SEGUNDO   CUADERNO  DE  SHAKÎR  WA'EL

         Como he mencionado en otras ocasiones, el polígrafo peruano L. Tamaral encontró en París, debido a sorprendentes circunstancias, el manuscrito de un poemario persa del siglo XIII titulado "Visita del joven Shakîr Wa'el a Granada".

         A la muerte de Tamaral en Sevilla tuve la suerte de heredar su abundante biblioteca. Pasé varios años ordenando los numerosísimos papeles del erudito peruano y cuál sería mi sorpresa al encontrar las notas de un viaje suyo a Egipto para seguir el rastro del poeta persa autor de la "Visita del joven Shakîr Wa'el a Granada" . En él indicaba que en la biblioteca de El Cairo había encontrado un texto en árabe titulado “La tierra prodigiosa” que mencionaba a Shakîr Wa'el y narraba episodios suyos después de su paso por Granada, este hallazgo le confirmó a Tamaral que Shakîr Wa'el no había muerto antes de su regreso a Siria como inicialmente creyó sino que agotó su vida en Damasco.

         En el año 2012 emprendí un viaje a la capital egipcia para ver con mis propios ojos ese manuscrito de “La tierra prodigiosa” descubierto por Tamaral. Gracias a sus notas y referencias no me fue difícil encontrarlo en la biblioteca de El Cairo. Lo fotocopié íntegramente y a mi regreso lo hice traducir del árabe al castellano en Sevilla con intención de entregarlo a la imprenta próximamente.

         El manuscrito de “La tierra prodigiosa” se halla en la biblioteca de El Cairo bajo la referencia Alif-41-Waw. En la siguiente referencia de la misma estantería (AlIf-42-Ba) había un conjunto de poemas que Tamaral no advirtió. Son poemas de amor, de desencanto, bélicos y filosóficos. Aunque no figure el nombre de Shakîr Wa'el en ellos no hay duda de que pertenecen al autor persa porque el estilo es el mismo y además comprobé que el desconocido autor árabe de "La tierra prodigiosa" había incluído muchos de ellos en la novela atribuyéndoselos a Shakîr Wa'el. El pequeño legajo de poemas era pues un apéndice de la novela. Lo que ahora publico bajo el título de "Segundo cuaderno de Shakîr Wa'el" es una selección de estos versos que posiblemente sirvieron de base al autor de la novela para describir la vida del poeta en "La tierra prodigiosa".

         Leopoldo de Trazegnies Granda

         (Sevilla, verano de 2017)

 
     

Biblioteca de El Cairo
(Dar al-Kotob)
     

Biblioteca de Alejandría
(Actual)
     

 

 


 

 


 

 

LA ROSA


Los jardineros hablan alrededor de la rosa,
la flor perfuma sus palabras
sin saber que están decidiendo cortarla.


SUEÑOS


Tus sueños son como un árbol,
en calma ante el temporal,
pero si una golondrina
en su copa
se posara,
temblaría.


DÍSTICO


Si la noche es profunda como tus labios
el alba será alegre como tus ojos.


EL TAÑEDOR DE LAÚD


Me quieres cuando taño mi laúd,
cuando te cuento historias fantásticas
y observo en calma las estrellas.
Me pregunto: ¿me quieres cuando duermo?



ALBORADA

A la hora en que la noche
levanta su velo
aparece la piel del día.
A la hora en que las estrellas
se vuelven palomas
tus ojos aún llenos de noche
me miran con asombro.


ALBORADA (2)

Tus cabellos sobre los hombros
como el sol sobre el horizonte.

Tu risa un arroyuelo claro.
Y tu mirada recatada
como las grutas de tu espíritu.



ROSA DE ORIENTE


Eres como las rosas
que al céfiro regalan
sus mejores colores
y ocultan en la noche
sus fragancias secretas.
Te conocí en las sombras
de pálidas alboradas
con el vino carmesí
reluciendo en el cristal
sobre los labios amados.




OTOÑO


Te ocultaré la tristeza de mi jardín,
no verás el invierno de mi corazón.

El céfiro rozó la piel de tus mejillas
y me trajo las hojas secas del otoño.

Aguardo a que el sol ilumine mis recuerdos,
aterido bajo la humedad de los árboles.




LA LUNA


Con el sigilo de la luna en el estanque
me sumergí en el silencio de tu amor.
No lo denunció el vigía de la noche
pero tú lo percibiste en la oscuridad.




EN EL JARDÍN


Te alejaste como el dulce canto
de una ave al atardecer.
El breve escalofrío de la hierba
sobre la piel del jardín abandonado
aún retiene tu húmedo contacto.
Las palomas heridas de tus manos
habrán volado ya muy lejos,
muy lejos de los sueños que no tuve,




EN EL RÍO


Cuando llegué
la luna descendía por el río
como una rosa blanca.

Me eché sobre la tierra
para oír su cadencia
y distinguí entre los árboles
la música de sus pies en el agua.




