UN PROFUNDO TRANCE

Autor: J.M. Rodríguez Zurrón en colaboración con J. Pérez

Bubok. Madrid, 2016

 

UN SAXO EN LA CALLE
por Leopoldo de Trazegnues Granda

      Partiendo de la base que la ficción es auténtica cuando trata temas reales, los sentimientos reflejados en una novela deben ser siempre sinceros, creíbles, luego posibles. No es asunto fácil, por eso alegra encontrar una novela como Un profundo trance donde una de sus principales características es su autenticidad.

      Los materiales de trabajo que utiliza Rodríguez Zurrón pueden ser experiencias vividas o no, pero su creatividad se basa en pensamientos que cualquier ser humano puede tener ante el sexo, el amor, la amistad… o la melancolía.

      Es una novela de género urbano como un Ulises moderno que narrara su viaje por la ciudad. Los bares, los coches, los edificios, cada ambiente que frecuenta, son múltiples personajes del relato, imprescindibles para conocer el interior del protagonista, Pièrre, que deambula entre ellos. También es una novela de amistad, donde este sentimiento es casi tan fuerte como el del amor.

      El estilo recuerda al de las “road movies” de la “movida” norteamericana. La juventud europea no se puede sustraer a la influencia americana y en este caso no es un defecto sino una virtud porque se enriquece con aportes propios.

      Sorprende su lenguaje descriptivo y metafórico con el que nos transmite sus sensaciones a veces paradójicas, como cuando quiere simbolizar la tentación de desembarazarse de una obsesión, pero de una obsesión amada, que lo atormenta y a la vez es su razón de vivir: “Abandonar en mitad de la carretera a esa absurda mujer que se disfraza con el manto de la locura”. O cuando se refiere a su amigo Lucas y dice que es “una especie de aspiradora de almas, consume a la gente con la mirada”. Lucas es un “voyeur” de la vida ajena y propia, es decir, la esencia de la literatura.

      La novela posee la poco frecuente cualidad de ir “in crescendo”, sobre todo considerando que es una “ópera prima” del autor. La intensidad va subiendo a medida que pasa el tiempo como en una buena música, que se me antoja de blues. Si no fuera novela podría haber sido un solo de saxo en medio de la calle. Es el relato de un profundo trance sentimental con acertadas introspecciones psicológicas. El protagonista, Pièrre, también es un lector impenitente "los libros le ayudaban a conocer a la gente sin tener que notar el peso de sus ojos juzgándole constantemente".

      En su periplo urbano se pregunta por las cosas que nos preocupan a todos los seres humanos… por la felicidad, el sexo, los miedos, la locura, la libertad… Las desgracias del azar y el dolor que provocan, le impiden creer en un Dios misericordioso. Si este universo lo ha creado alguien ¿no se ha parado a pensar que era una cabronada meternos dentro?”. Considera que el absurdo mayor es la muerte. En su caso la de su primera amante, Candela, que es el leit motiv del relato. El amor truncado por la muerte viene a ser la suma de todos los absurdos que sufre Pièrre.

 

 

 

 

 


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