóvil de nuevo, asisto inerme
        a este desfile amargo de tu ausencia
        mientras mi corazón -dividido y atónito-
        comienza a descubrir que la vida va en serio.
        Te recuerdo. Hace frío
        y el frío me devuelve
        aquella forma tuya tan sutil
        de ofrecerme a la vez un corazón errante,
        la suerte en un casino de Las Vegas,
        la lluvia indescifrable del desierto,
        los versos de Machado en un suburbio.
        Ahora ya sé que pasé por tu vida
        indolente y confiado, -sin asombro-,
        como suelen vivir todos los hombres
        que no conocen todavía la pérdida.

 

 

Cristina Padín (Amsterdam)
(Autora de varios libros de literatura taurina)

       
      BURELEANDO

      Dios, leyenda, arte y pasión.
      Temple, orgasmo, alma y sudor.
      Eso eres tú.
      Y tardes de magia y aroma…
      Y días de espera y tensión…
      Y capote y muleta en cuerpo
      y corazón…
      y el sueño del toreo
      dibujado en tu piel.
      No eres estatua de sal
      a pesar de tu quietud,
      avanzas, sumas, sigues…
      todo eso haces tú.
      Tus miedos no han nacido,
      tus triunfos son historia,
      tú juegas con tu vida,
      la muerte no concibes,
      tú eres un Maestro,
      que da, enseña y vive,
      tú sufres porque sientes,
      y sientes porque sabes,
      tú eres arte, poesía,
      luz y sol,
      color, valor y
      armonía…
      todo eso eres tú,
      José Tomás,
      torero,
      y qué torero!,
      en la plaza y
      en la vida.


 

 

Micromundo con melena
que se seca con los aires de los noticiarios

Silvia Lázaro (Málaga)

   

       
      LOS RENOMBRES

      Me dijiste sonriendo una nueva palabra.
      Refundiste con esperanza viejos conceptos.
      Ideaste coherente modelo más justo.
      Soñaste con un cambio no brusco.
      Hoy te releo.

      Donde dijiste "digo" glosaron nombres.
      En el margen queda anotado el concepto.

       

 

 

    Leopoldo de Trazegnies Granda
    (Lima, 1941)

Despedida                
(17/4/2010)                

       
      Como ustedes saben voy a cumplir setenta años,
      la edad a la que uno suele cerrar el cuarto de los juegos
      y sentarse en la terraza a esperar el aliento de los pájaros azules.

      A ti el picotazo mortal te lo dio un rayo negro en la madrugada,
      rompió la ventana del tiempo y congeló tu mirada.
      La línea del horizonte se apoderó de tu cuerpo
      y la soledad mojó con fuego y vino tus ojos abiertos al vacío.

      Viajamos tantos años persiguiendo la ternura de los trenes,
      ocultando una luz que se encendiera entre vagones,
      el viento de los días disolvió fumarolas en tu pelo,
      tu silencio sonoro rompió otro silencio más cercano,
      mas ahora ya no es tiempo de desentrañar el canto de las aves
      sino el momento de dejarlas partir.

      Y me quedo con la culpa de estar vivo,
      aterido de penas y de palabras no dichas,
      cuidando de no usurpar tu alegría, tus ilusiones muertas.
      Apagaré el hogar tras el convite fallido
      y saldré al jardín para ser despedazado por estrellas
      fugaces.

       

 

 

María José Mures (Fernán Núñez, Córdoba, 1970).

Besos sueltos para un oído

Cae se deshace La belleza
nunca se pierde El silencio
no da tranquilidad hoy
Aguanto la cabeza con dolor
Es lo que no digo
el agua calentó mi piel y el silencio
continuaba su eco Nos vamos deshojando
nos vamos
perdiendo
poco a poco
ahogándonos
Cuando todo se agota y quedan vestigios
es la agonía un regalo
Los días como pétalos en mi mano están
qué hacer con tanta muerte…

Vivencia que atalanta

Ella durmió desnuda pero…
a quién contarlo que no la tomen por…,
las putas duermen desnudas, como yo,
-como ella, quise decir-.
Ellas se desnudan pero no duermen,
hay una pequeña diferencia,
ellas se van,
y Ella quedó sin cliente dormida,
ambas hicieron bien su trabajo,
una sobre todo
la que bajaba la mano
como una araña sin hilo
buscando su sexo
y su cuerpo se tensaba
como el arco que salvó a Penélope.

* * *

 



    María Elena Blanco (La Habana, Cuba)

            Hembras duras sobre islas airosas

            Qué mujer no se ha sacado una espina del pie
            y arqueándose, desnuda o bajo veladuras
            y abalorios, en el amor o el baile o simplemente
            al pintarse los ojos frente a un espejo bajo.