EN LAS MONTAÑAS DE ORIENTE


El viento y la luz se desprenden de las montañas
del país donde las flores juegan a ser mariposas.
Vienen desde muy lejos,
atraviesan el desierto, las dunas en sombra,
pero no pierden su aroma ni tu amor se disipa.




AL ANOCHECER


Cuando las tortugas y el sol abandonan la playa
crecen las sombras en tus ojos
y la espuma del mar se encrespa blanca
para sentir el oleaje que llevas oculto en los senos.




AL ALBA


Tu amor sale de mí
como la aurora del mar.
La luz de tus ojos ilumina mi casa
y en los muros forma dibujos
de recuerdos hermosos.




A LA ESPERA


Salí en la noche a sembrar flores
mientras esperaba la respuesta de mi amada.
Sobre las sombras se elevó la luna,
recordé su pálida frente, su mirada
y sus pies descalzos como pétalos.

Un collar de luceros
marcaba la distancia entre nosotros,
me llegaba el céfiro blanco de su aliento
pero su voz continuaba demorada.
Desde entonces, a la caída del sol,
acecho las estrellas.




EL SUR


A los ojos de bruma del norte
les cuesta descubrir el azul del sur,
no distinguen las nubes de las dunas,
ni hasta dónde la espuma marina
remonta el espíritu de las aves.

Un sabio de Jorasán me dijo un día:
"Los peces no verán nunca el cielo,
déjalos en sus oscuras simas
para las que no necesitan alas".




LA VISITA


Te fui a visitar antes de partir
y tu conversación me hizo sentir
que si había llegado con harapos
te abandonaba vestido de gala.




EL COMETA


La sombra del limonero sobre la hierba
es como si hubieras dejado tu manto
extendido antes de despuntar el día.
Si fueras como la luna volverías
pero fuiste como un cometa fugaz
que dejó abandonada su cola en mi jardín.




ALBAYZÍN


Cuando descendiste del Albayzín
era de noche, pero aún traías
el brillo del crepúsculo en los ojos.
Te aguardaban los pájaros cautivos
ocultos entre las rocas del monte
y yo, como arrayán de una sola hoja
en el camino de tu casa al río.



LEJANÍA


Abriré la noche como una rosa oscura
a ver si te encuentro entre sus pétalos
y percibo el olor de tus sueños,
la caricia de tu pelo,
el sabor de tus labios que hace tanto tiempo no he probado.


FELICIDAD


Mucho, mucho más me das tú.
Las flores ignoran que hieren al viento.
Deseo que seas feliz, aunque estés tan lejos,
en esos paisajes tan llenos de tus pasos y tus silencios.


SANGRE


Roja sangre que llegó como el viento del sur
a impregnar las verdes tierras de al-Andalus.
Los árboles ahítos de odio y venganza retorcieron sus ramas.
Hervía la nieve en Granada contra los hijos de Sion.
Los hombres de las montañas habían perdido el sosiego del desierto.
Un horizonte de estandartes se alejaba de nosotros
y el río ya se despojaba de su coraza de brillos
en el remanso oscuro creado por los hombres.


RESIGNACIÓN


Como el rocío sobre los árboles,
sobre nuestras cabezas cae tu bendición
¡Oh, Allah! imploramos tu perdón y auxilio.
Danos lo que necesita la flor,
el racimo de uvas.
la espiga de trigo,
para crecer en el fango.


TUS LABIOS Y TUS OJOS


Temo más a lo que digan sus labios
que al blandir de las espadas en batalla.
La dulce herida que producen unos ojos femeninos
arde más que las causadas por espadas toledanas.


EL FUEGO DE TU AMOR


¿Ves la candela recién encendida?
cuando empieza a lucir la apaga un soplo,
pero cuando prende la llama en la leña,
tu mismo soplo la aviva y expande.
Así es tu amor, crece en el tiempo
y sus brasas jamás se extinguirán.


INVITACIÓN


Deseo que aparezcas con el céfiro que remece las copas de las palmas
y que sirve de abrigo a mis deseos.
No traigas más joyas que tus ojos y cúbrete con un velo azul,
el guardián no será capaz de distinguir la fragancia de tu cuerpo
ni apartar tu alma del camino.


REGALO


Las piedras preciosas que te ofrezco
brillan al posarlas sobre tu cofre de alhajas
pero palidecen al rozar tu piel,


NOCHE GLORIOSA


Él recorrió con sus besos las huellas de sus pasos,
como el lector recorre las letras en la linea.
Cubrió con sedas y velos de amor las dunas de sus pechos
mientras ella ocultaba la media luna de su rostro.
Se besaron y acariciaron
hasta que rompieron los collares
que abrazaban sus cuerpos
¡Oh, noche gloriosa!


SHAKIR WA'EL. (Jorasán, Irán, 1232 - 1315?). El poeta habría nacido en 1232 ó 1234 en la región de Jorasán y a la edad de veinticuatro años viajaría a España como criado de su tío Sa'id al-Bistamí probable descendiente del poeta Ibn Hazm. Permaneció en Al-Andalus desde los años 1258 a 1260 aproximadamente.


 

 

 

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