Ir a la página principal

EL QUIJOTE DESDE EL SIGLO XXI
VV.AA. Editado por Nicasio Salvador Miguel/Santiago López-Ríos
Centro de Estudios Cervantinos (CEC). Madrid, 2005
I.S.B.N.: 84-96408-16-7
D.L.: NA-2717/05

EL MAYOR LOCO DEL MUNDO

por Leopoldo de Trazegnies Granda

        No es ésta una novedad editorial. Se publicó hace cuatro años por el Centro de Estudios Cervantinos pero al no estar en los circuitos editoriales ha tenido poca difusión comercial.

        La intención del libro EL QUIJOTE DESDE EL SIGLO XXI es estudiar a este patético personaje literario desde nuestro tiempo: ¿Quién fue el Quijote, qué representa en nuestros días? Colaboran en el estudio los más eminentes especialistas, (1) según se indica en el prólogo, dando su visión particular. El texto está dividido en capítulos dedicados a la influencia de la obra cervantina en la novela, el teatro, la poesía, la literatura extranjera, las artes plásticas, el cine y la comunicación.

        Más sentido tendría haber hecho un estudio sobre la importancia de Miguel de Cervantes en nuestros días y no sobre su desequilibrado personaje. El Quijote se puso de moda en el siglo XX gracias a que algunos autores del 98 enterraron la figura del Cid y desempolvaron la del desastrado hidalgo como símbolo de la España idealista. En mi opinión fue una propuesta desafortunada. Don Quijote no es exactamente la figura ideal como para que un hispano se identificase con él, y no es gratuito que los extranjeros suelan emplear la expresión "un quijote español" de forma despectiva o en burla. Los noventayochistas hubieran podido hacer revivir a cualquier otro personaje literario español que encarnase mejor la idiosincrasia hispana. El romántico Caballero de Olmedo, o el pícaro Buscón don Pablos, o hasta el humilde Frondoso de Fuenteovejuna, se ajustan más a los distintos aspectos del temperamento hispano que el hidalgo "monomaníaco", como lo llamó Menéndez y Pelayo.

        He dicho "hispano" plenamente consciente de que la obra de Cervantes no pertenece únicamente a España, sino a todo el mundo de habla castellana. De hecho, El Quijote se escribió dos siglos antes de que se independizaran las repúblicas hispano-americanas, en tiempos en que los Virreynatos del Perú y México constituían aún provincias españolas. Más aún, El Quijote no se escribió en América de puro milagro porque en 1590 le negaron a Miguel de Cervantes la autorización para pasar al Nuevo Mundo, como había solicitado, por tener "antecedentes penales" en la Península. Una tropelía más que tuvo que sufrir por haber estado injustamente preso por culpa de un banquero portugués.

        Me voy a centrar en la parte dedicada a la novela, a cargo de la escritora Lola Beccaría, porque en ella hay alusiones personales. En su artículo "Cuantos hoy viven en el mundo al revés" se deja llevar por la apariencia ingenua de las virtudes del Caballero de la Triste Figura y recrimina a los lectores actuales su ignorancia por no entender lo que ella considera que es la esencia de la ficción literaria, para lo cual pone como ejemplo unos textos míos sobre El Quijote y Don Juan Tenorio publicados en la revista Trama y Fondo que me voy a permitir reproducir. La novelista escribe lo siguiente:

        "La ficción tiene sus normas y, desde luego, no es ficción trasladar a un libro un diario íntimo de los avatares cotidianos ni comentar los sucesos llamativos o chocantes leídos en las noticias o escuchados a los amigos. Construir un personaje, o varios, levantar una historia, es otra cosa. Es inventar. Y la invención es un arte que no sólo necesita buen oficio, sino buenos lectores, experimentados y perspicaces, que sepan apreciarla.

        "Para muestra de lo que digo he aquí un impagable botón, que localicé haciendo una búsqueda al azar por Internet, hoy por hoy, la mejor vena para tomarle el pulso al sentir de la calle. La perla que encontré es la que sigue y que cito textualmente:

        "Un escritor peruano afincado en Sevilla, de cuyo nombre no se tiene noticia, es el cráneo privilegiado que ha dado a luz semejante reflexión. Pero lo preocupante no es que un elemento aislado exponga ideas de este jaez, lo peor es que probablemente refleja el espíritu que anima hoy a muchos lectores de novelas." (Hasta aquí la cita de lo publicado por la escritora Lola Beccaría).

