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La técnica y la mística

        Si se aborda la figura de santa Teresa de Ávila creo que lo primero que se debe considerar es su misticismo y su literatura. De ninguna de estas dos cosas trata la película de Ray Lóriga.

        La literatura fue para la santa una forma de encauzar sus sentimientos, sin embargo la película desprecia esta faceta tan importante de su personalidad. Las estrofas de sus poemas, recitadas por una voz en off, no guardan ninguna relación con las imágenes que vemos en la pantalla.

        Sus arrobos místicos parecen consecuencia de perturbaciones mentales transitorias del tipo anoréxico o crisis neuróticas que podrían ser confundidas con ataques de epilepsia.

        El lujoso vestuario constituye lo más heterodoxo de la película, parece más propio de la corte francesa que de la rígida austeridad castellana. Al ver la deslumbrante fotografía e iluminación, el espectador podría engañarse y considerar que está en presencia de un contenido interesante, pero no es así, la película es un despliegue técnico vacío de contenido.

        Está claro que es inútil pretender mostrar el sentimiento místico en una película y no creo que fuera el objetivo del director, porque el pensamiento místico es impenetrable aún para los propios místicos que viven deslumbrados con sus íntimas y enigmáticas experiencias, pero el arte a veces nos permite profundizar un poco en lo no evidente, en lo que oculta una actitud, una expresión, un sentimiento, nos permite atisbar el lugar donde se encienden las luces del intelecto. Desgraciadamente nada de eso se ve ni se intuye en la película "Teresa, el cuerpo de Cristo".

        Por otro lado hay escenas cargadas de sensualidad producto del deseo de la santa de acercarse a su idea de Dios encarnado en Cristo. Es lo menos criticable de la película, se trata de fantasías tradicionales que también fueron plasmadas por muchos pintores renacentistas. La Iglesia católica se resiente cuando se insinúa cualquier relación física de sus figuras religiosas. Ultimamente se escandalizó ante la posibilidad de que Cristo hubiera tenido sentimientos de amor humano y sensual por María Magdalena. No se puede encontrar otra explicación que la refracción que tiene la Iglesia a todo lo relacionado con el sexo, porque se entiende que es absolutamente normal que el hombre pueda sentirse atraído por una mujer y viceversa sin que esto sea algo vituperable.

        Es una lástima que la película se detenga en el momento en el que la santa llega a fundar su primer convento de carmelitas descalzas, tiempos en los que aún no había conocido a san Juan de la Cruz y la personalidad de santa Teresa es difícilmente comprensible sin considerar al otro gran asceta del Siglo de Oro.

        Si el amor consiste en que dos personas miren o se orienten hacia un punto común, santa Teresa y san Juan de la Cruz, a pesar de la diferencia de edad, se amaron apasionadamente. Tuvieron las mismas inquietudes, sintieron en común sus "iluminaciones" artísticas y místicas. No puede sorprendernos que ambos escribieran a veces los mismos versos con sólo diferencias de matiz. Escribe san Juan de la Cruz:

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero.

        Y responde santa Teresa de Jesús:

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

        En realidad ambas composiciones están basadas en una coplilla profana transmutada por los poetas en divina, era frecuente el uso de la poesía tradicional y los cantares bíblicos como fuente de la poesía mística.

        Desgraciadamente la película de Lóriga deja sin tratar esta interesante relación entre los dos místicos y se empeña en mostrarnos las tribulaciones de la santa a causa de las intrigas monacales y la defensa de la fe por jueces inescrupulosos.

        El miedo y la superstición que se sufrían en el Siglo de Oro propiciaron todo tipo de abusos y persecuciones por parte de la Inquisición. Fray Luis de León fue perseguido por su traducción del "Cantar de los cantares", y san Juan de la Cruz y santa Teresa no se libraron de ser hostigados por los inquisidores. Pero hacer una película casi exclusivamente sobre los problemas burocráticos que tuvo la mística para fundar su primer convento es algo que roza lo surrealista.

        "Teresa, el cuerpo de Cristo" confirma la falta de imaginación que Ray Lóriga ya había demostrado en sus novelas. Al igual que su compañero de generación Angel Mañas, tuvo la suerte de aprovechar los últimos coletazos de los años 70 en los que todo lo que llevara la etiqueta de "Movida" fuera considerado innovador, pero que en muchos casos encubría las poses más cutres y a veces reaccionarias de sus protagonistas. Este es un caso más.

Leopoldo de Trazegnies Granda

 

TERESA, EL CUERPO DE CRISTO

Titulo: Teresa, el Cuerpo De Cristo
Titulo Original: Teresa: el Cuerpo De Cristo
Género: Drama Histórico
Nacionalidad: España, Reino Unido, Francia
Año: 2005
Director: Ray Loriga Guion: Ray Loriga Reparto: Paz Vega, Leonor Watling, Geraldine Chaplin, José Luis Gómez, Eusebio Poncela, Álvaro De Luna, Paula Errando, Ángel De Andrés, Amparo Valle, Andrés Gertrudix, Lorenzo Balducci, Francesc Garrido, Manuel Morón, Eduardo Puceiro, Javier Mejía, Azucena De La Fuente, Carmen Esteban

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PAGINA ACTUALIZADA EL 16/2/2007