            Pero estamos en el siglo diez y Hemavati
            ha sido violada por un dios, da a luz
            a un príncipe en medio de un bosquecillo
            alto de palmeras de dátiles, manda erigir
            la arquitectura del deseo.

            (En el quince otra dama guarda el cuerpo con llave
            de terciopelo rojo y secreta su pasión muda
            por los cinco orificios en un huerto florido.)

            Y estas hembras duras sobre islas airosas
            semejan a las chicas del siglo veintiuno
            con sus tangas y tetas de silicona.

            (O bien son la Dama y soy yo, transidas
            de un disfrute heráldico.)

            Como sobre la alfombra de índigo
            la escena es exterior y el enigma está adentro,
            visible sólo con el ojo de atrás, en el hueco
            febril del templo forrado en piedra o piel.

            Libradas a su placer, las espontáneas
            reunidas en ese tiempo de arenisca
            dan un sobresalto al vacío.

    © María Elena Blanco
    IMAGEN DE FONDO: 
    Libradas a su placer, Khajuraho  
    (Templo de Parsvanatha, Khajuraho, Madhya Pradesh, India.  
    Serie de tapices La Dame à la licorne, Museo de Cluny, París).  

FUENTE: www.palabrabierta.com

 

         
        Nerea Riesco (Bilbao))
        www.nereariesco.com
        Desnuda y en lo oscuro
        I.S.B.N.: 978-84-614-4572-1
        Ilustrado por Juan Antonio Flores
        Ediciones En Huída
        Sevilla, 2010

              Sabes a sal

              Tu cuerpo es mío
              cuando lo aplaco entre mis muslos
              con un canto de sirena
              te notifico el desahucio
              del refugio donde toda yo
              -caverna y remolino-
              te retuve acuosa
              esperando la borrasca en mis entrañas.
              Entonces los ojos se te vuelven párpados
              echas atrás la cabeza
              y ese rumor sordo retumbando aún en mi vientre
              me obliga a abrazar tus caderas de contador de cuentos
              -ansia húmeda, navegable-
              para disponer tu prospección
              a la cuenca abisal de mi boca.

                Me invades como
                  los cabos
                    que se saben
                      penínsulas:
        el mar que soy lame tus orillas,         
        te recubre de agua,         
        provoca sacudidas de olas,         
        te arrastra a lo más profundo...         
        hasta que puedo escuchar un murmullo de caracolas         
        anunciando que vas a espumarte en mí         
        entonces te confino entre los labios y         
        -como ánfora de marino a la deriva-         
        reservo el sabor a sal que me derramas,         
        para soñar que soy de nuevo orilla húmeda         
        esos días tristes en que tus ausencias desertan mi playa.         

 

Nunca estuvimos aquí

          Mañana, has de saber, que nunca estuvimos aquí. Y además, nadie nos echará de
          menos. Ni a ti ni a mí. Andarán los años, avanzarán los siglos y todo seguirá igual,
          exactamente como ahora. Nadie llorará por nosotros. Nuestros hijos y nuestros nietos,
          con apenas dos gemidos inaudibles, nos despedirán en una mortaja que no conmoverá
          a ningún hombre ni a ninguna mujer, quizá a ningún huérfano. Habremos muerto por
          nada y habremos vivido por nada. Y no me preguntes. Que ya las palabras no saben
          qué decir. Se han vuelto locas y no quieren hablar más. No tienen nada que contar. Ni
          bocas por las que salir. Ni mentes que las inventen. Sólo el silencio, sin tiempos, nos
          hará eterna compañía. Y nadie sabrá jamás que existimos por nada.
Mercedes de Vega            
16/06/2009            


 
ISABEL MARTÍN RUIZ
(Cuaderno de Creación Nº 14) Palimpsesto 2.0

Poemas Del DES_AMOR

RE-FORMATEO

Voy borrando de mi ordenador las carpetas que fuiste dejando.
Fotos, trabajos y tu música.
La papelera de reciclaje se llena rápido.
Lo elimino todo y por si acaso formateo el ordenador,
que también se quedó harto de que lo tocaras.

# # #

A MÍ ME MUEVE EL AIRE

Los sueños que humedecían mis bragas,
ahora dejan mojada mi almohada.
Cada mañana la saco a la ventana,
a ver si también
se lleva el viento tu recuerdo.

# # #

COMPASES

Tu disco de rap me lo pongo para amenizar mi visita al baño.
Va a compás con los ruidos que salen de mí mientras pienso en ti.
Está bueno este disco que te olvidaste,
me hace
ser creativa.

# # #

VOLVER A LA PRIMERA PAGINA DE POESIA
VOLVER A LA PAGINA INICIAL DE LA WEB
PAGINA ACTUALIZADA EL 21/11/2013

free web stats