        Opina la conocida novelista que lo preocupante no es que yo piense de esa manera sino que probablemente refleje "el espíritu que anima hoy a muchos lectores de novelas". Le agradezco la cita, que me halaga, y más aún erigirme en representante de los lectores de hoy en día, más quisiera yo. Nada más lejos de la realidad. Actualmente se sigue teniendo la visión tradicional de don Quijote como un anciano hidalgo paternalista, como algunos querían imaginar a Francisco Franco, lleno de virtudes salvíficas y no la de un fanático peligroso como realmente lo quiso representar Cervantes a imagen de los muchos funcionarios reales que avasallaban al ilustre escritor y a la sociedad de su tiempo.

        Cree la reputada novelista Lola Beccaría que si Miguel de Cervantes levantara la cabeza no se dirigiría a mí "con el ánimo muy templado". Por el contrario, yo creo que don Miguel era hombre de mucho temple y aceptaría mi teoría de que con su obra quiso burlarse de los que en vida le hicieron daño y le negaron sus méritos y le infirieron injusticias. Y puede ser que hasta me aceptara que añadiese que al crear su personaje cometió un gravísimo error: hacerlo bueno y débil.

        El fanático hidalgo nos enternece porque en el fondo es un hombre bueno que desde su debilidad quiere imponer la justicia a macha martillo. La figura del funcionario intolerante, del hidalgüelo que cree tener derecho sobre los demás para aplicar la ley dictada desde su peculiar sentido de la moral, se ve redimida por la bondad que Cervantes le imprime. Y la cerrazón legalista y funcionarial que Cervantes padeció se ve sublimada en el Caballero Andante por sus reflexiones filosóficas en rebeldía contra la penosa realidad de sus contemporáneos, aunque no deje de desvariar en todo momento y sea capaz hasta de prometerles ínsulas Baratarias a los desposeídos. Es decir, lo que realmente tiene valor en la novela es la "no-ficción", lo que el autor le cede de sus propias vivencias, porque el personaje novelesco en sí mismo puede parecer ramplón y repetitivo.

        Bendito error el cometido por Cervantes, porque convirtió a un loco estrafalario en un ser contradictorio y por lo tanto interesante. Doña Lola Beccaría admite desconocer cómo acogería el ilustre escritor mis palabras, sin embargo declara poder imaginar la reacción que tendría conmigo su personaje, el Ingenioso Hidalgo: "Trataría a su ofensor con consideración, e intentando comprenderlo, le explicaría cortés y caballerosamente..."

        Este modesto literato peruano-andaluz situado por Lola Beccaria en la taberna de Pica Lagartos y honrado con el calificativo de "cráneo privilegiado" como Max Estrella, pero de "cuyo nombre no se tiene noticia", siente disentir nuevamente con la conocida novelista, barruntando que sucedería exactamente lo contrario de lo que ella sostiene. Mi humilde opinión es que, así como pienso que don Miguel se avendría a discutir conmigo los aspectos misteriosos de su obra, me temo que el obstinado hidalgo montaría en cólera y arremetería contra mí con la espada en alto para partirme la cabeza con la misma determinación que lo hizo con el vizcaíno que le llevó la contraria sobre una princesa por esos caminos de Dios. Esa es la gran diferencia que hay entre el furibundo personaje y su sosegado autor. Yo me quedo con Don Miguel, pero la afamada novelista prefiere defender a su extraña criatura: el mayor loco del mundo.

        Si una de las dos Españas estuviera representada por este levantisco personaje cervantino, sin duda alguna yo me situaría en la otra, en la de Sancho. El propio don Quijote renegó antes de morir de los detestables libros de caballerías, reconoció sus disparates y abominó de sus delirios de grandeza que habían causado tanto mal. Se encontró al fin consigo mismo, con Alonso Quijano el Bueno, más cuerdo y más humano que nunca. Mas esto creo que la prestigiosa novelista no lo ha llegado a entender.

NOTAS:
(1) Entre ellos destaca "El Quijote como estereotipo de las Españas" del profesor Fernando R. Lafuente.VER EXTRACTO
(2) Leopoldo de Trazegnies Granda: "Historias de locos y bellacos: quijotes y donjuanes. VER ARTÍCULO
    El Quijote desde el siglo XXI. Págs. 71-73.


IR A: PAGINA PRINCIPAL
IR A: LA LENGUA DE CERVANTES
IR A: PAGINA DE CRÍTICA LITERARIA
PAGINA ACTUALIZADA EL 12/10/2009


free web stats